29 de septiembre de 2019

Pan de pita relleno de falafel

El pan árabe o pan de pita es un pan plano suave y poco fermentado, que se hincha durante su cocción haciendo que sus laterales se separen de manera natural, y con ayuda de un cuchillo se abre un poquito para poder rellenarlo fácilmente formando un bolsillo.

Un plato típico de la comida callejera de éstos países, donde se come con las manos y se rellena con todas las variedades que te permita la imaginación.

Yo hoy lo he preparado de la manera más tradicional, que es ni más ni menos que con otro gran plato de la cocina árabe: El falafel.
Éstas bolitas de garbanzos acompañando una ensalada de lechuga, tomate, pepino y cebolla bien regado con salsa de yogur es una fresca y deliciosa cena.

¡Espero que os guste!



El Reto #Asaltablogs es una divertida manera de conocer blogs ajenos, y tras hurgar  por todas sus recetas, cocinar una de ellas dándole nuestra propia versión.
 Tras un vistazo rápido al índice de recetas del blog de Maite Antojo en tu cocina, me encuentro con una receta panarra a la que le tengo muchas ganas: El Pan de pita.
Tengo todos los ingredientes en casa, incluidos los del relleno así que... A por ello!




(2 pax)
INGREDIENTES:


Para el pan de pita:

  • 260 ml de agua
  • 440 g de harina de fuerza
  • 10 g de sal
  • 1 Cda de AOVE
  • 24 g de levadura fresca


Para el relleno:
  • Hojas de lechuga
  • 5 Tomates cherry
  • 1/4 de pepino
  • C/s de cebolleta
  • C/s de falafel


Para la salsa de yogur:
  • 250 g de yogur griego natural
  • 125 g de queso crema
  • 20 ml de lima
  • 8 g de menta
  • 25 g de azúcar
  • Pizca de pimienta



PREPARACIÓN:


Para el pan de pita:

Templamos el agua.
Añadimos la levadura y removemos para que se disuelva.

Mientras tanto, en un bol, agregamos la harina, la sal y el AOVE.

Añadimos la mezcla del agua y la levadura.
Mezclamos bien.

Y amasamos durante 10 minutos aproximadamente hasta que forme una masa suave y elástica.

Hacemos una bola, embadurnamos con aceite y la tapamos con un paño limpio.

Reposamos la masa en un lugar cálido y sin corrientes durante 1 hora, hasta que doble su volumen.

Pasado el tiempo, dividimos la masa en cuatro bolas de igual tamaño.
Boleamos cada una de ellas, y estiramos con las palmas de la mano hasta obtener un pan del tamaño deseado , dejándole 1 cm de grosor.
De nuevo, dejamos la masa reposar durante aproximadamente media hora.

Entonces, calentamos una sartén con unas gotitas de AOVE y cocinamos a fuego medio la masa, hasta que ésta se hinche.
Entonces damos la vuelta y dejamos que se dore por el otro lado también.

Comenzaremos con el relleno, cortando la cebolleta y el pepino en mirepoix, los cherrys en rodajas y la lechuga en chiffonade.
Disponemos todo en un mismo bol.

Hacemos la salsa de yogur, disponiendo todos los ingredientes en un vaso y triturando.
La echamos sobre la mezcla de las verduras del relleno.

Mezclamos.

Una vez que los panes estén listos, dejamos cubiertos con un paño hasta que acabemos con el resto de la masa.
Cuando acabemos, abrimos el pan por uno de los lados y despegar la miga para obtener un pan totalmente hueco por dentro.

Rellenamos los panes con la ensalada de verduras con la salsa de yogur.

Y agregamos las bolas de falafel correspondientes.
Éste es el resultado final de nuestros panes de pita rellenos.

Una cena fresquita.
¡Qué aproveche!




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22 de septiembre de 2019

Ensalada de burrata con higos y vinagreta de fresas

Quién tiene pueblo, tiene un tesoro.
Y eso que yo no soy la más indicada para decirlo, pues me he hecho a la ciudad y prefiero quedarme por aquí. Aunque no salgo de las calles que me vieron crecer ya que es donde está mi familia, mi hogar y mis recuerdos, y aunque a veces vaya a regañadientes, siempre que estoy de vuelta, vengo con ese mismo pensamiento en mi cabeza, y es que tener un pueblo es una fortuna.

Respirar aire puro, disfrutar de la naturaleza e ir por la calle parando cada tres minutos para saludar a los vecinos, poder recoger tus propias frutas y verduras... Son cosas impagables que sólo suceden si tienes pueblo.

El último día que estuve allí, recogí pimientos, tomates y uvas, además de éstos deliciosos higos.
Esa fruta que hasta hace apenas unos años no probaba y que, como me decía mi padre cuando era niña, la edad ha hecho que me gusten
Con ellos he hecho ésta exquisita ensalada.

¡Espero que os guste!


Mi aportación para un nuevo:

En el reto Color y Sabor de Temporada seleccionamos mediante votación una fruta o fruto seco y una verdura, o semilla, de temporada, que está en su época de recolección y es el mejor momento para consumirlas, ya que se aprovechan al 100% sus cualidades organolépticas.
Además es cuando más fáciles son de encontrar los productos y salen mas económicos. 
Entonces todos los participantes elegimos entre una de ellas, y hacemos una receta dulce o salada.

Esta vez, la decisión estaba entre los higos o los pimientos, y yo, he decidido apostar por esa fruta que hasta hace apenas unos años ni siquiera probaba.





(2 pax)
INGREDIENTES:
  • 100 g de brotes de rúcula
  • 1 Burrata
  • 4 Higos maduros
  • C/s de nueces peladas
  • 1 Cda de mermelada de fresa
  • 2 Cdas de AOVE
  • 1 Cda de vinagre
  • Sal



PREPARACIÓN:

Comenzaremos preparando la vinagreta de fresas.
Podemos hacerlo de manera artesanal cociendo las fresas en vinagre durante 15 minutos hasta que éstas estén bien tiernas, entonces, las machacamos con un tenedor y colamos, y volvemos a llevar al fuego hasta que reduzca.
En mi caso, como no es época de fresas, he tenido que adaptarme con mermelada.
Disponemos una cucharada en un bol.

Agregamos a hilo el aceite, mientras vamos emulsionando con ayuda de una cuchara.

Hacemos de igual manera con el vinagre.

Mezclamos bien, rectificamos de sal si fuera necesario , y reservamos hasta su uso.

Para nuestra ensalada, disponemos la rúcula en la base.
Sobre ella la burrata, que es una queso fresco de leche de vaca de pasta hilada, creada de misma manera que la mozzarella, estirando la cuajada sobre si misma en repetidas ocasiones, de manera que adquiera una consistencia suave pero firme en su exterior y cremosa en su interior debido a su poca maduración, además de su color blanco brillante.

Alrededor de ésta, disponemos los higos cortados en medias lunas, y las nueces peladas.

Aderezamos con nuestra vinagreta de fresas.

Llevamos a la mesa, y abrimos nuestra burrata.

Así de cremosa se ve por dentro.

Éste es el resultado final de nuestra ensalada de burrata con higos y vinagreta de fresas.

¡Qué aproveche!



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20 de septiembre de 2019

Cebollas rellenas de bonito

Las vacaciones de éste año, fueron como se suele decir: Breves pero intensas.

Disponíamos de varios días intermitentes por lo que no podíamos irnos excesivamente lejos, y nos fuimos a tiro fijo a Asturias.
Aunque ésta vez tocó irnos al este, ya que ésta zona es la que menos conocemos. Disfrutamos de Llanes, de Villaviciosa y de Gijón.
De su gente, de sus paisajes, de sus días de sol y de su gastronomía.

Después de éstos días, puedo decir que en Llanes caté la mejor mariscada hasta ahora probada, en Villaviciosa descubrí lo exquisitos que pueden llegar a ser unos simples calamares fritos y en Gijón disfruté del helado más rico que he comido en mi vida, y de una compañía fantástica!

Pero también disfruté de las cebollas rellenas de bonito, que son una auténtica pasada.
Hoy os traigo la receta del famoso club de guisanderas de Asturias. Con ella el éxito está asegurado.


¡Espero que os guste!



Ésta es mi receta para empezar la nueva temporada en:

Empezamos de nuevo la aventura. Se nos vienen diez meses llenos de recetas conocidas o distintas, capitaneadas por nuestras queridas bosses. 
Qué ganas tenía de que llegara este momento: Para el primer desafío del curso, hemos preparado un plato tan socorrido como las verduras rellenas.
Echarle un vistazo al recopilatorio y coger ideas!





(2 pax)
INGREDIENTES:

  • 2 Cebollas medianas de tamaño y altura similar
  • 150 g de bonito
  • 100 g de tomates triturados
  • 1 Huevo duro
  • 50 g de pimientos del piquillo
  • 25 ml de AOVE
  • 2 Dientes de ajo
  • 50 g de pimiento verde
  • 1 Cdita de harina
  • 50 ml de vino blanco
  • Perejil al gusto
  • 150 ml de agua
  • Cayena al gusto



PREPARACIÓN:

Conseguimos en nuestra pescadería de confianza una buena rodaja de bonito.
Obtenemos de la parte baja de la rodaja los 150 g que usaremos para el relleno.
Mientras tanto, ponemos a cocer en un cazo con agua, vinagre y sal, el huevo.


Pelamos y limpiamos la cebolla.

Cortamos una tapa de la parte de arriba, y hacemos un pequeño corte en la base, de manera que al dejarlas de pie, éstas se mantengan.
Hacemos un corte en forma de cruz en las capas interiores de la cebolla. Con ayuda de una cuchara, vaciamos la cebolla, dejando de dos a tres capas.
Las metemos al microondas a máxima potencia durante 10 minutos, hasta que se hagan.

Continuamos haciendo la salsa:
En un cazo disponemos el AOVE, doramos a fuego medio los ajos, la cebolla y el perejil picados.
Podemos echar si queremos, un toque de guindilla.

10 minutos después, agregamos la harina e integramos.

Entonces, agregamos el tomate.

Seguimos integrando mientras la harina se cocina.

Rompemos la cocción con vino blanco.

Agregamos entonces el agua, rectificamos de sal si fuera necesario, y dejamos cocinar durante 10 minutos.
Pasado el tiempo, trituramos.

Continuamos haciendo el relleno.
Cortamos los pimientos del piquillo en trozos medianos.

Agregamos también el bonito cortado en dados medianos, de 1 x 1 cm aproximadamente.

Y por último agregamos el huevo duro, previamente pelado y cortado en trozos pequeños.
Mezclamos.

 Con ayuda de una cuchara, rellenamos nuestras cebollas que se habrán hecho a la perfección en su propio jugo en le microondas.
Sumergimos en la salsa hirviendo, bajamos el fuego al mínimo con ebullición constante, y cocinamos durante 20 minutos.

Pasado el tiempo, así se ven nuestras cebollas.

En un plato de presentación, disponemos una base de la salsa, y sobre ella, la cebolla rellena.

Espolvoreamos un poquito de perejil fresco picado.

Servimos inmediatamente.

Éste es el resultado final de nuestras cebollas rellenas de bonito.

Colocamos la tapa de la cebolla para llevarlo a la mesa , y listos para disfrutar de ésta delicia.

¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo