28 de mayo de 2015

Pan de olivas negras

Y tras unos cuantos días, aquí estoy de nuevo a la carga! 
Estas semanas son un no parar y no es por que se acerque el verano y cada vez haya más planes y menos ganas de ponerse una delante del ordenador, que también... Es que éste fin de semana son las fiestas de mi pueblo.
Yo junto con unos colegas organizamos diferentes actividades para disfrutar éstos días de fiesta, y son tantas las cosas que hay que hacer que tengo la cabeza aturullada! Ni me paseo por instagram, apenas paso por facebook.... Algo súper raro en mi! jajajaja  
El otro día pille un huequito y me puse a navegar por internet... Compartí una publicación para entrar en un sorteo, y cuál es mi sorpresa al ver que he sido la ganadora! No puedo estar más contenta.
El premio era un lote de pasta + salsa, así que vamos, genial.
Ya lo tenía todo... sólo me faltaba un pequeño toque! Llevaba tiempo queriendo volver a hacer éste pan, lo hice en la Escuela de Cocina y Gastronomía y me encantó, así que ni lo dudé.
Ya sabéis que yo no como pan... Llevo 3 años sin comprarlo (aunque después voy los fines de semana al pueblo, y mi madre compra la barra rústica de leña, y claro pasa lo que pasa, que las manos van al pan ¡Nunca mejor dicho!) pero de vez en cuando cuando me apetece, horneo.
El pan de olivas negras es una auténtica delicia. A mi novio no le daba buena espina por que pensaba que iba a saber una barbaridad... y también le gustó.
Con la pasta va magníficamente, y es que al empujar la salsa de tomate con  éste pan sabe a pizza, en serio. Queda muy crujientito por fuera pero con una miga super tierna y jugosa!

¡Espero que os guste!






(1 unidad)
INGREDIENTES:
  • 225 g de harina de fuerza
  • 130 ml de agua
  • 1 Cda de orégano
  • 1 Cda de AOVE
  • 5 g de levadura de panadero
  • 125 g de olivas negras
  • Sal




PREPARACIÓN:

En un bol, disponemos la harina de fuerza.
Para este tipo de panes es necesario usar harina de fuerza, que contiene más cantidad de gluten que la harina floja (normal), y por lo tanto permite que la masa gasifique sin problemas y ésta crezca más.

Echamos la sal y el agua, que debe estar templada.

Echamos las cucharadas de aceite de oliva.

Después incorporamos el óregano, al gusto.

Agregamos la levadura de panadero.

Entonces, comenzamos a amasar hasta conseguir una mezcla húmeda y muy suave que se despega de las manos.

Cogemos las olivas negras escurriéndolas lo máximo posible.
Para éste pan lo usual es usar éstas aceitunas negras, o una mezcla de las verdes y éstas.

Con ayuda de un cuchillo, cortamos las aceitunas en pequeñas rodajas y las disponemos sobre un plato con papel absorvente para intentar secarlas lo máximo posible.

Añadimos las aceitunas a la masa del pan.
Si no hemos secado lo suficiente las aceitunas, la masa se humedecerá por lo tanto hay que volverle a espolvorear harina para evitar que se vuelva pegajosa.

Mezclamos de nuevo, damos forma de bola y dejamos leudar la masa durante 1 hora tapada con papel film en un sitio sin corrientes.

Tras esa hora desgasificamos la masa boleándola, damos forma y le hacemos unos pequeños cortes transversales por arriba. Dejamos reposar tapada con film durante 30 minutos más.

Pasado este tiempo, disponemos el pan sobre la bandeja del horno con papel sulfurizado, y metemos en el horno previamente calentado a 180ºC, y dejamos cocer durante 40 minutos.

Pasado el tiempo dejamos que el pan se enfríe.

Éste es el resultado final de nuestro pan de olivas.

Y así es como se ve su corte.

 Perfectos para empujar los medaglioni de spinaci e riccota con salsa de tomate y carne que me toco en el sorteo pasta fresca + salsa de La Piccola, un pequeño negocio de pasta fresca y gourmet artesanal ubicada en el centro de León, que lleva una chica majísima! No dudéis en visitrala si tenéis ocasión.

Combinan a la perfección con ésta salsita tan rica de tomate y carne... Aunque en realidad poquitas cosas hay con las que no combine.
¡Qué aproveche!



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22 de mayo de 2015

Tartar de aguacates y langostinos

En la Escuela de Cocina y Gastronomía si que era habitual hacerlo, pero en casa muy poquitas veces he hecho tartar. Me pongo a pensar, y no entiendo bien porqué. 
Nosotros no somos (para nada) escrupulosos. Siempre intentamos probar cosas nuevas, la carne la solemos comer sangrante, las ostras, el salmón o cualquier pescado que admita comerlo en crudo también nos gusta... Aunque no nos pasa igual con el sushi.
Lo sé... cosa rara rara, pero de verdad que no lo soporto.
Ésta preparación consiste en carne o pescado picado muy finito y aderezado con distintos ingredientes o salsas que dan como resultado una especie de "triturado" de distintos ingredientes, súper sabrosa.
En éste caso, los ingredientes principales son los aguacates, un fruto muy beneficioso para la salud, que queda magníficamente en éstas preparaciones frías. Además, acompañado de langostinos,  queda riquísimo.
En definitiva un platazo sano, ligero y buenísimo. No dudéis en probarlo.

¡Espero que os guste!


Esta es mi cuarta aportación al reto:

En el reto Color y sabor de temporada Pilar Monge es la encargada de seleccionar una fruta y una verdura de temporada, que es la qué está en su época de recolección y es su mejor época de consumo ya que se aprovechan al 100% sus cualidades organolépticas. Además es cuando más fáciles son de encontrar los productos, y salen más ecomómicos.
Entonces, todos los participamos elegimos entre una de ellas, y hacemos una nueva receta dulce, o salada.
Éste mes se nos dió a elegir:
- Fruta: Los aguacates.
- Verdura: La calabaza.

En ésta ocasión lo he tenido súper claro. Me encanta la calabaza, pero es algo que en mi cocina está muy presente. Y como a mi parecer, estos retos son un estímulo para llegar a alcanzar una buena mano en la cocina, demostrando la habilidad e imaginación, he preferido optar por lo que me sea más "difícil" de llevar a cabo.
Así es el aguacate para mi, por que aunque tiene muchos usos gastronómicamente hablando, sólo lo he probado en guacamole. Hasta el año pasado no podía meterlo en la boca, y ahora, aunque voy poco a poco con él, me gusta mucho!





(2 pax)
INGREDIENTES:
  • 20 uds de langostinos cocidos
  • 2 Aguacates
  • 1 Cebolla morada pequeña
  • 1 Tomate maduro
  • C/s de alcaparras
  • 1/4 Pimiento rojo
  • Zumo de 1/2 limón
  • Estragón al gusto
  • Sal en escamas
  • AOVE




PREPARACIÓN:

Yo he usado langostinos ya cocidos, pero siempre se pueden comprar crudos, y cocer en casa. Llevará más tiempo pero de esa manera los dejarás en su cocción justa y podrás aprovechar el caldo de la cocción.

Cortamos los aguacates, que deberán estar bien maduros, a la mitad, y les quitamos el hueso.

Para pelarlos, lo hacemos como en la receta de Nachos con guacamole, con el canto del vaso, haciendo que la pulpa caiga dentro.

Cortamos la cebolla en brunoise.
También se puede usar cebolleta tierna, que ahora está en plena temporada. Pero ésta además le aporta un colorcito a la preparación.

Pelamos el tomate y cortamos en brunoise.

Cortamos muy finas las alcaparras.

Disponemos las verduras en un bol amplio.

Cortamos los aguacates en gajos finos.

Después cortamos a la inversa, hasta que queden trocitos muy pequeños, y junto con el pimiento rojo en brunoise, agregamos al bol de las verduras.

Cortamos los langostinos en rodajas finitas.
Si se quiere, reservar un par de colas de langostinos para la presentación.

Lo agregamos en el bol de las verduras.

Agregamos un poco de estragón, para que le de un gusto peculiar al tartar.
Con ayuda de una lengua de cocina, mezclamos.

Aliñamos con un buen chorro de aceite de oliva y el zumo del limón.
Mezclamos de nuevo para que sepa uniformemente por todo el tartar.

Disponemos la preparación dentro de un molde redondo, y aplastamos bien para que quede la forma perfecta sin ningún hueco de aire.

Una vez lo hayamos alisado por arriba, tiramos del molde hacia arriba y desmoldamos.

Cuando el tartar esté desmoldado, colocamos una cola pelada de langostino encima.

Después espolvoreamos sobre el tartar unas escamas de sal, cortamos un rodajita fina de limón, y lo colocamos encima.
Éste es el resultado final de nuestro tartar.

Un entrante súper vistoso y con ingredientes súper sabrosos.

¡Qué aproveche!



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20 de mayo de 2015

Mini - charlota de tiramisú sin huevo

La Charlota o Carlota, es una tarta de origen francés inventada por el chef Marie-Antonie Carême hace tres siglos. Éste cocinero trabajaba para el zar ruso Alejandar I y nombró éste postre charlota en honor a una cuñada del zar. Es por ello que muchos se piensan que la charlota es de origen ruso, pero nada que ver!
Tiene como diferencia que el molde se forra con los mismos bizcochos de la base del pastel, formando una linea exterior alta.
Es un postre que se suele servir frío, de hecho es muy usual que el relleno forme distintas capas y se meta en el congelador para que tenga una consistencia semejante a un helado.
Resulta una tarta muy fresca y suave, con la gran ventaja de que es muy sencilla de hacer, ya que no precisa de ningún tipo de cocción. Además admite tantas variantes como puedas llegar a imaginar.
Yo la he hecho rellena de mi postre favorito por excelencia, el tiramisú. Una receta variada del original, ya que ésta no contiene huevos, pero os aseguro que queda igual de consistente y de sabrosa.
Gracias a mi amigo Esteban por prestármela! ;)

¡Espero que os guste!


Mi mini-charlota de tiramisú es mi cuarta aportación al reto:

En ésta ocasión toca entrada dulce, y no una entrada cualquiera... es el tercer aniversario del reto! Para mí, el primero que vivo formando parte de él, y estoy segura de que no será el último!
Esta vez, nuestras nuestras queridas bosses, todas juntas no llegaron a un acuerdo así que no encontraron mejor manera de tomar una decisión que hacernos elegir a los participantes una de entre cinco imágenes relacionadas con la naturaleza. tras el tiempo de deliberación, la elegida era una con unas piedras, formando un circulo, tipo "Stonehenge".
Ésta elegía una de las denominadas tarta charlota, con lo cual yo me lleve una alegria, ya que es una tarta que me parece una preciosidad, y si jugaba bien mis cartas podría estar muy buena, además que no la hacía desde la escuela de cocina, y me apetecía mucho. Además una gran ventaja a mi parecer, es que esta tarta admite una presentación más pequeña... Y así es como la he hecho yo, pequeñita.
Sí queréis ver las buenísimas y preciosas charlotas del resto de mis compañeros de desafío, no dudéis en visitar la entrada del blog Desafío en la cocina (Charlota).




(1 Unidad)
INGREDIENTES:

  • 1 Paquete de bizcochos de soletilla
  • 1 Taza de Café fortaleza
  • 250 g de queso mascarpone
  • 200 g de nata para montar
  • 100 g de azúcar
  • 1 Onza de chocolate puro
  • C/s de cacao puro



PREPARACIÓN:

Mi postre favorito sin duda alguna es el tiramisú. Pero a veces me resulta un verdadero incordio hacerla ya que en la receta tradicional hay que andar montando las claras de huevo y haciendo muchos pasos... Pero esta vez vamos a hacer un tipo de tiramisú sin huevos, que además de resultar muy fácil, cómoda y rápida de hacer, aguanta más días en la nevera que si los llevara.
Antes que nada, colocamos en la máquina de varillas la nata, y la montamos.
En un bol, ponemos el queso mascarpone.

Le incorporamos el azúcar y mezclamos.

Mientras vamos mezclando con ayuda de una lengua de cocina, agregamos la nata montada.

Lo mezclamos con movimientos suaves, envolventes, de arriba a abajo, para evitar que la nata se baje.
Una vez esté bien mezclado, vertemos el preparado en una manga pastelera, sin boquilla, y dejamos reposar en el frigorífico hasta su uso.
Os aseguro que el preparado queda con la misma consistencia que si fuera el auténtico tiramisú con los huevos.

Nos disponemos a hacer el café.
Yo me he decantado por las Cápsulas despertar de Café Fortaleza que venían en la Disfruta box de Febrero.

Yo en éste caso voy a utilizar moldes pequeños, que no son desmontables, de distintos tamaños, para hacer una presentación distinta.

Para hacer la base de las mini charlotas, dosponemos dos bizcochos de soletilla (Ó los que hagan falta para cubrir el fondo) apretamos el molde hasta que se corten.

Con ayuda de una cuchara o un pincel de cocina humedecemos con café los bizcochos de soletilla del fondo.

Cortamos los extremos de los bizcochos de soletilla del mismo tamaño, y los colocamos un poco superpuestos uno encima de otro en el molde.

Rellenamos la charlota con la mezcla del queso.

Con ayuda de una espátula pequeña para postres, nivelamos el relleno.

Cortamos las onzas de chocolate muy fino.

Echamos un puñadito del chocolate sobre el relleno.

Después colocamos un trozo de bizcocho de soletilla sobre el relleno con el chocolate, y con ayuda de una cucharilla, lo empapamos de café.

Sobre éste bizcocho, ponemos más relleno, haciendo un copete con la manga pastelera.

Con un colador, tamizamos el cacao sobre el copete de la mezcla.

Si el copete queda bien marcado, con el cacao espolvoreado, se ve así.

Seguimos el mismo proceso con todos los moldes, hasta acabar el relleno.

Con la espátula pequeña para postres, redondeamos el molde por dentro, para poder desmoldarlo mejor. Entonces tiramos para arriba del molde.

En estas tartas es típico (o mejor dicho, está de moda) colocar un lazo, o cinta atados a los bizcochos que forman las paredes de la charlota, aportan una imagen más bonita, y así te aseguras de que las paredes no se desmoronen.

Como ya os dije, yo lo hacia en moldes de distinto diámetro para hacer una decoración nueva.
Colocamos la charlota de mayor tamaño en un plato para la presentación, sobre ella, la de tamaño medio, y encima, por último, la pequeña. Aunque por supuesto, como siempre, podéis variar la presentación a vuestro gusto, ya veis que individualmente también quedan preciosas!

Espolvoreamos un poco más de cacao al gusto, para que se vea que va de arriba a abajo.

Éste es el resultado final de nuestra mini-charlota de tiramisú.

Cómo véis queda es una tarta especialmente bonita, y os aseguro que muy muy rica.

Y ahora, colocamos las velas, y soplamos pidiendo que éste gran reto mensual llamado Desafío en la Cocina, cumpla muuuuuuuuchos años más, y que yo esté cocinando en él!
¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo