25 de noviembre de 2018

Galletas de queso

Siempre que hablamos de hacer galletas pensamos en las hechas de vainilla, de chocolate o de distintos frutos secos, rellenas o no,  pero siempre dulces para comer en desayunos y meriendas.

Y no siempre tienen porqué ser así. Las galletas saladas también son una gran opción.
De hecho, como os decía en la receta de los Snackers, éste tipo de galletas aparte de ser un gran tentempié, son brutales como acompañamiento.

Hacer galletas en casa siempre es una gran motivación, quedan muy resultonas en un tiempo mínimo de preparación, cualquiera puede hacerlas.

Éstas en especial son incríblemente buenas, el sabor del queso queda súper intenso, crujientes y sabrosas.
Y puedes como siempre, adaptarlas a tus gustos, darle ese toque que tanto te gusta con especias, escamas de sal, sésamo, pipas... Un sinfín de posibilidades.

¡Espero que os guste!


Mi receta para un nuevo:

El Reto #Asaltablogs es una divertida manera de conocer blogs ajenos, y tras urgar  por todas sus recetas, cocinar una de ellas dándole nuestra propia versión.
Después de unas cuantas vueltas al recetario de Blanca del blog Menjar a ca la Blanca me animé a preparar estos "saladitos" a los que me he vuelto adicta: Galletas de queso.





(15 Uds)
INGREDIENTES:

- 70 g de harina de trigo
- 43 g de mantequilla
- 60 g de queso gruyère
- C/s de orégano
- 1/2 Cdita de pimentón dulce
- C/s de sal



PREPARACIÓN:

En un cazo al fuego bajo, derretimos la mantequilla, dándole vueltas para evitar que humee.

Agregamos el queso que hayamos escogido cortado en trocitos muy finos, que ayudará a que se derritan más fácil y rápidamente.
Escogemos un queso que sea muy sencillo de derretir, como puede ser la mozzarella, queso cheddar, gorgonzola o el queso gruyère que es el que yo he utilizado.

Mientras el queso comienza a fundirse, en un plato agregamos el resto de los ingredientes que vamos a necesitar: La harina, el pimentón, la sal, y el orégano.

Con ayuda de unas varillas de cocina, removemos hasta que el queso esté completamente fundido e integrado con la mantequilla.

Incorporamos el contenido del plato de golpe.
Apartamos del fuego y comenzamos a mezclar.

Hasta que sea homogéneo.

Formamos una bola, enfilmamos y dejamos reposar en la nevera durante 15 minutos.

Pasado el tiempo, estiramos la masa hasta darle un grosor adecuado, de unos 5 mm aproximadamente.
Con ayuda de un cortapastas, damos la forma deseada a las galletas.

Disponemos en una fuente de horno con papel de cocina, colocadas de manera ordenada.

Con ayuda de un sello, pinchamos la superficie de las galletas.

De esta manera se forma un dibujo que queda más vistoso en la superficie de las galletas, pero este paso se puede obviar.

Metemos al horno precalentado a 180ºC.

Pasados de 8 a 10 minutos, nuestras galletas estarán listas.
Dejamos enfríar sobre una rejilla.

Servimos.
Yo en éste caso las he utilizado a modo de dips para disfrutar de un Hummus casero.

Éste es el resultado de nuestras galletas de queso.

¡Qué aproveche!



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22 de noviembre de 2018

Spaguetti con brócoli

Hacía mucho ya que no traía una receta de pasta.
A nosotros nos encanta la pasta, y aunque ahora prescindimos mucho de ella, normalmente un día a la semana nos damos el gusto.

Yo he crecido comiendo tallarines al estilo de mi abuelita, es decir: los macarrones con chorizo de toda la vida. Y por muchas más recetas que pruebe, son mis favoritos entre todos.
Pero claro, no puedo hacerlos de manera asidua, así que entre tanto, mezclo nuevos sabores con otros ingredientes.

Y hoy le ha tocado el turno al brócoli.
Éste alimento crea tanta controversia... Y no sé a vosotros pero a mi me cuesta muchísimo. 
Lo hago poco pero cuando lo hago tiene que ser en un plato en el que se le camufle mucho el sabor, como la Panaché de verduras, con ese regusto avinagrado.
Aunque creo que he encontrado el modo perfecto de hacerlo y que realmente me guste. Una pasta súper sencilla en la que se mezcla el sabor del brócoli con el del queso gratinado.
Probarla y me contáis.

¡Espero que os guste!


Una receta más para:

En el reto Color y sabor de temporada Pilar Monge es la encargada de seleccionar una fruta y una verdura de temporada, que es la qué está en su época de recolección y es su mejor época de consumo ya que se aprovechan al 100% sus cualidades organolépticas. Además es cuando más fáciles son de encontrar los productos, y salen más económicos.
Entonces, todos los participantes elegimos entre una de ellas, y hacemos una nueva receta dulce o salada.
Éste mes se nos dio a elegir entre calabaza o brócoli.





(2 pax)
INGREDIENTES:

- 2 Dientes de ajo
- 2 Cayenas
- 200 g de brócoli
- 160 g de spaguettis
- C/s de queso rallado
- 1 Pastilla de caldo de verduras
- Agua
- AOVE
- Sal



PREPARACIÓN:

Preparamos el agua junto con la pastilla de caldo de verduras, ponemos al fuego y esperamos a que rompa a hervir.

En una sartén, preparamos el salteado.
Cubrimos el fondo con AOVE, agregamos los ajos pelados y machacados.

Agregamos también las cayenas abiertas.

Aparte, vamos rallando el brócoli en los agujeros para queso del rallador.
Una parte fundamental para los que como yo, no toleramos mucho esta hortaliza, es que quede lo más fino posible, de esta manera estaremos comiéndolo sin apenas darnos cuenta y en cachitos tan minúsculos que no percibiremos su sabor entre todos los demás.

A fuego medio, dejamos que el ajo vaya tostándose.

Entonces, agregamos el brócoli.

Una vez que el agua esté hirviendo, agregamos los spaguettis.

 Seguimos cocinando el brócoli hasta que esté tierno.

Una vez que los spaguettis estén al dente, los escurrimos para retirar el agua.

Agregamos directamente en la sartén donde está el brócoli.

Mezclamos y vertemos en una fuente apta para horno.

Añadimos un puñado de queso rallado sobre los spaguettis.

Metemos en el horno con función grill durante 5 minutos.

Sacamos y servimos inmediatamente.

Éste es el resultado final.

Una manera deliciosa de comer ésta verdura.
¡Qué aproveche!



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20 de noviembre de 2018

Crostata

¿Quién no ve éste tipo de tartas y se le viene a la mente una abuela generosa con una tarta en la mano?
Es lo que tienen los recuerdos de nuestra infancia, los dibujos animados con los que crecimos. Y yo, realmente me he acordado de ellos enfriando ésta tarta en la repisa de la ventana igual que hacía la abuelita de los Looney Tunes, aunque yo no he temido que viniera algún gatito malo a comerla, jeje.

Una receta italiana de gran tradición, que pasa de generación a generación: La Crostata.
Se trata de una tarta de aspecto rudo, en la que no se cuidan mucho las imperfecciones de la masa brisa o quebrada, y es que sea como sea, va a quedar bonita.

Se puede hacer rellena de diferentes frutas, como manzana, grosellas, arándanos... Aunque de ésta manera nos vamos más a las "pies" americanas.
En Italia la nonna las rellena de requesón, crema o con mermelada de cerezas, que es la manera más usual.
 Es perfecta para regalar, por que llama muchísimo la atención., y de ésta manera vamos aprovechando esos botes de mermeladas a medio que quedan en el frigorífico, así que doble punto a favor.

¡Espero que os guste!


Ésta es mi aportación a:

Ésta vez el desafío corre de parte de Toñi del blog ¿Qué se cuece en mi cocina?, y de nuevo, nos vamos a las cocinas italianas, pero ésta vez con un tradicional pastel.
Podéis ver la gran recopilación que hemos hecho en Desafío en la cocina: Crostata.





INGREDIENTES:

- 300 g de harina de trigo
- 150 g de azúcar
- 100 g de mantequilla
- 1 Huevo
- 1 Yema de huevo
- 1 Cdita de levadura
- Sal
- C/s de mermelada de cereza
- C/s de azúcar glass



PREPARACIÓN:

Comenzamos disponiendo la harina en un bol.

Agregamos la pizca de sal, la levadura química y el azúcar.

Mezclamos un poquito los ingredientes secos y agregamos la mantequilla fría en trozos pequeños.

Comenzamos a mezlar, deshaciendo bien la mantequilla entre las manos, hasta que obtengamos una mezcla con textura de arena mojada.

Hacemos un hueco en mitad de los ingredientes y agregamos el huevo y la yema.

Amasar hasta que esté suave y homogéneo.
Formamos una bola y dejamos reposar la masa durante 30 minutos.

Extendemos sobre una superficie enharinada la mitad de la masa que hemos realizado, con ayuda de un rodillo hasta que tenga un grosor de 3 mm.
Colocamos sobre el molde que vayamos a usar, en mi caso uno antiadherente de 15 cm de diámetro.
Con ayuda de un cortapizzas, cortamos el exceso de masa de los laterales.

Formamos una bola de nuevo con los recortes de la masa, extendemos de nuevo y cortamos varias tiras a las que intentaremos darle el mismo grosor.

Con las puntas de un tenedor, pinchamos la masa, y después cubrimos con mermelada de cereza.
Yo he utilizado una casera que elaboré éste verano, siguiendo la misma elaboración que en la receta de Mermelada de melocotón.
Así conseguimos la receta más tradicional, pero la podemos rellenar con cualquier otro tipo de mermelada de fruta que nos guste.

Colocamos las tiras de acuerdo con el modo en el que se forma el enrejado.
Después con ayuda de un cortador hacemos circulos pequeños que pondremos a modo de borde sobre los recortes de las masas.

Metemos en el horno precalentado a 180ºC.
Ya que mi pastel ha sido pequeño, ha necesitado 20 minutos de cocción. Lo normal es que lleve un poco más de tiempo, hasta que la masa esté dorada.

Sacamos del horno y dejamos reposar durante 10 minutos en el molde.

Después desmoldamos y colocamos sobre el plato de presentación.

Yo he decidido decorar mi crostata con espolvoreándole un poquito de azúcar glass, aunque no es lo más normal.

Aquí se ve como queda la tarta desde su base una vez desmoldada.
El contraste del color de la masa con el azúcar espolvoreado queda especialmente bonito.

Éste es el resultado final de nuestra crostata.

Así se ve al corte, apetecible es poco ¿Verdad?

Una vez vaya pasando el tiempo, la humedad del propio relleno tomará el azúcar espolvoreado, haciendo que el enrejado sea más notable.
¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo