22 de enero de 2020

Ensalada de escarola y granada

La escarola o achicoria rizada es un fruto de la familia de las endivias, que tiene su temporada en invierno y se consume en ensaladas, como si de una lechuga se tratase. La granada, por su parte, también suele darse en los meses fríos del año y bajo su corteza dura tiene unas semillas jugosas de sabor agridulce y en tonalidades rojas.
Recuerdo como en el colegio, en mi infancia, cuando llegaba el otoño la profesora nos traía unos cuantos de éstos frutos y nos poníamos las botas. Por aquel entonces, aún no llegaban a la frutería ambulante de mi pueblo y para nosotros era novedad y por qué no decirlo, un gran manjar.

Cualquiera lo diría, pero el conjunto de estos dos ingredientes hace una ensalada perfecta, y con unos trocitos de manzana, para aportar el toque dulce, y las nueces que hace el efecto crujiente, la cosa solo mejora.
Ideal en invierno, cuando los platos fríos quedan un poco en el olvido. Insuperable para complementar una comida copiosa, tanto de diario como en fiestas Navideñas, por ejemplo.

¡Espero que os guste!



Con ésta receta participo un mes más en:


En el reto Color y Sabor de Temporada seleccionamos mediante votación una fruta o fruto seco y una verdura, o semilla, de temporada, que está en su época de recolección y es el mejor momento para consumirlas, ya que se aprovechan al 100% sus cualidades organolépticas.
Además es cuando más fáciles son de encontrar los productos y salen mas económicos. 
Entonces todos los participantes elegimos entre una de ellas, y hacemos una receta dulce o salada.

En ésta ocasión, la decisión estaba entre la escarola o el plátano, y yo, que soy super escarolera, no me costó decidirme. Aquí traigo una de las ensaladas que más nos gustan.





INGREDIENTES:
  • 200 g de escarola
  • 1/4 de granada
  • 1/2 Manzana golden
  • 1 Puñado de nueces
  • C/s de ajo molido
  • AOVE
  • Vinagre de sidra
  • Sal



PREPARACIÓN:


Cortamos un tallo de la escarola, pasamos por el grifo y escurrimos.
Con tijeras, cortamos las hojas en trozos de más o menos 3 cm de longitud y las disponemos en el plato de presentación.

Cortamos la manzana, en mi caso, he hecho bolitas con ayuda de un sacabolas y las he partido en rodajitas.
La agregamos a la ensalada.

Ahora vamos a proceder a abrir correctamente una granada, con ayuda de un cuchillo de filo liso, cortamos la corteza por la zona del tallo, más o menos un cm más abajo, para llegar a la parte interior donde se encuentran las pepitas.

Entonces, quedará al descubierto la zona, hacemos un par de cortes siguiendo la forma de la membrana.

Y tiramos fuerte de ella, para sacar con cuidado esa parte.

Comenzamos a retirar las semillas sobre la ensalada.

Entonces, agregamos sal y el ajo molido.

Y por último, para darle el toque crujiente a la ensalada, agregamos un puñado de nueces.

Aliñamos, agregando primero el vinagre.

 Y después el aceite, de manera que al ser más sólida y soluble, se disuelva en el vinagre y no pringue la parte superficial.

 Servimos.
Éste es el resultado final de nuestra ensalada de escarola y granada.

 Una exquisita ensalada que llama la atención por sus colores y contraste de sabores.

¡Qué aproveche!



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20 de enero de 2020

Quiche Florentine

Hoy os traigo una quiche especial, la variante apta para vegetarianos que tiene como ingrediente principal las espinacas, por lo que una porción es una gran fuente de antioxidantes, vitaminas y yodo.

Cualquier tipo de estas tartas saladas es absolutamente deliciosa. A mi me encantan y ya os lo he hecho saber al enseñaros otras recetas como la típica quiche Lorraine, la quiche de calabacín y queso de cabra, o la de panceta y queso.
Pero ésta variante es otra de las más conocidas, y es que la Florentine se desarrolló en el reinado de Enrique II en  Francia en el siglo XIX cuando su esposa, Catalina de Medici, proveniente de Florencia, daba a conocer su gusto especial por los platos servidos con una cama de espinacas cocinadas con mantequilla a fuego lento. Y como en Francia, hasta entonces no se había consumido especialmente la espinaca , cualquier plato que la llevara por aquel entonces, pasó a denominarse "florentino".

Un bocado espectacular, altamente jugoso debido a ésta verdura y al toque extra que le aporta el queso gruyere.


¡Espero que os guste!


Con ésta receta participo en:

Ésta recopilatorio Desafío en la cocina: Quiches.






INGREDIENTES:

  • 1 Placa de masa quebrada
  • 300 g de espinacas congeladas
  • 1 Cebolleta
  • 3 Huevos
  • 200 ml de nata para cocinar
  • 100 ml de leche 
  • 250 g de queso gruyere
  • AOVE
  • Sal
  • Especias y hierbas aromáticas: C/s de cayena molida, c/s de pimienta, c/s de nuez moscada



PREPARACIÓN:


Disponemos la masa lo más centrada posible a nuestro molde.
Amoldamos bien, haciendo especial hincapié en los bordes. Pinchamos con ayuda de un tenedor la base.

Y vertemos sobre ellas unas alubias que evitarán también que la masa suba en la primera cocción.

Metemos en el horno precalentado a 200ºC.

Mientras tanto, comenzamos a hacer nuestro relleno.
Disponemos las espinacas congeladas en un plato, agregamos unas gotas de agua y cocinamos en el microondas a máxima potencia durante cuatro minutos.
Por supuesto, también podemos usar espinacas frescas y hacer ésta misma operación en una sartén, aunque debido a la humedad es mejor usarlas congeladas.

10 minutos después, nuestra masa estará precocinada. Sacamos del horno y dejamos que temple.
Bajamos la temperatura del horno a 180ºC.

Mientras tanto, seguimos con el resto del relleno.
En una sartén con un chorro de AOVE, doramos la cebolla.

Colamos la espinaca en un escurridor, apretando para quitarle todo líquido sobrante posible.

Vertemos en la sartén y salteamos todo el conjunto.
Una vez que esté bien integrado, retiramos del fuego.

Entonces, y con cuidado debido a su temperatura, retiramos las alubias de la masa, quedando tal que así:

En un bol, disponemos los huevos, junto con la sal y las especias.

Batimos y agregamos la leche.

Batimos, y añadimos la nata para cocinar.

Vertemos las espinacas y la cebolla salteadas, y removemos al instante, para que no se cuajen los huevos.

Con ayuda de un rallador, rallamos directamente sobre la mezcla 3/4 partes del total del queso.

Mezclamos todos los ingredientes.
Otra forma de hacerlo es disponiendo las verduras primeramente en la masa, y después agregar la mezcla de los huevos y los lácteos, de ésta manera la corteza será aún más patente.

Y vertemos en el molde.
Sobre la superficie, rallamos el queso restante, que formará una costra gratinada.

Metemos en el horno y cocinamos de 30 a 40 minutos.
Para entonces, al sacar, éste será el aspecto de nuestra quiche.

Dejamos templar durante al menos 30 minutos en el mismo molde, mientras la quiche se va deshinchando.

Le damos la vuelta con ayuda de un plato amplio, como si de una tortilla se tratase. Desmoldamos y damos la vuelta de nuevo para colocarlo en el plato de presentación.

Éste es el resultado final de nuestra quiché.

Y así se ve en su interior, súper cremosa.

¡Qué aproveche!



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15 de enero de 2020

Tortellini in brodo

Massimo Bottura nace en la pequeña ciudad de Módena, un 30 de Septiembre del año 62.
Creció en un matriarcado formado por sus abuelas, tías y hermana, y desde muy pequeño soñaba con los ingredientes de los tortellini al guardarse jugando al escondite con sus hermanos, bajo la mesa en la que su madre y abuela hacían pasta.
Siempre supo que querría transportar a sus comensales a estos momentos de su infancia.

Abrió su primer restaurante al salir de la universidad, y a los pocos meses su vecina Lidia le enseñó todo lo que sabía de la cocina tradicional para llevar "Campazzo" a lo más alto. Dos años después lo consiguieron y el se fué a New York para seguir aprendiendo. Allí comenzó a trabajar en cocina en el café de Nonna y se enamoró de la camarera, con la que más tarde regresó a su hogar.
En aquel momento, Alain Ducase le hizo una gran oferta de trabajo para enseñar la cocina italiana en su restaurante de París. El aceptó, vendió su restaurante y lo dejó con Lara.
Finalmente se dió cuenta del error y fué a NYC para hablar con ella, y decirle que montarían un restaurante donde quisieran, pero juntos.
Volvieron a Módena y encontraron la Ostreria Francescana. El quiso aprender nuevas técnicas y llevar su cocina a otro nivel.
A día de hoy, Lara y Massimo, con dos hijos, siguen adelante con su restaurante premiado con dos Estrellas Michelin y nombrado mejor restaurante del mundo en el año 2016


¡Espero que os guste!


 Una receta para el tiempo de recuperación de chefs en:
En éste reto se nos dice un chef conocido, ya sea internacional o nacional, y los participantes subimos una receta de él, o simplemente basada en él.
Ahora estamos en un tiempo de transición en el que podemos elegir entre todos los chefs escogidos hasta ahora, y deleitarnos con sus recetas.
Podéis ver todas las recetas en el recopilatorio de Cooking the chef: Massimo Bottura.





(3 pax)
INGREDIENTES:

  • 1 Carcasa de pollo
  • 300 g de huesos de ternera
  • 1/2 Cebolla morada
  • 1/2 Cebolleta
  • Especias y hierbas aromáticas: 1 Hoja de laurel, c/s de bolas de pimienta, 1 clavo de olor
  • 1 Clara de huevo
  • AOVE
  • Sal
  • 250 g de tortellini de carne




PREPARACIÓN:


Primero, vamos a hacer el caldo. En la olla a presión con un chorro de AOVE, disponemos las cebollas.

Doramos un poquito y agregamos la carcasa del pollo.

E inmediatamente después, agregamos los huesos de ternera, junto con las especias.

Echamos agua.

Hasta cubrir los huesos, aproximadamente.
Subimos el fuego, y esperamos a que el agua comience a hervir, entonces cerramos la olla y cocemos a presión baja durante 20 minutos.

Pasado el tiempo, éste es el aspecto del caldo.
Retiramos los huesos de pollo y ternera, y desmigamos la carne que tengan para elaborar otras muchas recetas como pudieran ser croquetas.

Entonces, colamos el caldo y sometemos a su clarificación.
Dejamos que temple y entonces reposamos durante una noche en la nevera.
Al día siguiente, al sacarlo del frigorífico, retiramos por completo la capa de grasa que se forma en la superficie.
Calentamos el caldo a fuego bajo. Mientras en un bol aparte, batimos ligeramente la clara de huevo.
La añadimos al caldo y dejamos que se caliente hasta que rompa a hervir, entonces, apartamos del fuego. La clara se habrá cuajado junto con todos las impurezas de la cocción de los huesos.
Lo retiramos y volvemos a colar el caldo con un colador, y después, pasándolo por una gasa.
Disponemos 1 litro de nuestro caldo en una tartera.

Dejamos que rompa a hervir.
Entonces, agregamos nuestros tortellini, rellenos de carne. En Módena, ciudad del chef, el relleno más tradicional se hace con ternera, cerdo y jamón.

Una vez estén en ebullición, bajamos un poco el fuego y cocemos durante 15 minutos hasta que la pasta esté hecha.

Pasado el tiempo, presentamos nuestros tortellini en un cuenco, cubiertos por el caldo.
Podemos agregar por encima un poco de pimienta molida, y queso parmesano rallado, al gusto.

Éste es el resultado final de nuestros tortellini in brodo, o en caldo.

Un plato delicioso y muy socorrido ya que teniendo el caldo y la pasta, prepararlo es un momentín.
¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo