22 de marzo de 2018

Tigretón

Seguro que no soy la única que recuerda una tierna infancia con éstos bollitos.
Yo siempre he vivido en un pueblin pequeño, en el que para abastecer las neveras y despensas era necesario coger el coche y desplazarse unos kilómetros, por lo que la compra semanal se convertía en una rutina y a la vez en una buena manera de amenizar la tarde.

Paseábamos con el carrito por todos los pasillos, mientras cogíamos y tachábamos en la lista las cosas que nos hacían falta para casa y metíamos al carro otras cuantas que no hacían tanta...
Recuerdo que cada vez que íbamos, mi madre nos dejaba escoger una sola cosa como capricho para después.
Yo siempre he sido muy de salado por lo que lo normal en mi era  ir a la panadería y coger un trocito de empanada, o arreglarme con una bolsa de snacks, recuerdo la obsesión que tuve durante unas cuántas veces con los fantasmikos, jajaja. Pero de vez en cuando también caía la tentación de lo dulce, y me encantaban cualquiera de los típicos bollos.

Así que al igual que me pasó cuando hice la tarta de Pantera rosa, con ésta versión gigante del tigretón, me han venido a la cabeza momentos que ni siquiera sabía que recordaba.
Tengo aún pendiente hacer las versiones de los bony, los phoskitos, los donuts, los filipinos, bollicaos... Pero poquito a poco.
De momento vamos a disfrutar del brazo de gitano tigretón que he seguido del blog de Loleta que nos encanto a todos y fué la terminación ideal para una cena de cumple.
Por supuesto, podremos hacerlos en pequeño, cortando pequeñas raciones del bizcocho 😉

¡Espero que os guste!


Ésta es mi aportación al reto:


En el reto Color y sabor de temporada Pilar Monge es la encargada de seleccionar una fruta y una verdura de temporada, que es la qué está en su época de recolección y es su mejor época de consumo ya que se aprovechan al 100% sus cualidades organolépticas. Además es cuando más fáciles son de encontrar los productos, y salen más económicos.
Entonces, todos los participantes elegimos entre una de ellas, y hacemos una nueva receta dulce o salada.
Éste mes se nos dió a elegir:
- Fruta: Fresas
- Verdura/Especia/Legumbres: Alcachofas





(10 porciones)
INGREDIENTES:


Para el bizcocho:
- 4 Huevos
- 35 g de harina
- 25 g de almendra molida
- 15 g de cacao puro en polvo
- 125 g de azúcar


Para el relleno:
- 200 ml de nata para montar 35%mg
- 50 g de queso crema
- 20 g de azúcar glass
- C/s de mermelada de fresa



Para el glaseado:
- 8 g de gelatina neutra en polvo
- 150 ml de nata de 35% mg
- 180 ml de agua
- 225 g de azúcar glass
- 100 g de cobertura de chocolate
- 50 g de cacao puro en polvo



PREPARACIÓN:


Para el bizcocho:

Disponemos los huevos en el bol del robot amasador junto con el azúcar.

Con el aplique de montar, a velocidad media - alta comenzamos a montar los huevos durante unos minutos.

Mientras tanto, con ayuda de un colador tamizamos la almendra molida.

Hacemos lo mismo con la harina y el cacao en polvo.

Cuando los huevos hayan blanqueado y doblado su volumen, estarán listos.

Vertemos los huevos sobre la mezcla de los sólidos.

Y con ayuda de una lengua de cocina, con movimientos envolventes de arriba a abajo, mezclamos todos los componentes hasta que estén todos bien integrados.

Entonces vertemos en la placa del horno cubierta por un papel sulfurizado, llevándola hacia los extremos moviendo la bandeja. Es preferible no meter la espátula para colocar la masa, ya que  bajaríamos un poco la mezcla.

Metemos en el horno precalentado con calor arriba y abajo durante 15 minutos a 180ºC.

Una vez que el bizcocho esté hecho, dejamos templar un poquito.

Disponemos un paño de cocina limpio sobre la encimera, estirado.
Colocamos sobre él el bizcocho dado la vuelta, con el papel sulfurizado mirando hacia arriba. Lo humedecemos con unas gotas de agua para que se despegue más fácilmente y lo retiramos por completo.
Entonces, enrollamos el bizcocho sobre si mismo, plegandolo con el borde del paño de cocina en el primer doblez. De esta manera conseguiremos que mantenga la forma enrollada.
Reservamos hasta su uso.


Para el relleno:

Disponemos la nata muy fría en el bol del robot amasador.
Con el aplique de montar en marcha, trabajamos unos minutos, hasta que esté bien montada.

Mientras tanto, en un bol aparte, disponemos el azúcar glass y el queso crema, mezclamos.
Si lo deseamos podemos aromatizar con un poco de esencia de vainilla.

Añadimos la nata montada a pocos, y con ayuda de una lengua de cocina, la integramos en la mezcla con movimientos envolventes, para evitar que la nata se baje.

En éste momento, procederemos a rellenar nuestro bizcocho que ya estará frío.

Agregamos la mermelada que creamos necesaria para untar nuestro bizcocho.

Dejamos un borde de unos 4 cm aproximadamente sin pintar.
Debe quedar una pelicula de mermelada cubriendo el bizcocho, no es necesario una cantidad excesiva.

Sobre la mermelada y de igual manera, disponemos el relleno.

Comenzamos a enrollar sobre si mismo el bizcocho relleno, comenzando por el borde cubierto.
De esta manera al finalizar la vuelta, el relleno se irá hacia el extremo que está sin pintar.

Ponemos nuestro bizcocho en una rejilla para proceder a su cubrimiento.
Reservamos refrigerado en la nevera.


Para el glaseado:

Primeramente vertemos la gelatina neutra en polvo sobre un poco de agua reservada de los 180 ml que usaremos para el glaseado.

En un cazo, disponemos el agua, y agregamos la nata.

Echamos el azúcar glass y llevamos al fuego.

Esperamos a que hierva.

Una vez llegue a ebullición, agregamos la cobertura de chocolate.
Varillamos para ayudar a que se derrita.

Cuando la cobertura esté derretida, incorporamos el cacao en polvo y bajamos el fuego, manteniendo el hervor.
Trabajamos durante 15 minutos sin parar de remover, hasta que la mezcla haya mermado 1/4 parte aproximadamente.

Agregamos entonces la gelatina que ya estará perfectamente hidratada y diluimos en la mezcla.

Una vez que la mezcla tenga ésta textura, separamos del fuego.

Sacamos el bizcocho de la nevera y vertemos la cobertura sobre él, intentando que quede lo más cubierto posible.

Para que la cobertura bañe bien, deberá tener una temperatura templada, por lo que entre un baño y otro es aconsejable calentarla y refrigerar en la nevera el bizcocho.

Repetimos la operación hasta que nuestro bizcocho esté bien napado.

Movemos nuestro tigretón a la fuente de emplatado.

Y servimos los primeros trozos.

Éste es el resultado de nuestro tigretón... gigante.

Así se ve al corte: Un bizcocho super esponjoso con una fina capa de fresas y esa crema firme de queso, con una cobertura de chocolate magnífica.

¡Qué aproveche!



Si te gusta ésta o cualquiera de mis recetas y la preparas, sube una foto  mencionándome en cualquiera de mis redes sociales o bajo el hastagh #AndreítaComeDeTodo para poder ver lo bien que te ha quedado 😊.

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20 de marzo de 2018

Baklava de pistachos sin miel

Este postre tiene un origen turco, y en él se nota muy bien la influencia de la cocina árabe.
Se trata ni más ni menos que de una tarta realizada con hojas de pasta filo bañadas con mantequilla, en las que se le añade unos frutos secos, nueces en su mayoría, aunque podrían ser avellanas, almendras, pistachos como en mi caso, o una mezcla. Y después de termina con más capas de pasta filo pintadas con mantequilla, horneado, y bañado en un almíbar, realizado tradicionalmente con agua, azúcar, zumo de limón, canela y miel.
Yo he adaptado la receta a mi gusto, y he obviado la parte de la miel, y es que, como yo siempre suelo bromear, únicamente la tomo en los típicos Hojaldres de Astorga.

Es costumbre servir éste postre en pequeñas porciones triangulares, acompañado por un tacita de té para contrarrestar, y es que está cargado de sabor, y de dulzor.
A mi me recuerda mucho a la festividad de San Froilán en León, mi ciudad, y es que en varios puestos árábes del mercado medieval que se celebra durante esos días, puedes tomar un respiro sentada en un puff en un suelo lleno de alfombras, con un té, un trocito de éste típico dulce y una cachimba, teniendo la oportunidad de sentirte en Oriente Medio.

Te animo a que prepares ésta receta, sin duda sorprenderás. Además lleva muy pocos ingredientes y su preparación es muy sencilla, aunque se hace entretenida.

¡Espero que os guste!


Ésta es mi aportación para:

Un mes más, aunque éste con una elaboración dulce típica de Grecia.
No os perdáis los diferentes baklavas que han elaborado mis compañeros en Desafío en la cocina. Baklava.





(6 porciones)
INGREDIENTES:


Para el almíbar:

- 125 ml de agua
- 120 g de azúcar
- 1/2 Cda de agua de azahar
- 1 Cda de zumo de limón


Para el baklava:

- 1/2 Paquete de masa filo
- 75 g de mantequilla
- 150 g de pistachos pelados
- 1/4 cdita de canela
- C/s de agua de azahar
- 25 g de azúcar



PREPARACIÓN:

Conseguimos un paquete de masa filo. Ésta masa realizada con harina, agua, aceite y sal resulta muy fina y transparente, con el grosor de una hoja de papel.
Se utiliza en un montón de preparaciones dulces, originariamente griegas, y con rellenos salados. Debe conservarse herméticamente y debe estar expuesto al aire el menor tiempo posible, sólo el que sea necesario para su trabajo, ya que si no se reseca y cuartea.
Cada paquete contiene 10 hojas.

Comenzaremos elaborando el almíbar.
Colocamos en un cazo al fuego el agua y el azúcar.

Una vez comience a hervir, añadimos el agua de azahar.

Y el zumo de limón, retiramos del fuego y dejamos que se enfríe por completo.

Mientras tanto, comenzamos a elaborar la masa de nuestro baklava.
Derretimos la mantequilla.
En el molde que hayamos escogido para hacerla, con ayuda de un pincel de cocina, pintamos la base.
Escogeremos nuestro molde en función de la pasta filo que tengamos, ya que podemos conseguirla redonda o cuadrada, como en mi caso.

Desplegamos la pasta filo y la cortamos a la mitad, en mi caso horizontalmente para que me entre en el molde. En éste caso obtendremos 20 capas de pasta filo.

Entonces, utilizaremos una de las partes de la pasta filo que hemos recortado, que tendrá en su totalidad 10 hojas.
Disponemos la primera capa de pasta filo y con ayuda del pincel de cocina, empapamos con la mantequilla derretida, colocamos la siguiente hoja, la pintamos... Repetimos el proceso hasta acabar con ésta primera parte de pasta filo.

Entonces, preparamos el relleno.
Se puede hacer con cualquier fruto seco, o con una mezcla de ellos: Almendras, avellanas, nueces y pistachos por ejemplo, siendo éstos dos últimos los componentes de la receta original.
En mi caso utilizaré únicamente pistachos ya que son mi fruto seco preferido.
Les retiramos la cáscara y los disponemos en un mortero.

Machacamos hasta que queden triturados pero gruesos, podríamos hacerlo en un robot de cocina a pequeños toques también, pero así corremos el riesgo de que se nos hagan polvo.

Agregamos la canela , el azúcar y el agua de azahar.
Ésta la agregaremos poco a poco, ya que únicamente buscamos humedecer los pistachos.

Mezclamos.

Ponemos el relleno de los pistachos sobre la masa del molde.

Cubrimos con el resto de las hojas siguiendo la misma técnica, y pintando con mantequilla derretida cada una de ella, hasta el final.
Una vez lleguemos a la última hoja, con ayuda de una puntilla, hacemos unos cortes en diagonal de manera que queden éstos rombos en la superficie.

En el horno precalentado a 180ºC, cocinamos nuestro baklava.

De 25 a 30 minutos después, así se ve.

Inmediatamente, vertemos nuestro almíbar sobre la masa del baklava.

Haciendo esos cortes y echando el almíbar sobre ellos, conseguimos que toda la masa se impregne del líquido, sin que lo saque.

Disponemos en el plato de presentación.

Y así es como ha quedado nuestro baklava.

Éste es el resultado final.
Y así se ve al corte.

¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo