Fougasse mediterránea

Este pan viene del sur de Francia, de la región de Provenza y en sus inicios no se elaboraba para venderse ni para acompañar una comida sino que los panaderos lo utilizaban para comprobar la temperatura del horno de leña antes de introducir el resto de las piezas.
Si la fougasse salía perfecta, era la señal de que el horno estaba listo para el trabajo del día.
¡Un auténtico “conejillo de indias” panadero! 😄
Como lo ha sido para mí, ya que sabéis que no soy una experta en el tema de los panes y con ella he ido experimentando mi lado más panarra que espero que poco a poco vaya mejorando y se note! 😉
Poco a poco dejó de ser un simple pan de prueba hasta convertirse en una especialidad por derecho propio. Su característica forma de hoja, además de ser preciosa, tiene una función muy práctica: Aumenta la superficie de corteza y permite una cocción más uniforme para que el resultado sea más crujiente, con más aroma y muchos rincones irresistibles para disfrutar.
Y de ella existen infinidad de versiones, incluso dulces, pero las saladas son las más tradicionales, elaboradas con ingredientes típicamente mediterráneos. Cada panadero aporta su toque personal, y eso es precisamente parte de su encanto.
Yo la he preparado con aceitunas negras, tomate seco y romero.
Y la masa, elaborada con levadura de panadero y una fermentación pausada, ha desarrollado una corteza fina y muy crujiente, mientras que su interior queda ligero, tierno y con una miga llena de pequeños alveolos que invitan a repetir. Además, el toque del aceite de oliva y las hierbas convierte cada bocado en un pequeño viaje al Mediterráneo. ☀️🌿
Es que él no es el acompañamiento, sino el protagonista y junto a un buen aceite de oliva, una tabla de quesos o unos embutidos, el aperitivo está resuelto.
Aunque, para ser sincera… recién salido del horno cuesta muchísimo esperar para compartirlo. 🤭
¡Un auténtico “conejillo de indias” panadero! 😄
Como lo ha sido para mí, ya que sabéis que no soy una experta en el tema de los panes y con ella he ido experimentando mi lado más panarra que espero que poco a poco vaya mejorando y se note! 😉
Poco a poco dejó de ser un simple pan de prueba hasta convertirse en una especialidad por derecho propio. Su característica forma de hoja, además de ser preciosa, tiene una función muy práctica: Aumenta la superficie de corteza y permite una cocción más uniforme para que el resultado sea más crujiente, con más aroma y muchos rincones irresistibles para disfrutar.
Y de ella existen infinidad de versiones, incluso dulces, pero las saladas son las más tradicionales, elaboradas con ingredientes típicamente mediterráneos. Cada panadero aporta su toque personal, y eso es precisamente parte de su encanto.
Yo la he preparado con aceitunas negras, tomate seco y romero.
Y la masa, elaborada con levadura de panadero y una fermentación pausada, ha desarrollado una corteza fina y muy crujiente, mientras que su interior queda ligero, tierno y con una miga llena de pequeños alveolos que invitan a repetir. Además, el toque del aceite de oliva y las hierbas convierte cada bocado en un pequeño viaje al Mediterráneo. ☀️🌿
Es que él no es el acompañamiento, sino el protagonista y junto a un buen aceite de oliva, una tabla de quesos o unos embutidos, el aperitivo está resuelto.
Aunque, para ser sincera… recién salido del horno cuesta muchísimo esperar para compartirlo. 🤭
¡Espero que os guste!
INGREDIENTES:
Para la masa:
- 250 g de harina de fuerza
- 180 ml de agua
- 5 g de sal.
- 1.5 g de levadura seca de panadería
- 10 ml de AOVE
- C/s de sal en escamas
- AOVE para pincelar
- Especias y hierbas aromáticas: C/s de romero
Para el relleno:
- 40 g de olivas negras en rodajas
- 30 g de tomates secos en aceite troceados
- Especias y hierbas aromáticas: 1 cdita de romero, 1 cdita de orégano, C/s de pimienta
PREPARACIÓN:
- Hacemos la autólisis mezclando la harina con el agua y dejamos reposar 30 minutos.
- Pasado el tiempo, incorporamos la levadura, la sal y los 10 ml de AOVE. Dejamos fermentar sobre unas 2 horas y media, haciendo 3 pliegues cada 30 minutos y añadiendo los ingredientes del relleno en el segundo pliegue.
- Dejamos reposar la masa durante 20 minutos tapada con un paño de cocina limpio y pasado el tiempo estiramos la masa con forma de hoja, le hacemos los cortes central y laterales y los abrimos bien separados con los dedos. Volvemos a dejar fermentar la masa durante 1 hora, ya colocada en el papel de horno donde coceremos nuestra pieza.
- Entonces, precalentamos el horno a 240ºC y mientras va cogiendo temperatura, pintamos la masa con AOVE y espolvoreamos sal en escamas y el romero.
- Horneamos los 10 primeros minutos a 240ºC con vapor, y después durante 8 minutos más a 220ºC, hasta que esté bien dorada.
Un pan que es el protagonista de la mesa. Éste es el resultado final de nuestra fougasse mediterránea.
¡Qué aproveche!
Si te gusta esta o cualquiera de mis recetas y la preparas, sube una foto mencionándome en cualquiera de mis redes sociales o bajo el hashtag #AndreítaComeDeTodo para así poder ver lo bien que te ha quedado.😊
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