27 de enero de 2019

Café helado

A media tarde hay veces que no necesitamos más que una taza de café que nos ayude a sobrellevar lo que aún queda de día.
Yo no es que sea muy cafetera, en cuanto a cantidad se refiere, pero si que cuando me lo tomo me gusta que sea potente de café, del más fuerte que haya, doble por favor.
Además tengo la suerte de que a mi no me afecta al sueño por lo que si me apetece, me doy vía libre.

Pero para quién realmente le guste ésta bebida, quien de verdad aprecie su aroma y su gusto, decirle que este tipo de cafés como el que traigo hoy suelen también suelen estar entre mis favoritos, seguro que le resulta hasta ofensivo.

Bien de hielo y acabado con nata montada helada, no hay nada más refrescante. Y no hay porqué comprarlo, cuando puedes hacerlo en casa en apenas cinco minutos y dejarlo totalmente a tu gusto.

¡Espero que os guste!


Ésta es una aportación para el reto:

El Reto #Asaltablogs es una divertida manera de conocer blogs ajenos, y tras urgar  por todas sus recetas, cocinar una de ellas dándole nuestra propia versión.
He estado sin decidirme casi hasta el último momento... Cuanto más veía el índice de recetas de Eva en pruebas, el blog asaltado éste mes, menos claro lo tenía ¡Qué de cositas ricas!
Al final he preparado su Café helado, y aunque no me ha quedado tan vistoso como a ella, me relamí del gusto!





INGREDIENTES:

  • 125 ml de leche fría
  • 100 ml de café recién hecho
  • 1 Cda de azúcar
  • Nata helada al gusto



PREPARACIÓN:

Hacemos una taza de café intenso.


Le echamos la leche templada en un hilo muy fino, intentando que caiga siempre en el mismo sitio para así crear esa separación de colores. Ésto se consigue mejor colocando un par de hielos en el café, de esta manera la leche rebota en la piedra de hielo y hace esa separación perfecta.

Con una cuchara húmeda, hacemos un par de quenelles con el helado, y colocamos con cuidado en la superficie.

Espolvoreamos canela al gusto.

Servimos.

Éste es el resultado de nuestro café helado.

Acompañamos de un par de galletas, o con un canutillo a modo de pajita.

Un riquísimo trago. ¡Qué aproveche!



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25 de enero de 2019

Cachopo asturiano

De unos años a esta parte, el cachopo ha ido escalando puestos en el ranking de comidas más solicitadas en el Principado de Asturias.

Puede ser que sea por su descomunal tamaño, en algunas ocasiones más grande incluso que el propio plato en el que te lo sirven.
O quizás por su relación calidad precio, ya que por menos de 20€ dos personas pueden pegarse un homenaje de cachopo relleno hecho con la mejor carne de ternera asturiana y sus acompañamientos, que suelen ser patatas y pimientos asados o del piquillo.
De lo que no me cabe duda es que es por lo bueno que está.
Pero es que no me digáis que no pinta bien... Un conjunto de filetes de ternera con queso y jamón serrano rebozado en huevo, harina y pan rallado que se fríe y se sirve bien caliente para que llegue a la mesa mientras el queso sigue derritiéndose.

A partir de ésta forma original, han ido surgiendo nuevas combinaciones de sabores, haciéndolos de cerdo, pescado, o pollo, rellenandolos de marisco, setas, pimientos, distintos quesos...
¡Hay para todos los gustos!

¡Espero que os guste!






INGREDIENTES:
  • 2 Filetes de cadera de ternera
  • 2 Lonchas de jamón serrano
  • 2 Lonchas de queso
  • C/s de harina
  • C/s de pan rallado
  • 1 Huevo
  • 1 Patata pequeña
  • 3 Pimientos del piquillo
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite para fritura


PREPARACIÓN:

Conseguimos dos filetes de ternera amplios y que tengan medio cm de grosor.
En el caso de que tengamos en casa algún filete y no cumpla estas dos "normas" podemos machacar el filete con ayuda de un espalmador, para darle la forma y el grosor que buscamos.

Salpimentamos los filetes por ambas caras.
Los colocamos y sobre la parte de arriba de uno de ellos, colocamos el queso.

Encima, disponemos el jamón.

Colocamos el otro filete justo encima, acomodándolo de manera que encaje perfectamente con el de abajo, cubriendo por completo el queso y el jamón.

Enharinamos.

Pasamos por huevo batido, y por último por pan rallado.

Metemos en la sartén con abundante aceite para freír.
Si hubiera oportunidad, se hace en una freidora, para que quede completamente sumergido y la fritura sea más homogénea.
Una vez esté bien dorado, le damos la vuelta.
En cuanto alcance el mismo color, o comiencen a salirse los jugos del queso del interior, sacamos y pasamos a un plato con papel absorbente.

Freímos las patatas cortadas en bastones.

Una vez que las patatas estén hechas, dejamos escurrir todo el aceite.
Servimos el cachopo en un plato amplio, y acompañamos con las patatas fritas y los pimientos del piquillo.

Éste es el resultado final de nuestro afamado cachopo asturiano.

Así se ve al corte.

Increíblemente bueno.
¡Qué aproveche!



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22 de enero de 2019

Espárragos con vinagreta de mango

En la cocina a pesar de lo que pueda parecer suelo ser bastante tiquismiquis.
He de confesar que a veces no pruebo algunos platos debido a mis prejuicios. Cuando son cosas que de antemano, no suele gustarle a mucha gente... Partes consideradas menos nobles en la carne de ternera, cerdo o cordero, cuando son cosas que nunca he probado antes. Me cuesta mucho.
Y de verdad os lo digo que suele ser más que nada por la textura que tienen. Eso es lo que más me echa para atrás, cuando son cosas gelatinosas, viscosas o por el contrario lo que es duro tirando a correoso. Ufff.

Es por eso que no suelo comer muchas frutas exóticas, soy más para esas cosas de "sota, caballo y rey", pero de verdad que quiero ponerle remedio y me parece un buenísimo propósito de año nuevo.
Este año me voy a retar a probar frutas como la carambola, el litchi, el cucumis y otras más cotidianas como el pomelo, la chirimoya, el kaki o el mango que nunca suelo comer.

He empezado por el mango y no veáis como me ha gustado en ésta vinagreta.

¡Espero que os guste!


Una receta más para: 

En el reto Color y sabor de temporada Pilar Monge es la encargada de seleccionar una fruta y una verdura de temporada, que es la qué está en su época de recolección y es su mejor época de consumo ya que se aprovechan al 100% sus cualidades organolépticas. Además es cuando más fáciles son de encontrar los productos, y salen más económicos.
Entonces, todos los participantes elegimos entre una de ellas, y hacemos una nueva receta dulce o salada.
Éste mes se nos ha dado a elegir entre los espárragos (Blancos o verdes) y el mango. Yo he hecho una receta con ambos dos ingredientes, ¡Es la primera vez y estoy muy emocionada!





(2 pax)
INGREDIENTES:
  • 2 Tarros de espárragos blancos gruesos
  • 1/2 Cebolla roja
  • 1/2 Mango maduro
  • 1/2 Pimiento rojo
  • 1/2 Pimiento verde
  • El zumo de una lima
  • El zumo de 1/2 limón
  • C/s de eneldo
  • C/s de comino
  • Perejil al gusto
  • AOVE
  • Sal



PREPARACIÓN:

Cortamos la cebolla en varios cachos y agregamos a la batidora de vaso. 

Picamos a velocidad media, agregamos los pimientos y hacemos lo mismo con ellos.

Una vez esté todo bien picadito, agregamos el zumo de la lima y el limón.

Echamos el AOVE.

Agregamos el mango pelado y troceado en brunoise.

Y por último agregamos el perejil, que le aportará un poco de color y las demás hierbas aromáticas, que resaltarán el sabor.

Con ayuda de una lengua de cocina, mezclamos todo en el mismo vaso batidor.
Si vemos que quedan cachos grandes, trituramos dando pequeños toques, ya que queremos que se sientan los trocitos. 

Servimos la vinagreta en un cuenco en la mesa. Ponemos los espárragos previamente escurridos en un plato en la mesa.

Listo para comer. 
Éste es el resultado final de nuestros espárragos con vinagreta de mango.

Echamos un poquito de la vinagreta sobre los espárragos.

 A disfrutar. ¡Qué aproveche!



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20 de enero de 2019

Whoopies de plátano

No os imagináis la sorpresa que me he llevado al preparar ésta receta.
Sinceramente, no daba un duro por ellos, y ¡Qué equivocada estaba!

Éste dulce originario de América, tradicionalmente de la comunidad Amish de Pensilvania, quienes preparaban éstos dulces con sobras de masa de otros pasteles y los colocaban en fiambreras para los agricultores, que al verlos exclamaban alegres: ¡¡¡Whoopie!!!, hoy día es un dulce que se vende por todo Estados Unidos.

Por su forma, parecida a los macarons, es considerado tanto galleta como pastel y es una auténtica delicia.
Los tradicionales solían estar preparados con masa de chocolate o calabaza con una crema dulce o un glaseado intercalado entre ellos. Yo he preparado una receta que encontré en pinterest Whoopies de plátano con chocolate y que he modificado a mi gusto quedando sensacionales.

¡Espero que os guste!


Mi receta para el reto:

Éste mes no he podido hacer otra cosa más que dar las gracias a las bosses del reto por ésta labor que hacen. Por que en el fondo de eso se trata éste juego, de superarse. Yo no tenía nada clara ésta receta y sin embargo he acabado encantada de la vida, y zampandome 3 antes de la foto.
Si queréis echarle un ojo al resto de propuestas de mis compañeras, podéis hacerlo en: Desafío en la cocina: Whoopies.





(10 Uds)
INGREDIENTES:
  • 100 g de harina
  • 1 Plátano maduro
  • 50 g de azúcar
  • 1/4 de sobre de levadura química
  • 1 Yema de huevo
  • 60 ml de leche
  • C/s de esencia de vainilla
  • 35 ml de aceite de girasol
  • 60 g chocolate blanco
  • 10 g de mantequilla
  • 45 g de azúcar glass
  • 90 g de queso crema


PREPARACIÓN:

Dividimos la leche en dos partes.
Una de ellas la ponemos en un cazo con la esencia de vainilla y llevamos al fuego hasta que vaya a hervir, entonces, apartar y reservar.


La otra parte la ponemos en un plato con el plátano.
Con ayuda de un tenedor, machacamos.

Hasta crear una pasta ligera y grumosa.

 En un bol aparte, ponemos la harina, el azúcar, la levadura y la yema de huevo.

Mezclamos con ayuda de unas varillas de cocina.
Agregamos el aceite y continuamos mezclando.

Añadimos la leche infusionada.

Y por último el plátano machacado.
Mezclamos muy bien hasta formar una masa rala y lisa.

Vertemos en una manga pastelera con boquilla lisa del nº10.

En una bandeja de horno con papel sulfurizado hacemos pequeños circulos con la masa, tirándola en vertical desde arriba para que quede lo más redonda posible, y los hacemos lo más separados unos de otros posible ya que en el horno la masa crece y podrían pegarse entre ellos.

Metemos en horno precalentado a 180ºC durante 7 minutos.

Mientras tanto vamos haciendo el relleno.
Disponemos el chocolate blanco con la mantequilla en un bol.
Bajamos la potencia del microondas y derretimos en varias pasadas de 15 segundos cada una, removiendo entre cada una de ellas con una lengua de cocina.

 En un bol aparte, ponemos el queso crema con el azúcar glass.

 Trabajamos con ayuda de unas varillas hasta que el azúcar glass esté completamente disuelto.

Entonces agregamos el chocolate derretido y continuamos trabajando hasta obtener una crema unida.

Pasado el tiempo, sacamos los whoopies del horno.

Y pasamos a una rejilla para que enfríen tanto por arriba como por abajo.
Aquí veis la esponjosidad de la masa.
Repetimos el proceso hasta acabar con la masa.

Vertemos el relleno en una manga pastelera sin boquilla y refrigeramos durante 30 minutos.

Pasado el tiempo, los bizcochitos ya estarán fríos y nuestro relleno habrá cogido cuerpo.
Emparejamos cada bizcocho con uno de igual tamaño.
Tiramos de igual manera que la masa, el relleno sobre la base, formando una capa gruesa que no llegue a los extremos del bizcocho de abajo.

Disponemos la pareja del bizcocho sobre el relleno.

Y, sin presionar con mucha fuerza, apretamos dando pequeños giros para que el relleno vaya llegando a los bordes.

 Hacemos el mismo proceso con el resto de los bizcochos.
 Éste es el resultado final de nuestros whoopies.

Y así es como se ven al mordisquearlos, algo que es inevitable.

Están buenísimos, ¡Qué aproveche!




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© Andreíta come de todo