30 de abril de 2018

Albóndigas de potro

Éstas son las albóndigas de mi infancia.
Fueron muchos veranos pasados en casa de mis primos en Astorga, y siempre nos hacían para comer algún día estas pelotillas.
Dice mi padre que son exquisitas, sublimes y que no las hay mejores. Que más de una vez dejó de comerlas por vergüenza, aunque de ganas hubiera acabado con la cazuela entera, jajaja.

Y no es para menos.
Una receta super sencilla, de las que a mi más me gustan, la cocina de siempre, en la que no cabe lugar el fallo por que es "sota, caballo y rey" y que dan lugar a recetas de toma pan y moja.

Recuerdo que alguna vez mi madre intentó hacerlas a su manera en casa, pero no eran lo mismo, hasta que mi tía nos contó "el secreto": Estaban hechas con carne de potro o caballo.
A partir de ese día, miré las albóndigas recelosa al principio, aunque en cuanto metía una en la boca se me olvidaba todo...
No es que sea yo muy amante de los caballos (De hecho me dan algo de miedo) pero si que es verdad que cuando piensas en éstos animales no los asocias con la cocina, salvo en algunas zonas como en la montaña leonesa, no es muy común encontrar platos con ella. Es una cuestión cultural

Pero más allá de todo eso, en cuanto la pruebas certificas que ésta carne es super sabrosa y sana.
Se considera más dulce, tierna y baja en grasas, con un aporte proteínico más alto que la carne de ternera o cerdo.

Con ésta receta sigo mi propuesta a favor de la capitalidad gastronómica de León, dónde éste mes, la carne de potro y el lechazo han sido los manjares. Y nunca mejor dicho... Juzgar por vosotros mismos.

¡Espero que os guste!







(4 pax)
INGREDIENTES:

- 1/2 Kg de carne de potro de Babia
- 4 Dientes de ajo
- 1 Tostada de pan
- 25 ml de leche entera
- 2 Huevos
- Perejil al gusto
- 1 Cda de harina de trigo
- 30 ml de brandy
- 100 ml de caldo de carne
- 300 ml de agua
- C/s de harina de fritura
- C/s de tomate frito casero
- AOVE
- Sal
- Pimienta



PREPARACIÓN:

Conseguimos en una carnicería de confianza carne de potro, y le pedimos que nos la piquen.
En León, podemos conseguir esta sabrosa y sana carne en la carnicería: Cárnicos Leoneses, donde trabajan con la carne de potro de Babia.

Comenzamos a preparar nuestras albóndigas.
En un bol disponemos una tostada de pan y agregamos leche hasta que la reblandezca.

Machacamos entonces la mezcla y agregamos 2 huevos.
Batimos el conjunto.

Machacamos 2 dientes de ajo y los agregamos, junto con perejil y un poquito de cebolla en polvo.

Agregamos al bol la carne de potro.

Con ayuda del tenedor, mezclamos incorporando la mezcla del huevo en toda la carne.

Hasta formar una pasta.
Salpimentamos al gusto.

Incorporamos y aplanamos la carne.

Tapamos con papel film y dejamos reposar en la nevera, cuanto más tiempo mejor para que se incorporen todos los sabores.

En mi caso, 13 horas después, cogemos porciones iguales de carne.

Y formamos bolas con nuestras manos.

Las pasamos por harina de fritura.

Y en una sartén con AOVE caliente, las doramos.

Una vez hayan cogido color por ambos lados, las reservamos hasta su uso en una bandeja, evitando que queden apiladas para que no se rompan.

Colamos un poco del aceite de la fritura de las albóndigas en una tartera, donde donde vayamos a hacer la salsa.

Calentamos y agregamos 2 dientes de ajo machacados.

Doramos.

Agregamos la harina, que ayudará a espesar la salsa.

Incorporamos con ayuda de una cuchara formando una roux.

Rompemos la cocción con un chorro de brandy.

Y después agregamos el caldo de carne.

Y el agua.

Incorporamos y dejamos que rompa a hervir.

Mantenemos en ebullición unos minutos.

Hasta que la salsa comience a ligarse y espesar.

Entonces agregamos las albóndigas.

Cocemos con la cazuela tapada hasta que las albóndigas estén hechas. Con 3 minutos bastará.

Entonces, así se verán nuestras albóndigas.

Servimos en un plato con un poquito de salsa y tomate frito casero al gusto.
Éste es el resultado final de nuestras albóndigas de potro.

Sencillamente exquisitas.
¡Qué aproveche!



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27 de abril de 2018

Banana bread

Si me seguís con asiduidad, sabréis que intento estar muy activa en las redes sociales del blog.
Me parece que es una parte fundamental para mejorar la calidad de las recetas del blog, ya que abres tu mente a nuevas técnicas, ingredientes y presentaciones. Y es que ya sabéis que nunca se acaba de aprender! 😉

Cojo muchísimas ideas en mi Pinterest, que se ha convertido en una de mis apps de cabecera. Y aparte, estoy a tope con el Instagram exclusivo del blog, donde únicamente sigo a gente relacionada con éste mundillo.
Pero no siempre es así, y es que como os contaba en la receta de las galletas de colores, a través de mi instagram personal, de vez en cuando me encuentro sorpresas tales como gente de la tv metiendo las manos en la masa. En éste caso y como no podía ser de otra manera, otra receta de Tania Llasera, que hace unas recetas de muerte además de proclamar el mundo curvy como forma de vida. 
Y que alguien con tanta visibilidad como ella, lo haga, es de agradecer, hay tanto por cambiar en nuestra sociedad...
Pero a lo que vamos: Distintas galletas, brownies, unos currys que se te saltan las lágrimas viéndolos a través de las pantallas del móvil... Todo lo que hace esta chica es oro puro.

Ésta receta es perfecta para aprovechar unos plátanos maduros olvidados en lo más profundo de la despensa. Y viniendo de su mano, británica por parte de madre, sabía que iba a dar un buenísimo resultado.
Una receta de aprovechamiento, que yo suelo hacer mucho para la media mañana, por prescripción de mi dietista-nutricionista.

¡Espero que os guste!






INGREDIENTES:


Bol seco:

- 150 g de copos de avena
- 1 Sobre de levadura
- 7 g de canela
- C/s de sal


Bol húmedo:

- 3 Plátanos maduros
- 3 Huevos
- 30 g de AOVE
- 30 g de mantequilla
- 50 g de miel pura
- 10 ml de esencia de vainilla


- 30 g de pepitas de chocolate
- 70 g de nueces picadas.



PREPARACIÓN:


Bol seco:

Disponemos los copos de avena en el vaso triturador.

Lo molemos dándole pequeños toques a máxima potencia.
De ésta manera se molerá prácticamente todo dejando algunos pequeños copos enteros.

Vertemos en un bol, y añadimos la canela, la sal y la levadura.


Bol húmedo:

En el bol del robot de cocina, disponemos los plátanos.
Cuanto más maduros estén los plátanos, mejor.

Con ayuda de un tenedor, machacamos los plátanos.

Agregamos los huevos.

También la mantequilla y el AOVE.

Por último agregamos la vainilla y la miel.

Con la varilla de mezclar, unimos todos los ingredientes del bol húmedo durante unos minutos hasta que esté todo bien integrado.

Agregamos poco a poco la mezcla de los ingredientes secos al bol del robot que contiene los ingredientes húmedos.

Mezclamos.

Una vez que todo forme una masa, agregamos las pepitas de chocolate y las nueces.

Vertemos en un molde desechable de aluminio.
Metemos en el horno precalentado a 180ºC.

1 Hora más tarde, sacamos nuestro banana bread del horno.

Dejamos enfríar unos minutos antes de desmoldar.

Emplatamos.
Éste es el resultado final de nuestro banana bread.

Al partirlo, así se ve.

Un interior muy muy jugoso.
¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo