22 de abril de 2020

Tejas de naranja

Otra cosa que tiene la cuarentena, es que se está convirtiendo en una montaña rusa de emociones, pasando por todos los estados de ánimo cada 24 horas.

Sintiéndote con miedo, rabia y frustración, al temer que el próximo contagio te toque más de cerca, al estar en un continuo estado de incertidumbre, tanto personal como profesionalmente en muchos casos, al pensar que en tu 40 día de cuarentena has hecho todo lo que ha estado en tu mano, y aún así, no es seguro que te libres a cada pequeña exposición que puedas hacer al ir a trabajar, a hacer la compra o a la farmacia...
Pero en el lado opuesto, están los sentimientos de paz, de agradecimiento, de esperanza. 
Y es que si algo nos está enseñando este "stand by" es a parar y mirar alrededor, darnos cuenta de la importancia de los pequeños detalles, de lo que realmente es vital y necesario.
A pensar que lo básico se reduce a un hogar al que siempre volver, a dar gracias por esa familia que te ha tocado y que te aguanta en los días de sonrisas, pero mucho más en los de lágrimas, a tener la certeza de que esto pasará.

La cabeza da para mucho en éstos días, y tanto para bien como para mal, hacer cosas que nos motiven pueden ser de gran ayuda... Yo como siempre, lo resuelvo entre fogones.


¡Espero que os guste!



Con ésta receta participo un mes más en:

En el reto Color y Sabor de Temporada seleccionamos mediante votación una fruta o fruto seco y una verdura, o semilla, de temporada, que está en su época de recolección y es el mejor momento para consumirlas, ya que se aprovechan al 100% sus cualidades organolépticas.
Además es cuando más fáciles son de encontrar los productos y salen mas económicos. 
Entonces todos los participantes elegimos entre una de ellas, y hacemos una receta dulce o salada.
Tras muchas dudas con qué decantarme éste mes, he decidido apostar por la fruta.





(30 uds)
  • 125 g de azúcar
  • 100 g de harina
  • C/s de piel de naranja
  • 60 ml de zumo de naranja
  • 50 g de mantequilla



PREPARACIÓN:

Ponemos la piel de la naranja en el robot de cocina, junto con el azúcar.

A máxima potencia, trituramos hasta pulverizar.

Agregamos entonces la harina. 

Añadimos el zumo de naranja. 

Mezclamos todo.

Agregamos la mantequilla. 

Y mezclamos de nuevo hasta formar una masa homogénea.
Pasamo a un bol, y dejamos reposar durante 30 minutos en la nevera, para que tome cuerpo. 

En una lámina silpat, o en  su defecto, en un papel sulfurizado, ponemos pequeñas cantidades de masa colocadas separadas entre sí.
Con ayuda del dorso de una cuchara mojada con agua fría, nos ayudamos para extender la masa y darle forma circular.
La cantidad de masa por teja, es al gusto, depende mucho de la textura que os guste. Yo prefiero que estén crujientes, por lo que cuanto más finas, mejor.

Metemos al horno a 180ºC.

Durante 5 minutos, aproximadamente, o hasta que los bordes estén doraditos.

Entonces, sacamos del horno, y con ayuda de una pequeña espátula, levantamos la masa, que estará muy blandita, con cuidado de no romperla.

Y disponemos sobre un molde cilíndrico en el que darle forma mientras se enfrían.
Podéis hacerlo como yo, sobre un rodillo de cocina, o sobre una botella de vidrio...
Dejamos que endurezcan y tome forma durante 1 minuto.
Repetimos la operación hasta acabar con la masa.

Disponemos en un plato de presentación.
 

Éste es el resultado final de nuestras tejas de naranja.

Y éste es el aspecto que tienen.
¡Qué aproveche!



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2 comentarios:

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