28 de enero de 2016

Paella de carne

Hace unos meses Caldos Aneto me mando unas muestras de sus caldos que he aprovechado para hacer alguna que otra receta.
¡Son fascinantes! Me he hecho completa seguidora de sus caldos. Tienen muchísimo sabor, por lo que dan unos platos sabrosos y muy potentes, además de que hay caldos para todo tipo de preparaciones, y son 100% naturales, no tenéis más que pasaros por la red y leer las preparaciones de sus caldos.
Con el caldo para paella con sofrito de carne y verduras, me decanté por preparar un arrocito.
De esos tan típicos de todos los Domingos en casi cualquier casa de la península.
Y como no todo van a ser paellas de marisco y pescados, os traigo la versión que más elaboramos en  mi casa, ya que se elabora con verduras y carnes de los que siempre disponemos en casa.
¡Espero que os guste!






(2 pax)
INGREDIENTES:

- 1/2 Pimiento verde
- 1/2 Pimiento rojo
- 1 Cebolla pequeña
- 200 g de carne picada de cerdo
- 3 Alitas de pollo
- 6 Champiñones laminados
- Vino blanco al gusto
- 2 Medidas de arroz tipo bomba
- 3 Medidas de agua
- 1/2 Sobre de paellero
- Aceite de oliva
- Sal



PREPARACIÓN:

Cortamos la cebolla en mirepoix.
En una tartera parissien con un chorro de aceite de oliva, la sofreimos hasta que empiecen a transparentarse.

Agregamos el resto de verduras cortadas en mirepoix, dejamos que dore.

Entonces agregamos la carne picada y con ayuda de unas cucharas de madera, vamos desmigando la carne, y haciendo que se dore por todos los lados.

Una vez que esté hecha la carne, agregamos las alitas cortadas en tres segmentos.
Dejamos que se cocinen.

Una vez que las alitas estén doradas, agregamos los champiñones limpios y cortados en láminas.

Una vez empiecen a estar cocinados, agregamos un chorro de vino blanco.
Dejamos que se evapore el alcohol.

Medimos la cantidad de caldo necesario.
El caldo de paella de carne y verduras Aneto, es un caldo elaborado con una base de sofrito de carne y veruras rebajado con caldo de pollo. En la web de Caldos Aneto, podéis ver todos los ingredientes de éste y de los demás caldos, además de la forma de elaboración de éstos.
Son unos caldos llenos de sabor, exquisitos.

Echamos el caldo sobre el sofrito que hemos hecho en la cazuela parissien.
Agregamos también el sobre de paellero, que le aportará un toque de especias y azafrán para darle color.

Agregamos las mediciones de agua.
Como alguna vez os he comentado, mi chico es el que se encarga de hacer los arroces, ya que vivió unos cuantos años en la Comunidad Valenciana y le cogió el punto.
Para el, por cada medición de arroz (En mi caso un vaso de 150 ml) echa dos y media mediciones de líquido, ya sea agua o caldo.
Como en este caso el caldo Aneto es tan sabroso, lo hemos rebajado un poquito poniendo mitad y mitad de agua y caldo.
Subimos el fuego.

Una vez empiece a hervir el líquido, agregamos el arroz.

Dejamos cocer a fuego fuerte durante 5 minutos aproximadamente, después bajamos el fuego y dejamos hasta que el arroz esté hecho, lo que nos llevará aproximadamente unos 15 minutos.

 De ésta manera, el arroz quedará jugoso, perfectamente hecho, poro con un toque ligeramente "quemado" en el fondo. El socarrat que tanto nos gusta en casa.

Éste es el resultado final de nuestra paella de carne.

Servimos.
Un arroz lleno de sabor, buenísimo.

¡Qué aproveche!

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25 de enero de 2016

Alitas de pollo en salsa búfalo

¿Alguien no ha oído hablar de las buffalo wings?
Son las típicas alitas que sirven el los restaurantes tex-mex o americanos, con un intenso sabor entre barbacoa y picante (súper-picante).
Lo que me gusta de éstas alitas, es que tienen dos texturas en la  misma porción. La primera, formada por una mezcla especiada le aporta una capa crujiente  que hace que la alita quede muy tierna por dentro ya que en la fritura no se le escapan sus propios jugos.
La segunda textura es la que se obtiene al empapar las alitas en la salsa. Ésto hace que al mezclarse la costra con la salsa, ésta se reblandezca formando un rebozado picante muy pringoso.
Ideales para una cena de picoteo, de esas en las que manda el comer con las propias manos, y pringarse bien pringado.
¡Espero que os guste!






(2 pax)
INGREDIENTES:

- 10 Alitas de pollo
- 1/2 Taza de harina
- 1 cdita de ajo en polvo
- C/s pimienta negra
- 1/4 cdita de cayena molida
- 1/2 cdita de pimentón
- Sal
- 50 ml de salsa picante
- 75 g mantequilla
- Salsa barbacoa al gusto
- Aceite para freir.



PREPARACIÓN:

Separamos las alas en dos partes, los muslitos y el resto del ala.
Salamos.

En un bol disponemos la harina, el pimentón, la pimienta cayena, la sal y la pimienta.

Mezclamos todo hasta que forme un polvo homogéneo, en el que todos los ingredientes estén bien repartidos.


Pasamos las alitas por ésta mezcla intentando que se cubran por todos los lados.
Enfilmamos el recipiente con las alitas dentro y metemos en la nevera durante una hora aproximadamente, para que el polvo se adhiera a la piel del pollo.

Para preparar la salsa búfalo, en un cazo disponemos la mantequilla, la salsa picante (Yo he agregado la tipo tabasco) y el ajo en polvo.
Ponemos a fuego suave para que se vaya derritiendo la mantequilla.

Una vez que la mantequilla se haya deshecho, cocinamos a fuego suave unos minutos, hasta que todos los ingredientes queden bien incorporados.

Entonces, agregamos la salsa barbacoa al gusto, mezclamos y  reservamos.

En una sartén con aceite al fuego caliente, disponemos las alitas.
Cocinamos unos minutos, hasta que doren.

Entonces les damos la vuelta y dejamos cocinar por el otro lado, durante unos minutos hasta que adquieran el mismo color.

Una vez que hayamos cocinado todas las alitas, las pasamos a un plato con papel absorvente para que atrape el aceite sobrante de la fritura.

 Como se ve, al freír en el aceite caliente y gracias a el rebozado que le dimos a las alitas, han formado una costra crujiente muy apetecible.

Servimos acompañadas de la salsa búfalo. Aunque tambien se pueden servir las alitas previamente empapadas con la salsa, aunque de esta forma no podremos controlar el picor.
Éste es el resultado final de nuestras alitas de pollo.

Mojamos en la salsa, y probamos, no sin antes servirnos un poco de agua por si nos pica demasiado.
¡Qué aproveche!

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22 de enero de 2016

Guiso de pulpitos

Adoro los platos de cuchara. Los de los días invernales en los que necesitas un aporte extra para calentar el cuerpo, y éste es uno de esos platos.
En León es muy usual hacer guisos con patatas, el más común es con costilla adobada, de las matanzas caseras, pero también puede ser con carne de caza como la liebre, guisadas a lo pobre, o aquí conocidas como a la importancia.
O ya pasando a los pescados, con berberechos, pota y gambas, o como en ésta ocasión, acompañadas de pulpitos.
Con todo el sabor del mar éstas patatas sientan la mar de bien, comprobarlo por vosotros mismos
¡Qué aproveche!


Ésta es mi aportación nº 12 al reto:

En el reto Color y sabor de temporada Pilar Monge es la encargada de seleccionar una fruta y una verdura de temporada, que es la qué está en su época de recolección y es su mejor época de consumo ya que se aprovechan al 100% sus cualidades organolépticas. Además es cuando más fáciles son de encontrar los productos, y salen más económicos.
Entonces, todos los participantes elegimos entre una de ellas, y hacemos una nueva receta dulce o salada.
Éste mes se nos dió a elegir:
- Fruta: La chirimoya.
- Verdura: Los guisantes.

Ésta vez, la decisión fue instantánea, puesto que no me gustan las chirimoyas.
Ni las chirimoyas, ni el mango, ni los caquis... Así que entre eso, y que prefiero la cocina salada antes que los dulces, pues me decanté por los guisantes.
Verdura que tampoco es que sea de mi agrado, dicho sea de paso. De unos años para aquí, me obligo a usarlos más, pero durante mi infancia, cuando teníamos que sacarlos de la vaina, los odiaba.
El caso es que me decidí a hacer éste guiso con pulpitos, ya que para el frío que nos acecha en León, viene que ni pintado.





(2 pax)
INGREDIENTES:

- 2 Pulpitos 
- Jugo de la cocción de los pulpitos
- 1 Cebolla
- 2 Dientes de ajo
- Perejil al gusto
- C/s vino blanco
- 800 g de patatas
- 200 g de guisantes
- Caldo de pescado
- C/s agua
- Sal
- Aceite de oliva



PREPARACIÓN:

En la olla a presión cocemos los pulpitos. Con un chorro de aceite de oliva, metemos los pulpitos, tapamos y dejamos cocer a presión alta durante 20 minutos, sin necesidad de echar agua, ni de asustar, saldrán los pulpitos con su jugo y perfectamente cocidos.
Reservamos.

En una cazuela parissien con un chorro de aceite de oliva, agregamos la cebolla cortada en brunoise.
Cocinamos hasta que empiece a transparentar.

Mientras tanto, en el mortero hacemos un majado con los ajos y el perejil.

Lavamos, pelamos y cortamos las patatas en cachelos.
Las agregamos al guiso, y damos unas vueltas para que suelte el almidón, y haga que espese la salsa resultante de la cocción.

Agregamos los guisantes, en mi caso congelados.

Echamos el majado, en el que habremos agregado el vino blanco.

Colamos el caldo resultante de la cocción de los pulpitos sobre el mortero, de esta manera no nos dejaremos nada del majado en él.

Agregamos el jugo sobre las patatas.

E inmediatamente, agregamos dos pastillas de caldo de pescado casero (en éste caso está hecho con cabeza de rape y cáscaras de gambones, de ahí el color anaranjado).

Agregamos agua hasta cubrir las patatas y dejamos cocer a fuego medio durante 25 minutos, apróximadamente, hasta que estén tiernas.

Cortamos los pulpitos en trozos del tamaño de un bocado, y dejamos las patas casi enteras.

A media cocción, agregamos los pulpitos, y dejamos que acabe.

Al finalizar, dejamos reposar unos minutos, para que la salsa tome cuerpo.

Éste es el resultado final de nuestro guiso de pulpitos.

Emplatamos.
¡Qué aproveche!

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20 de enero de 2016

Tallarines de remolacha con salsa de gruyère y piñones

Se denomina pasta a cualquier tipo de alimento preparado en una base de masa hecha con huevo, harina y agua, básicamente. Éstos dan un producto que se cocina en agua hirviendo hasta que estén tiernos.
Aunque no sin antes darle la forma que deseamos. Para ello se pasa por una máquina formada por unos rodillos amasadores que la prensan hasta dejarla del grosor determinado, aunque por supuesto, se puede hacer como se ha hecho siempre, a mano con ayuda de un rodillo y unas guías de madera.
Tras ello, se deja secar, o se rellenan de una mezcla de carnes, quesos, o lo que más nos apetezca.
Hay una amplísima forma de disfrutar de la pasta fresca. 
Pero bueno, ¿Qué os voy a contar? Si la pasta es el plato por excelencia, el que se empieza a hacer cuando te independizas y vas aportándole cosas y mejorándolo a medida que pasa el tiempo, hasta dejarlo a tu gusto.
No hay a quién no le guste la pasta, y para prueba, un botón. Éste plato se lo hice a mi primo, que odia las verduras, y por consiguiente cuando vió la pasta rosa se echo para atrás, pero al probarla, todo cambió.
¡Espero que os guste!


Estos tallarines de remolacha son mi décima aportación al reto:

Con el lío de las fiestas navideñas, éste mes se descubrió rápidamente el desafío. Y yo, en cuanto lo adiviné me puse con las manos en la masa, y nunca mejor dicho.
Pasta fresca.
La verdad es que la pasta fresca a mi no me supone ningún desafío.
Tengo la máquina desde que empezaron mis estudios en la escuela de cocina, y siempre que puedo la hago.
Y es que en comparación no tiene nada que ver con la pasta industrial, aunque claro está, ni todos los días hay tiempo, ni por supuesto ganas de hacer la pasta fresca. Y básicamente, para eso está la pasta envasada, con tantos tipos, formas, y rellenos.
En los primeros meses de mis estudios de cocina, una de la temática fué la pasta, y con ella una grandisima variedad de salsas y formas de preparación. Allí vimos las tan originales y vistosas pastas coloreadas, en las que hoy me he inspirado.
He hecho unos tallarines rosas, con el jugo de remolacha, que como poco, llaman la atención.
Y los he hecho gracias a Rocío del blog Chismes y cacharros que ha sido la que nos ha retado a ello.
Animaros a ver conmigo el resto de participaciones en Desafío en la cocina (Pasta fresca). Seguro que nos pica el gusanillo, y probamos algún tipo de pasta nuevo!





(4 pax)
INGREDIENTES:

- 400 g de harina de trigo
- 4 Huevos
- 4 Cditas de aceite de oliva
- C/s sal
- Jugo de remolacha
- 120g de queso gruyère
- 200 ml de nata para cocinar
- Perejil
- 50g de piñones



PREPARACIÓN:

Hacemos la pasta fresca de igual modo que en la receta de Lasagna boloñesa casera, aunque en éste caso, agregamos el jugo de remolacha también.

Una vez que la pasta esté homogénea y no se nos pegue a las manos, le damos forma cilíndrica y lo envolvemos en papel film, lo metemos en la nevera durante una hora, aproximadamente.

Pasado el tiempo, así es como queda

Pasado el tiempo, boleamos la masa de 50 g en 50 g aproximadamente, pasándola por harina.

Empezamos a estirar en la máquina de pasta.

Hasta dejarla de un grosor de 2mm.

Pasamos por el rodillo de los tallarines, le damos forma y disponemos en unas tiras para secar.
Yo en éste caso, lo he hecho de un día para otro.

Comenzamos a hacer la salsa.
En un cazo a fuego lento para evitar que humee, derretimos la mantequilla.

Cortamos la cantidad necesaria de queso gruyère.
Éste queso de origen suizo tiene un sabor muy intenso.

Cortamos el queso en finas lascas y las agregamos a la mantequilla. Dejamos que se derrita.

Una vez que se haya derretido, agregamos la nata y el perejil, dejamos cocinar un poco, hasta que se forme una salsa homogénea.

En una cazuela amplia donde vayamos a cocer los tallarines, disponemos un par de hojas de laurel, sal, aceite de oliva y agua.
Dejamos que llegue a ebullición.

Tras una noche de secado, el resultado de la pasta es este.

Una vez que el agua haya comenzado a hervir, echamos los tallarines, de a pocos hasta que estén completamente cocidos, lo que nos llevará unos 5 minutos aproximadamente.

Una vez pasado el tiempo de cocción los escurrimos y disponemos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva.
Repetimos el proceso hasta acabar de cocer toda la pasta, entonces ponemos la sartén al fuego y salteamos para que esté todo caliente.

Pasamos la pasta a un plato de presentación.

Salseamos con la crema de queso caliente.

Agregamos unos cuantos piñones tostados.

Éste es el resultado final de nuestros tallarines de remolacha.

Por si alguien se lo pregunta, la remolacha no cambia nada el sabor de la pasta. Simplemente le aporta ese color tan característico.
¡Qué aproveche!

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© Andreíta come de todo