30 de julio de 2018

Solomillo de cerdo con salsa de queso Valdeón

¿A quién no le gusta, de vez en cuando pegarse un buen homenaje?
Y no. No estoy hablando de una comida copiosa, con cientos de platos sobre la mesa, ni de algún ingrediente que se nos salga de presupuesto y alguna vez nos demos el lujo de comernoslo.
Que también está muy bien, pero no.
Hablo de una comida sencilla pero riquísima, de esas que a todo el mundo gustan y que por h o por b no solemos hacer a diario.

Puede ser un plato de pasta, un postre, o como en éste caso unos filetitos de solomillo de cerdo acompañados de la mejor salsa del mundo y con patatas y pimientos del padrón. Todo un espectáculo.

Para mi, no hay una salsa como la que os traigo yo hoy aquí. Y lo digo a sabiendas de que hay muchas y muy buenas, como la de Oporto, la de pimienta, la barbacoa...
Pero esta es muy de mi tierra y queda buenísima, con todo el sabor de un buen queso como lo es el de Valdeón, pero con un toque más suave que las salsas típicas como la de roquefort o el cabrales.

Éste es un fuerte y untuoso queso azul, elaborado con mezcla de leche de vaca con oveja o cabra que se produce en el corazón de los picos de Europa, dejándolo madurar durante largos periodos de tiempo en las cuavas de Posada de Valdeón. Tiene denominación IGP y recientemente en estudios hechos en la Universidad de León se ha verificado que contiene la presencia del anticancerígeno Andrastina.

¡Espero que os guste!






(2 pax)
INGREDIENTES:

- 1 Pieza de solomillo de cerdo de 400 g
- 25 g de mantequilla
- 60 g de queso de Valdeón
- 1 Chorro de whiskey
- 200 ml de nata para cocinar
- 1 Cda de azúcar
- C/s de sal
- Sal en escamas al gusto
- AOVE



PREPARACIÓN:

Primeramente, hacemos la salsa de queso.
En un cazo al fuego, disponemos la mantequilla, y la derretimos sin parar de remover.
Una vez que la mantequilla esté líquida, agregamos el queso.

Con una cuchara mezclamos todo hasta que éste comience a deshacerse un poquito en el fondo del cazo.
Entonces, agregamos el whiskey, y dejamos que evapore por completo.

Agregamos entonces la nata de cocinar.
Subimos el fuego.

Una vez rompa a hervir, nos ayudamos de unas varillas para revolver durante cinco minutos, ya que el queso se irá hacia el fondo y es necesario evitar que se queme para que se deshaga sin que queden grumos. Rectificamos de sal y agregamos una cucharada de azúcar, que ayudará a contrarrestar la acidez de la salsa.
Entonces bajamos un poco el fuego y dejamos cocinar sin romper la ebullición durante 20 minutos aproximadamente, ayudándonos con una lengua de cocina para evitar que se pegue.

En nuestra carnicería de confianza, le pedimos al carnicero que nos haga medallones de solomillo de cerdo, de 1 cm de grosor aproximadamente.

En una sartén con unas gotas de AOVE, hacemos el solomillo al punto que más nos guste.

En mi caso vuelta y vuelta por que nos gusta la carne sangrante. 
Nos ayudamos de unas pinzas para darle la vuelta.

A medida que el solomillo vaya saliendo de la sartén o plancha, lo disponemos en el plato de presentación de una manera ordenada, y agregamos las escamas de sal al gusto.

Para entonces, nuestra salsa ya estará lista, con una consistencia magnífica.
La pasamos a un recipiente para poder servirla en la mesa y que cada cual se eche la cantidad que quiera.

Agregamos un poco al lado, o sobre los medallones de solomillo.

Y servimos en la mesa, acompañado de lo que más nos guste.
En mi caso, y aprovechando que es la época, con unos pimientos del padrón y unas patatas fritas.
Éste es el resultado de nuestra salsa de queso de Valdeón con solomillo de cerdo.

¡Qué aproveche!



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11 de julio de 2018

Blondie

Hoy me apetecía traeros una receta dulce, de esas que están hechas con mucho mimo y que resultan una alegría para el paladar, de las que curan cualquier pena y animan aún más cualquier momento feliz.

Y os preguntaréis por qué. Pues bien, os lo contaré.
El 9 de Julio nació una personita que sin saberlo se encargará de volver a traer sonrisas y alegría a la familia.
¡Mi sobrino Omar ya está con nosotros y yo, siento que me va a estallar el corazón de felicidad!
Irremediablemente ya soy una tía chochona, de esas que necesitan un babero más que el propio bebé.

Y por ello, hoy me apetecía para merendar la versión más rubia del Brownie de chocolate, hecha con chocolate blanco.
Es una receta súper sencilla que no os llevará apenas tiempo, y el resultado es fantástico, digno de los más golosos.
Probad y veréis como sin saber ni como ni por qué, el plato se va quedando vacío.
¡Espero que os guste!






(15 porciones aprox.)
INGREDIENTES:

- 100 g de chocolate blanco para fundir
- 50 ml de nata
- 100 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 80 g de azúcar
- 100 g de chocolate blanco
- 2 Huevos
- 75 g de harina
- C/s de nueces peladas



PREPARACIÓN:

Primeramente, precalentamos el horno a 180ºC.
Disponemos los primeros 100 g de chocolate blanco en un recipiente. Le agregamos la nata y le damos pequeños toques de 30 seg. en el microondas, hasta que derrita.

Lo vamos mezclando con ayuda de una lengua de cocina para ayudar a que se vaya integrando.

Mientras, en el bol del robot amasador con la varilla de mezclar, disponemos el azúcar junto con la mantequilla.

A marcha media, batimos hasta que se integren ambos ingredientes.

Entonces, agregamos la mezcla del chocolate derretido con la nata.

Integramos ambos ingredientes, a velocidad baja.

Añadimos los huevos uno a uno, sin parar el robot.

Una vez el primero esté integrado, agregamos el segundo y continuamos batiendo hasta crear una mezcla homogénea.

Agregamos la harina y batimos hasta que esté todo bien integrado.

Cortamos los 100 g de chocolate blanco restantes, en trocitos pequeños.

Lo agregamos a la masa.

Y si queremos agregamos un fruto seco al gusto, en mi caso, nueces.

Engrasamos el molde en el que los vayamos a hacer.

Y vertemos la mezcla, intentando equilibrarlo por todo el recipiente.

 Metemos en el horno y cocinamos durante 20-30 minutos.

Pasado el tiempo, sacamos del horno y dejamos reposar durante 10 minutos sobre una rejilla.

Pasado el tiempo procedemos a desmoldar.

Porcionamos el blondie y espolvoreamos azúcar glass por encima.

Éste es el resultado final.

Digno de una buena celebración como esta... ¡Bienvenido a nuestro mundo pollito!
¡Qué aproveche!



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5 de julio de 2018

Pasta con spinaci

Fresca, seca, larga, corta, en placas, rellena, sin rellenar ¿Qué es lo que tiene la pasta que tanto nos encanta?

Con salsa de tomate, con setas, con frutos secos, con verduras... No importa la versión, todas le quedan bien, y seguro que todos vosotros, como yo, no os negáis a un rico plato de pasta.

Está vez la hacemos con una verdura que conlleva cierta promiscuidad, ya que con ella no suele haber termino medio: O te gusta, o todo lo contrario.

En casa nos encanta y está muy presente en nuestra dieta diaria, pero nunca hasta ahora se me había ocurrido mezclarla con  unos macarrones.
El resultado es excelente, una salsa exquisita y con mucho cuerpo qué sorprenderá.

¡Espero que os guste!


Ésta es mi aportación a:
En éste reto se nos dice un chef conocido, ya sea internacional o nacional, y los participantes subimos una receta de él, o simplemente basada en él.
Vamos a ver las recetas que han hecho mis compañeros en: Cooking the chef: Gennaro Contaldo
Me ha encantado éste chef y su forma de plasmar la cocina italiana, ¡Vamos por un rico plato de pasta!





(2 pax)
INGREDIENTES:

- 160 g de pasta tipo tortiglioni
- 1 Bloque (225 g) de espinacas congeladas
- 80 g de queso crema
- 1 Chorro de leche
- Agua
- Sal
- Pimienta
- AOVE



PREPARACIÓN:

En una cazuela con agua al fuego, agregamos la pasta una vez llegue a ebullición.
Entonces esperamos a que vuelva a hervir y cocemos durante 10 minutos.

Mientras tanto en una cazuela tipo wok con un chorro de AOVE, salteamos las espinacas.

Una vez se hayan cocinado, agregamos la leche, bajamos el fuego y dejamos que reduzca poco a poco.
Podemos agregar champiñones por ejemplo en este momento ya que le van muy bien.

Pasado el tiempo de cocción, agregamos la pasta cocida escurriéndola previamente.

Echamos el queso crema.

Mezclamos con ayuda de una cuchara hasta que el queso se diluya.

Entonces, salteamos.
Si queremos que nuestra salsa sea mucho más notable, podemos agregar en este momento una pequeña cantidad de nata líquida.

Salpimentamos al gusto.

Vertemos en el plato de presentación.
Éste es el resultado final de la pasta con espinacas.

¡Exquisita!
¡Qué aproveche!



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2 de julio de 2018

Tarta tres chocolates

Seguramente a muchos de vosotros os pasa como a mí.
Con el verano llega el momento de las barbacoas y de las comidas y cenas familiares y con amigos, que tanto nos gustan pero tanto nos cuestan ponernos de acuerdo.

Primero llega el consenso del lugar, día y la hora. Unos prefieren el viernes para cenar y otros el sábado para comer, eso sí más pronto de lo habitual por que a la tarde hay partido.
Después llega el momento de elegir las bebidas y el menú, ¿Cerveza y refrescos? O... ¡Un tinto de verano? ¡Y podemos hacer sangría!
Las discusiones eternas por cuanta cantidad de cada cosa comprar, y por último la lucha de una pequeña minoría pidiendo una mínima ración de vegetales en la brasa. Por que del tema ensaladas ya ni hablamos.

Y a pocas horas de que llegue el lugar, día y hora, caemos en que tenemos que coger el pan, y unos hielos, y nos damos cuenta de que no hemos pensado en los postres.
Pues bien, éste postre está ideado para no caer en la típica tarta helada, haciéndose de una manera sencilla y rápida, sin necesidad de hornos en poco tiempo tienes una tarta tan rica y original como la de los 3 chocolates. Nadie quedará indiferente, y seguro que para la próxima vez, es en lo primero que se piensa, jejeje.

¡Espero que os guste!






(12 raciones)
INGREDIENTES:

- 1 Tableta (150g) de chocolate negro
- 1 Tableta (150 g) de chocolate con leche
- 1 Tableta (150g) de chocolate blanco
- 1 Litro de nata líquida
- 3 Sobres de cuajada
- 200 ml de leche
- 1 Paquete de galletas digestive
- 60 g de mantequilla
- 30 g de cacao en polvo
- 1 Onza de chocolate negro
- 2 Onzas de chocolate con leche
- 1 Onza de chocolate blanco



PREPARACIÓN:

Primeramente, trituramos en la batidora de vaso el paquete de galletas estilo digestivas, dándoles pequeños toques para que no quede como polvo, si no que podamos encontrar algún que otro tropezón. 

Derretimos la mantequilla en un bol.

Sobre ésta, agregamos las galletas trituradas.

Con ayuda de una lengua de cocina, mezclamos, hasta humedecer las galletas por completo.

Volcamos la preparación sobre un molde desmontable de 22cm de diámetro.
Con ayuda del culo de una cuchara de acero, aplanamos en la base, intentando dejarla lo más recto posible.

Entonces procedemos a hacer las distintas capas de chocolates por colores.
Es mejor que vaya de más a menos en cuanto a la graduación del color, ya que el orden en cuanto a la cantidad de manteca de cacao es inverso y el chocolate blanco resulta menos denso que el oscuro y tardaría más en cuajar.
Partimos la tableta de chocolate negro en trozos y la ponemos en un bol sobre un cazo con agua al fuego, para derretirlo al baño Mª.

Dividimos tanto la leche como la nata en 3 partes iguales (66 y 333 ml respectivamente).
Ponemos a hervir una de éstas partes de la nata en un cazo.

Aparte, en un bol, disponemos la leche, a la que le diluimos con ayuda de unas varillas de cocina el sobre de cuajada.

Esperamos a que la nata comience a hervir.

Entonces apartamos del fuego y agregamos la leche con la cuajada. 

E inmediatamente después, volcamos la mezcla de la nata con la leche y la cuajada sobre el chocolate fundido.
Mezclamos con ayuda de unas varillas.

Vertemos de nuevo en la cazuela y, al fuego removemos sin parar hasta que la mezcla llegue a la ebullición.

En ese momento, echamos en el molde sobre la capa de galletas.
Dejamos templar a temperatura ambiente y después enfríamos en la nevera durante 1/2 o 1 hora, hasta que ésta primera capa enfríe y solidifique por completo.

Pasado el tiempo, procedemos con el chocolate con leche de igual manera.
Derretimos el chocolate con leche al baño Mª.
Disponemos en un cazo la nata y cuando rompa a hervir le agregamos la cuajada disuelta en la leche.

Vertemos ésta preparación sobre el chocolate con leche y de nuevo ésta mezcla a la cazuela al fuego.
Mezclamos con unas varillas.

Cuando llegue al punto de ebullición apartamos del fuego, reposamos unos minutos removiendo de vez en cuando, y vertemos sobre la capa de chocolate negro que ya estará solidificada.
Hay que verter en un chorro fino para intentar que no rompa la capa de abajo y que se vea bien la separación entre ambos chocolates. 
Dejamos templar y metemos en la nevera durante 1/2 o 1 hora antes de proceder con la capa de chocolate blanco.

Una vez haya pasado el tiempo, repetimos la misma operación con el chocolate blanco. 

Una vez hecha la mezcla, reposamos unos minutos revolviendo de vez en cuando y vertemos de manera fina y constante sobre la capa de chocolate con leche.

 Dejamos templar y enfríamos hasta el momento de su decoración.

Entonces, espolvoreamos el cacao en polvo sobre la última capa de chocolate, de manera que lo cubra.

 Y sobre él vamos rallando las onzas de chocolate negro y con leche.

Acabamos rallando la onza de chocolate blanco. 

Con cuidado, desmoldamos.

Éste es el resultado final de nuestra tarta tres chocolates. 

 Perfecta para disfrutarla en una cena al aire libre.

Así se ve de espectacular.

¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo