27 de septiembre de 2020

Banana foster crêpes

 Hay que ver lo que cambian los hábitos y rutinas con el paso de los años.


En más de una ocasión os he comentado que yo, en mis tiempos de estudiante en el instituto, me iba a clases sin desayunar, y cuando metía algo a la boca era ya mediodía y yo estaba moribunda por lo que no solía escoger la más sana de las opciones.

Desde que empecé a trabajar, y a tener unos horarios de trabajo más establecidos empecé a entender que el desayuno es vital para empezar el día con energía, y para mi ahora se ha convertido en algo esencial. No puedo salir de casa sin haber desayunado.


Ya sea un bol de leche con cereales, un tazón de porridge, o en el fin de semana algún tipo de desayuno más currado y golosón, como bien pueden ser estas banana foster crêpes, que aunque parezca que van cargadas de kcal, el truco está en usar plátanos muy, muy maduros para reducir al máximo la cantidad de azúcar a usar.


¡Espero que os guste!




Con esta receta volvemos a la carga en una nueva temporada de:

El Reto #Asaltablogs es una divertida manera de conocer blogs ajenos, y tras urgar  por todas sus recetas, cocinar una de ellas dándole nuestra propia versión.
Para mi la vuelta ha resultado de lo más sencilla, ya que al estar durante todo el mes robando sin parar, ya tengo una larga lista de recetas por hacer de muchos de los blogs.
Así que he hecho para desayunar las Homemade crepes del blog de Patricia Pat y co candybar.





INGREDIENTES:


Para las crêpes: 
  • 20 g de mantequilla
  • 65 g de harina
  • 1 Cdita de azúcar
  • C/s de sal
  • 90 ml de leche
  • 60 ml de agua
  • 1 Huevo
  • C/s de extracto de vainilla


Para las banana foster:
  • 1 Cda de mantequilla con sal
  • 2 Cditas de azúcar moreno
  • 1 Plátano maduro
  • 1/2 Yogurt griego natural
  • 20 ml de agua
  • Especias y hierbas aromáticas: C/s de canela molida, C/s de extracto de vainilla



PREPARACIÓN:


Para las banana foster:

En un cazo ponemos la mantequilla a fuego suave para que se vaya derritiendo poco a poco.
Entonces agregamos el azúcar moreno la canela y la vainilla, y revolvemos al fuego hasta que se disuelva el azúcar.

Echamos el agua formando un caramelo pegajoso. Entonces agregamos el plátano cortado en rodajas y cocinamos 2 minutos, hasta que se hagan y queden cubiertos con el caramelo y bien brillantes.


Para las crêpes:

En un bol disponemos la leche y el agua junto con el huevo y el extracto de vainilla.

Agregamos la sal que potenciará el sabor, y el azúcar.

Agregamos la harina.

Mezclamos bien con ayuda de unas varillas de cocina.

En una sartén antiadherente derretimos la mantequilla que limpiaremos con un poco de papel de cocina, que utilizaremos de nuevo para engrasar al inicio de cada crêpe.

Echamos un poquito de masa en el centro de la sartén, y giramos para que cubra todo el fondo. 

Disponemos al fuego y cocinamos hasta que los bordes comiencen a despegarse de las paredes de la sartén.

Entonces damos la vuelta y dejamos que se haga por el otro lado.

A medida que se vayan haciendo, las pasamos a un plato.

Repetimos el proceso hasta que acabemos con toda la masa.

Entonces, plegamos las crêpes a la mitad y cubrimos un cuarto de ellas con un poquito de yogurt griego natural. Plegamos de nuevo sobre si mismas hasta formar un abanico.
Echamos por encima un poco del plátano caramelizado y rociamos con el caramelo.

Éste es el resultado final de nuestras banana foster crêpes.

¡Qué aproveche!






Un dulce y delicioso desayuno o merienda. Si te gusta esta o cualquiera de mis recetas y la preparas, sube una foto mencionándome en cualquiera de mis redes sociales o bajo el hastagh #AndreítaComeDeTodo para así poder ver lo bien que te ha quedado 😊

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25 de septiembre de 2020

Caldo invernal con garbanzos

 Una vez que llegan los fríos días de otoño e invierno, apetecen mucho más los platos de cuchara.

Potajes, estofados, guisos, purés y sopas hacen las delicias de todo el que lo prueba mientras entran en calor. Además resultan ser platos únicos que hidratan, sacian y lo más importante de todo: Nos hacen comer variado mientras nos reconfortan por dentro.


Esta sopa era uno de los platos que nos hacía llegar en gigantes paquetes una tía desde Barcelona, recuerdo que a mis hermanos y (sobre todo) a mi, que ya apuntaba maneras desde bien pequeña, nos encantaba. Y mi madre feliz de la vida porque eran tres cenas que se quitaba de encima sin más esfuerzo que el de calentarlas al microondas.

Yo he querido hacerla en casa y comprobar como aún con el paso de los años hay platos que marcan tu infancia y tu vida.


¡Espero que os guste!





Con esta receta participo en:

En el reto tus recetas, dónde hacemos un plato usando como norma principal, un ingrediente elegido a votación que haya pasado por un proceso de elaboración y envasado, tal y como es son loas legumbres en conserva, y más específicamente, los garbanzos de bote que son el ingrediente de este mes.
Un ingredientes muy versátil que sirve para hacer un montón de elaboraciones.
Podéis ver todas las recetas que hemos realizado en Reto tus recetas: Garbanzos cocidos de bote.





(2 pax)
INGREDIENTES:
  • 150 g de garbanzos cocidos envasados
  • 80 g de tiburones
  • 300 ml de caldo de pollo casero
  • 200 ml de agua
  • 1 Diente de ajo
  • 1/2 Cebolla
  • AOVE
  • Sal y pimienta



PREPARACIÓN:

En una olla disponemos el AOVE y calentamos. Agregamos el ajo machacado y dejamos dorar.

Una vez haya cogido color, agregamos la cebolla picada en brunoise. Pochamos durante 5 minutos.

Incorporamos entonces, los garbanzos cocidos previamente escurridos.

Añadimos entonces el caldo de pollo casero, el mío hecho con zanahoria, apio, puerro y carcasa de pollo al que le añadí un poquito de colorante y perejil.

Agregamos también el agua.

Dejamos que rompa a hervir, y cocinamos a fuego bajo durante 20 minutos.

Pasado el tiempo, agregamos la pasta y dejamos que se cocine hasta que esté al punto.

10 minutos después, este es el aspecto de nuestro caldo.

Servimos en un bol, y llevamos a la mesa de inmediato.

Éste es el resultado final de nuestro caldo invernal.

¡Qué aproveche!




Una ligera y reconfortante cena para los días fríos de invierno. Si te gusta esta o cualquiera de mis recetas y la preparas, sube una foto mencionándome en cualquiera de mis redes sociales o bajo el hastagh #AndreítaComeDeTodo para así poder ver lo bien que te ha quedado 😊

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22 de septiembre de 2020

Huevos rancheros

Esta es una de las recetas que más se hacía en mi casa en esta época, al igual que el tomate frito casero, para aprovechar al máximo todos los tomates que habíamos recolectado.


Un plato riquísimo y súper sencillo que preparaba mi madre para la hora de la cena y a todos nos encantaba. De hecho, os advierto... Más vale que tengáis pan a mano por qué no van a quedar ni las migas mojando en esa salsita.

Nosotros lo llamamos así, pero realmente poco tienen que ver con los huevos rancheros de verdad, que son un desayuno mexicano muy coonocido.


¡Espero que os guste esta receta!





Con esta receta participo en:


En el reto Color y Sabor de Temporada seleccionamos mediante votación una fruta o fruto seco y una verdura, o semilla, de temporada, que está en su época de recolección y es el mejor momento para consumirlas, ya que se aprovechan al 100% sus cualidades organolépticas.
Además es cuando más fáciles son de encontrar los productos y salen mas económicos. 
Entonces todos los participantes elegimos entre una de ellas, y hacemos una receta dulce o salada.
Este mes nos toca elegir entre piña o tomates. Yo, aprovechando los muchísimos que tiene mi padre en la huerta, me he decidido por la verdura.





INGREDIENTES:
  • 1 Diente de ajo
  • 1 Cebolla dulce
  • 600 g de tomates frescos maduros
  • 4 Huevos
  • AOVE
  • Sal



PREPARACIÓN:

Comenzamos haciendo un sofrito con las verduras de igual modo que si hiciéramos una salsa de tomate frito casero.
En una cazuela con un chorro de AOVE, doramos el ajo cortado en láminas un poquito gruesas. Agregamos la cebolla en pluma y dejamos que comience a transparentar.
Agregamos entonces los tomates pelados previamente cortados en cuartos de manera que los tropezones sean notables.

Cocinamos el conjunto durante 10 minutos aproximadamente.

Una vez que la tengamos lista, sazonamos y cascamos los huevos sobre el revuelto de verduras que tanto se asemeja a una salsa.

Ponemos la sartén en el fuego a temperatura media, manteniendo la ebullición y con una tapa cocinamos el conjunto durante 5 minutos aproximadamente.

De manera que los huevos se hagan al vapor. Salamos si es necesario.

Servimos en el plato de presentación.
Éste es el resultado final de nuestros huevos ranchera.

Acompañamos con un buen cacho de pan. 
¡Qué aproveche!




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20 de septiembre de 2020

Canutillos de manjar blanco

 Seguro que sois muchos los que como yo, ni siquiera habíais oído hablar del manjar blanco. Y ya es curioso debido a que es una receta que precisamente introdujimos los españoles en México tras el descubrimiento de América.


Su historia se remonta al siglo XIII, con la llegada del arroz y las almendras a Europa de mano de los árabes. Era un plato digno de reyes, de altísima cocina.

En un principio conocido como Blanc Mengier en francés antiguo. De ahí pasó a llamarse Blanc Manger en francés, Blancmange en inglés, Bianco Mangiare en italiano y manjar blanco en todas las regiones del habla hispana.


Las primeras recetas del Blanc Mengier eran una preparación de carne de pollo desmenuzada en una leche de almendras y caldo de ave espesadas con el almidón del arroz cocido que se especiaba y endulzaba. Lo sé a mi también me parece lo menos apetecible del mundo, pero aún hoy día forma parte de los postres más típicos de Turquía, donde se le conoce como tavuk gögskü.

Con el tiempo, se hicieron variaciones en la receta de tal manera que la carne quedaba fuera del plato final (por fortuna) y en el sigo XIX el blanc manger era directamente un postre muy semejante a una panna-cotta que se podía hacer con o sin almendras.

 

Ya sabéis que hay ciertas cosas que me cuesta probar, y este postre era una de ellas, pero finalmente ha sido un postre de lo más sorprendente para mi, ¡Y muy rico!


¡Espero que os guste!




Con esta receta participo en:

En el reto Desafío en la cocina, se nos da un ingrediente o una receta y nosotros tenemos que hacer nuestra propia versión intercalando platos dulces y salados.
Hemos decidido que con la que está cayendo, nada mejor que endulzarnos el comienzo de la nueva temporada con una receta dulce.
Podéis ver todas las recetas en Desafío en la cocina: Manjar blanco.





INGREDIENTES:
  • C/s de hojaldre de mantequilla
  • 500 ml de leche de almendras
  • 90 g de azúcar
  • 40 g de maizena
  • 1 Cdita de zumo de limón
  • Especias y hierbas aromáticas: 1 Cdita de canela en polvo
  • C/s de azúcar glass



PREPARACIÓN:

Disponemos 450 ml de la leche de almendras en un cazo al fuego.

Aparte, en un bol, pesamos la maizena.

Agregamos los 50 ml restantes de leche de almendras y diluimos con ayuda de una lengua de cocina.

A la leche del cazo, agregamos el limón y la canela.

Si queréis que la leche se infusione pero que no tenga demasiado sabor de los aromáticos, podéis echar piel de limón y una rama de canela, que retiraremos una vez que la leche comience a hervir. A mi me gustan mucho por lo que decido usar zumo y canela molida para que el sabor sea más intenso.

Una vez que la leche comience a hervir, agregamos la leche con la maizena diluida. Y con ayuda de unas varillas comenzamos a remover para que espese sin pegarse ni formar grumos.
Una vez esté lista, la pasamos a una manga pastelera, dejamos que temple y guardamos en la nevera hasta su uso.

Mientras tanto, extendemos el hojaldre hasta dejar un grosor de 3 mm aproximadamente.
Lo pinchamos con ayuda del tenedor y recortamos en trozos de 10 x 15 cm aproximadamente.

Con las porciones de masa, hacemos canutillos pegándolo en el tubo y girando sobre si mismo.

Disponemos de manera intercalada en el horno y cocinamos durante 10 minutos aproximadamente a 200ºC, hasta que comiencen a tener color.

Pasado el tiempo, sacamos del horno, dejamos templar un par de minutos y retiramos el tubo antes de que se enfríe del todo.

Una vez que los canutillos estén fríos, rellenamos con el manjar blanco que habíamos reservado en una manga pastelera.

Repetimos el proceso con todos los canutillos y los disponemos en un plato de presentación.

Espolvoreamos azúcar glass al gusto.

Y servimos.
Éste es el resultado final de nuestros canutillos de manjar blanco.

Se ven espectaculares.

¡Qué aproveche!



Si te gusta esta o cualquiera de mis recetas y la preparas, sube una foto mencionándome en cualquiera de mis redes sociales o bajo el hastagh #AndreítaComeDeTodo para así poder ver lo bien que te ha quedado 😊

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© Andreíta come de todo