13 de junio de 2018

Batido de plátano y fresas

Cada vez que voy a la compra y me toca comprar fruta es un sufrir, y es que soy muy delicada con las texturas y con como influyen las mismas para los sabores.

Las frutas de verano me gustan bien maduras... Las sandías, las cerezas, los melones, las nectarinas, las ciruelas... Prácticamente toda la fruta de invierno, que aunque se pueden disfrutar durante la gran mayoría del año yo las distingo así, me gustan más bien rollas, duritas. La manzana, las peras, los plátanos... Sobre todo los plátanos.

Tengo un gran problema con los plátanos ya que encontrarlos como a mi me gustan es una auténtica odisea.
A mi me gustan los plátanos verdes, un poco tiernos por dentro sin que lleguen a estar maduros y sin una sola mancha. Y que cumplan todos los requisitos os aseguro que está complicado, por eso el día que voy al mercado es cuando suelo consumirlos, por que al siguiente ya están "pasados" para mí.
Y a partir de entonces es cuando los demás suelen empezarlos a comer, y yo ya empiezo a cavilar en cómo reaprovecharlos...

Últimamente ésta es una de las maneras que más me gusta: Un batido de frutas refrescante para la hora de la merienda, que sienta de maravilla ahora que va a llegar el buen tiempo (O eso dicen...)
Muy parecido al Batido de fresas, pero un poquito más sano, sin llevar ningún tipo de dulcificante más que el propio de la fruta y agregándole uno de los mejores yogures: El de Coladilla.

¡Espero que os guste!






INGREDIENTES:

- 100 ml de yogur de vaca de Coladilla
- 2 Plátanos maduros
- 100 g de fresas



PREPARACIÓN:

 Dejamos que los plátanos maduren.
Si tenemos plátanos verdes en la despensa y queremos hacer un batido con ellos, podemos acelerar el proceso de maduración metiéndolos en el microondas durante un par de minutos.

Pelamos los plátanos y los cortamos en rodajas.
Los disponemos en el vaso batidor.

Limpiamos las fresas y las cortamos en cuartos.

Sobre las frutas agregamos el yogur de vaca.
Si nos apetece, podemos agregar ahora una cucharadita de azúcar. En mi caso la he obviado ya que para mi, la fruta madura ya está lo suficientemente dulce.

Entonces, tapamos el vaso batidor, y a potencia media, trituramos el conjunto.

Sin parar hast a que sea homogéneo.

Entonces, servimos en nuestro vaso favorito, que si ha estado en el congelador durante un par de horas antes, mejor que mejor.

Llenamos el vaso.

Enroscamos y disponemos la pajita.
Éste es el resultado final de nuestro batido.

Ligero y refrescante.
¡Qué aproveche!



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10 de junio de 2018

Zarangollo murciano

Tenía 3 años cuando, como en casi toda mi infancia, hicimos este viaje con mis primos.
Lógicamente yo guardo vagos recuerdos de estas vacaciones, tengo en mi memoria los juegos con mis primas, los batidos helados de los paseos de las noches y una plaga de medusas que inundaba la Manga del Mar Menor, y que mi hermano trataba de extinguir con un palo, sacándolas a la orilla.

Que bonitos son todos esos recuerdos, y lo prestoso que sería poder hacerlos en un futuro con las nuevas generaciones.

Yo desde entonces no he vuelto a pisar tierras murcianas y me encantaría hacerlo de nuevo. El sol, el mar Mediterráneo, su gastronomía...
Si seguis a Las mariacocinillas, de quién he obtenido la receta, podéis como yo, enamoraros a cada receta de la cocina local.
Este zarangollo es una delicia, como siempre por la zona tirando de los productos frescos de la huerta, y obteniendo auténticas gozadas.
No es más que, al uso, una tortillita de patata con calabacin deconstruida, hecha revuelto, o como llaman allí: Zarangollo. Queda absolutamente jugoso y comerlo es una satisfacción.

¡Espero que os guste!


Ésta es mi aportación para:
En el reto de la Cocina Typical Spanish, se nos dará un requisito ya sea un ingrediente, un plato o una forma de preparación que tenemos que hacer, y todos nos meteremos de lleno en la cocina, para obtener un plato #TypicalSpanish.
Y éste mes ha tocado homenajear a dos regiones, una del norte y otra del sur: La Rioja y Murcia. Yo me he decidido por La cocina TS #MurciaQueHermosaEres.



(2 pax)
INGREDIENTES:

- 1 Patata pequeña
- 2 Calabacines medianos
- 1 Cebolla
- 4 huevos
- AOVE
- Sal
- Pimienta



PREPARACIÓN:

Picamos la cebolla en brunoise.

Hacemos lo mismo con el calabacín.

Lavamos y pelamos la patata.
Cortamos pequeños trozos muy finos. Yo lo hago con el propio pelapatatas.

Cocemos en una sartén con abundante AOVE.

Tienen que quedar las verduras sumergidas.
Una vez empiece a hervir el aceite, bajamos la temperatura al mínimo que permita mantener esa ebullición.
Cocinamos durante 1 hora vigilando de vez en cuando.

Pasado el tiempo, la verdura estará perfectamente pochada.

Con ayuda de un escurridor de cocina, retiramos el exceso de grasa antes de pasar las verduras a la elaboración.

Aparte, cascamos los huevos en un bol. Salpimentamos.

Rompemos los huevos, primero las yemas, pinchandolas, y luego hacemos unos movimientos en zig zag, sin espumar.

Disponemos las verduras pochadas de nuevo en la sartén al fuego sin grasa.

Subimos el fuego y echamos los huevos.

Dejamos que cuaje un poquito la parte de abajo, y con ayuda de una lengua de cocina, comenzamos a mezclar.

La idea es hacer una especie de revuelto, así que continuamos mezclando unos instantes más para que no  se cuaje.

Una vez los huevos estén en su punto, jugosos; Estará listo.

Servimos inmediatamente en el plato de presentación.

Acompañamos con unas rebanadas de pan tostado.
Éste es el resultado final de nuestro zarangollo.

Delicioso.
¡Qué aproveche!



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31 de mayo de 2018

Salmón a la plancha con salsa tártara

Aunque a mi madre le costó lo suyo, hoy día el salmón es uno de mis pescados favoritos, y preparado adecuadamente, también puede ser uno de los tuyos.
Es muy socorrido, hay un montón de recetas elaboradas con él, pero mi favorita sin duda es ésta, la forma más simple de prepararlo: Lo tiras a la plancha y listo.
Y acompañándolo de una salsa como la tártara que haremos hoy, es una delicia. Además no tardarás más de 10 minutos en tener la comida lista.
Además es un pescado muy adecuado para llevar una dieta equilibrada, gracias a sus múltiples vitaminas y omega3.

Pero como os decía al principio, a mi me costó un montón aceptar el sabor tan marcado de éste pescado. Cuando era muy pequeña mi madre me lo mezclaba con las lentejas (Tal vez por eso pasé tantos años sin comerlas...), después pasó a prepararlo al horno, y aunque le quedaba muy rico, yo era incapaz de terminar una pieza.
Creo que éste es uno de los alimentos que con la edad vas admitiendo, como lo son las frutas escarchadas del roscón de Reyes, las uvas pasas, los higos y las brevas entre otras muchas ja, ja, ja.

En cuanto a la salsa tártara, es una receta de gran tradición, con mucha versatilidad, ya que se puede usar para acompañar tanto carnes como pescados o verduras.
En casa nos encanta.

¡Espero que os guste!






(2 pax)
INGREDIENTES:

- 2 Rodajas de salmón
- 60 g de alcaparras
- 20 g de pepinillos en vinagre
- 100 g de mayonesa casera
- 50 g de ajonesa
- 1 Cda de zumo de limón
- C/s de perejil



PREPARACIÓN:

Primeramente hacemos una mayonesa casera, también podemos usar mayonesa de compra, pero el sabor no será el mismo.
La disponemos en el vaso del batidor junto con las alcaparras y los pepinillos.

Agregamos el perejil y la ajonesa. Podréis obviar ésta última y utilizar únicamente mayonesa.

Agregamos el limón que le aportará el punto ácido.

Salpimentamos al gusto.
También es usual agregar mostaza, pero para mi gusto le come un poco el sabor al resto de ingredientes, así que en ésta ocasión no se la he agregado.

Trituramos dando pequeños golpes, para evitar que quede una crema homogénea, si no que queden pequeños trocitos de los encurtidos.
Reservamos refrigerando.

Conseguimos unas rodajas de salmón.
Podemos utilizar perfectamente otros cortes de éste pescado, a mi ésta es la pieza que más me gusta para pasar por la plancha. Si usáis lomos, cocinar primero por la parte de la piel.
Las pasamos por unos trozos de papel de cocina, de manera que absorba el líquido.

Calentamos a 190ºC la plancha.
Una vez empiece a humear, agregamos unas gotitas de AOVE. No abusar del aceite ya que el salmón es un pescado muy graso y a medida que se vaya haciendo, soltará su propia grasa con la que se hará.
También se puede utilizar mantequilla, que le dará otro sabor.

Ponemos las rodajas de salmón sobre la plancha, bajamos la temperatura de ésta a 180ºC, y dejamos que dore durante 2 minutos.

Con esos dos minutos será lo justo para que se haya pasado por ese lado.
Entonces, le damos la vuelta con ayuda de una espátula de cocina.

Una vez dada la vuelta, dejamos que las rodajas de salmón se hagan también por el otro lado, de 1 a 2 minutos, dependiendo de lo pasado que nos guste el salmón.
A mi me gusta en su punto, ese en el que se notan las franjas de la cocción, pero en el centro el pescado está más jugoso, sin hacer por completo, pero cocinado.

Servimos nuestro salmón en un  plato, y le añadimos unas escamas de sal.
Disponemos nuestra salsa tártara en un cuenquito.

Éste es el resultado final de nuestro salmón con salsa tártara.

Jogoso, espectacular, y con esa salsa, buenísimo.
¡Qué aproveche!



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26 de mayo de 2018

Tarta de arroz con leche

Éste fin de semana en muchos puntos del país, y en mi pueblo, se celebra la fiesta de la Santísima Trinidad.
Y es por ello que hoy traigo ésta receta, una sorprendente tarta de arroz con leche.

¿A quién no le gusta éste dulce típico de nuestra gastronomía?
A mi me encanta, de hecho hasta bien entrada en la adolescencia, era el único postre que pedía siempre que comíamos fuera de casa.
Después sentí una irremediable sed de probar cosas nuevas, y todo ello me llevo a estudiar Cocina y Gastronomía, y lo demás... Es historia.

Pero de vez en cuando, está bien regresar a nuestros orígenes, aunque como en ésta ocasión, sea dándole un giro de 360º.
La versión de arroz con leche en forma de tarta es una de las maneras más sencillas de sorprender a vuestros comensales, no os llevará mucho tiempo y quedaréis como unos auténticos cocinillas.

¡Espero que os guste!







(12 Raciones)
INGREDIENTES:

- 1/2 litro de Arroz con leche
- 200 g de galletas de canela
- 100 g de mantequilla
- 2 Sobres de cuajada en polvo
- 60 ml de leche entera
- C/s de canela molida



PREPARACIÓN:

Primeramente hacemos un Arroz con leche al estilo asturiano, tal como os mostraba en mi receta.
Es necesario que sea un arroz con leche de este estilo, de manera que el arroz esté deshecho y sea prácticamente impalpable.
Si queréis tardar aún menos en preparar esta receta, podréis hacerlo con un arroz con leche envasado, que podréis encontrar en cualquier supermercado. El resultado no será el mismo que si lo hacemos al 100% nosotros mismos, pero te puede salvar del apuro.

Nada más terminar el tiempo de cocción, le damos un par de toques con la batidora de mano.

Para deshacer un poquito más la preparación, sin llegar a quedar líquida.
Una vez hecho, dejamos templar.

Mientras tanto comenzamos a hacer la base de nuestra tarta.
Disponemos en el vaso batidor del robot de cocina las galletas de canela.

Y trituramos hasta formar un polvo fino.
Si queremos, podemos añadir más canela aquí.

Derretimos la mantequilla y la incorporamos en la base de las galletas.

Con ayuda de una lengua de cocina mezclamos bien.

Empezamos con el montaje de la tarta.
En la base de un molde desmontable de 20 cm de diámetro disponemos un papel sulfurizado.

Agregamos la mezcla de las galletas y extendemos por toda la superficie con ayuda de una lengua de cocina.

Con una cuchara, aplanamos.

En un vaso, calentamos la leche.
Desleímos la cuajada en ella.

Agregamos sobre ésta mezcla un poquito del arroz con leche triturado, mezclamos.

Después incorporamos de nuevo la mezcla de la cuajada con el resto del arroz con leche triturado.
Mezclamos bien con ayuda de una lengua de cocina.

 Vertemos la mezcla dentro del molde con la galleta.

Le damos un par de meneos al finalizar para que asiente y quede cubierta igualitariamente.

Cubrimos con papel film y dejamos reposar refrigerada durante 8 horas, como mínimo.

Pasado el tiempo, y con ayuda de una plantilla, espolvoreamos la canela molida por encima, dándole forma.

Pasamos el filo de una lengua de cocina por las paredes del molde y abrimos las paredes del mismo con cuidado.
Desmoldamos.

Éste es el resultado final de nuestra tarta de arroz con leche.

Una manera distinta de saborear este típico postre.

Así se ve por dentro.

¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo

Diseñado por: Patricia Becerra -Las Cosas de mi Cocina-