17 de julio de 2019

Pastel de salmón ahumado

El calorcito del verano es más que palpante, y con el llegan los días llenos de planes.
Piscina, paseos por el río, bicicleta, cañas con los amigos... Cualquier excusa es buena para estar fuera de casa.

Y aunque yo, no es la estación del año que más disfruto, abanico en mano intento sobrellevar estos calores infernales y no perderme ninguno de esos momentos. Por lo que es esta temporada la que más abandonado tengo mi espacio de recetas, pero me consuela pensar que todos estamos centrados en ese mismo disfrute y vosotros tampoco estaréis muy pendientes de las actualizaciones del blog...

Aún así, como no puede ser de otra manera, en casa se sigue cocinando.
Y lo último que he preparado ha sido este delicioso pastel de salmón ahumado.
Perfecto para llevar a la playa y recuperar fuerzas después del chapuzón.

Es un aperitivo ideal, perfecto para llevar en modo picnic así como para presentar en cenas de picoteo, incluso las navideñas.

¡Espero que os guste!







INGREDIENTES:
  • 6 Rebanadas de pan de molde sin corteza
  • C/s de mayonesa
  • 150 g de salmón ahumado
  • 4 Palitos de cangrejo
  • C/s de lechuga iceberg
  • 1 Tomate
  • 2 Huevos
  • 100 g de queso crema
  • 1 Rodaja de limón
  • C/s de eneldo




PREPARACIÓN:

Primeramente, forramos el molde en el que vayamos a hacer el pastel con papel film, de esta manera podremos sacarlo al finalizar la receta sin problemas.
Si decidimos hacer el pastel desde un primer momento en un molde desechable, podremos ahorrarnos éste paso.

Cubrimos la base y los laterales del molde con salmón ahumado.

En un bol, disponemos la lechuga tipo iceberg cortada en tiras.

Rallamos los palitos de cangrejo para que los cachos no sean excesivamente grandes. Los echamos en el bol sobre la lechuga.

Hacemos lo mismo con los huevos.
Mezclamos un poco éstos ingredientes.

Agregamos la cantidad de mayonesa deseada.
En mi caso con tres cucharadas es más que suficiente.

Volvemos a mezclar, de manera que la mayonesa impregne todo.

Untamos el salmón ahumado con un poco del queso crema.

Disponemos entonces, las rebanadas de pan de molde de la manera que mejor nos encaje para cubrir la superficie de todo el molde.
En mi caso dos rebanadas enteras y otra cortada a la mitad horizontalmente.

 Untamos el pan con el resto del queso crema.
Cortamos en rodajas finas el tomate, y las disponemos cubriendo toda la base del molde.

Agregamos la mezcla de la lechuga con los palitos de cangrejo, los huevos y la mayonesa.
Cubrimos toda la superficie y aplanamos.

De igual manera que antes, colocamos el pan de molde cubriendo toda la superficie del molde.
Podemos hacer las capas que querramos, dependiendo del molde que usemos y del relleno que tengamos.

Disponemos los laterales del papel film sobrante del forrante sobre el pan. Cerramos con más papel film y refrigeramos durante al menos 12 horas hasta su consumición, colocándole peso encima para que quede lo más prieto posible.

Pasado el tiempo, nuestro pastel se habrá prensado.
Quitamos el forraje y desplegamos los laterales del papel film.
Como si de una tortilla se tratara, colocamos en plato de presentación encima y le damos la vuelta de manera que nuestro pastel se libere del molde.

Retiramos el papel film de la base del pastel.

Espolvoreamos un poquito de eneldo sobre el salmón ahumado.
Y como decoración, una rodaja de limón.

Llevamos a la mesa.

Y con un cuchillo de sierra para que el corte sea limpio, cortamos nuestro pastel de salmón ahumado.

Éste es el resultado final de nuestro pastel.

Cortamos un par de raciones.

Listos para atacar.
¡Qué aproveche!



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5 de julio de 2019

Cookies de chocolate

Sus abuelos procedían de Eslovaquia, y sus padres emigraron a Toronto, que fué donde ella se crió.
Nacida en Atlanta, Georgia, Canadá en el año 1968, Anna Olson acaba de estrenar la bella época de los cincuenta años de edad.

En sus estudios, que fueron muy buenos, le concedieron una beca para estudiar ciencias políticas y sociología en la universidad Queen´s de Kingston.
Al finalizar, trabajó en un banco del centro de Toronto. Aprovechando sus descansos del mediodía se acercaba a los mercados para comprar ingredientes para sus cenas.

Decidió dar un giro a su vida y se matriculó en el College of Culinary Arts, de la universidad de Colorado. Tras sus estudios viajó por los EEUU hasta quedarse como pastelera en un hotel de Jordan, Ontario, donde estuvo 7 años y coincidió con el que hoy día es su marido.

Ha trabajado también en varios locales propios, finalmente vendidos, y convirtiéndose en la pastelera mediática que es, en Food Network de Canada´s Fresh, Sugar y Kitchen equipped with Anna Olson.
También dirige una serie de videos cortos en twitter, llamados Sweet something, del food Network de Canadá y graba vídeos cortos en su propio canal de youtube: Oh Yum with Anna Olson.


¡Espero que os guste!



Mi aportación de éste mes para el reto:

En éste reto se nos dice un chef conocido, ya sea internacional o nacional, y los participantes subimos una receta de él, o simplemente basada en él.
La verdad, conocía a ésta repostera muy por encima, no había hecho hincapié en ella hasta ahora, y ha sido un flechazo! Creo que a partir de ahora en casa disfrutaremos de muchas de sus recetas.
Para ir cogiendo ideas, no os perdáis el recopilatorio que hemos hecho para Cooking the chef: Anna Olson.





(20 uds)
INGREDIENTES:

  • 113 g de mantequilla sin sal
  • 75 g de azúcar granillo
  • 75 g de azúcar moreno
  • 1 Huevo 
  • 150 g de harina
  • 1 Cda de maizena
  • 1/2 Cdita de bicarbonato
  • 1/2 Cdita de sal
  • 100 g de pepitas de chocolate
  • C/s de extracto de vainilla



PREPARACIÓN:

Cortamos la mantequilla en dados pequeños y dejamos que atempere un poquito.


Agregamos los dos tipos de azúcares.

Mezclamos con ayuda de una lengua de cocina.

Y procedemos al cremificado, que dará estructura a las galletas.
Se trata de, con la propia lengua de cocina, aplastar contra las paredes del bol la mezcla de la mantequilla con el azúcar para conseguir que adquiera una textura cremosa.

Incorporamos entonces el huevo y el extracto de vainilla.

Mezclamos muy bien.

Agregamos entonces los ingredientes secos, tamizándolos.
Primero la harina junto con el bicarbonato.

Después la maizena.

Por último, agregamos la sal.

Mezclamos todo muy bien hasta que se integren todos los ingredientes.

Por último, agregamos las pepitas de chocolate.
En éste momento podemos agregar también, por ejemplo, más pepitas de chocolate blanco, frutos secos tales como los arándanos o las nueces pecanas...

Mezclamos muy bien.

Entonces, con ayuda de dos cucharas, y como si de una bechamel para croquetas se tratase, comenzamos a formar bolas con nuestra masa.

Y las disponemos en la bandeja de horno con papel sulfurizado dejando sitio entre unas y otras.

Presionamos con la palma de la mano.

Una vez estén formadas, refrigeramos durante 1 hora.

Pasado el tiempo, metemos en el horno precalentado a 170ºC.

Cocinamos durante 15 a 18 minutos, hasta que estén doraditas por los bordes.

Sacamos del horno y dejamos que las galletas se enfríen reposando en la propia bandeja.

Una vez que hayan enfríado, separamos entre sí, en el caso de que se hayan pegado, y servimos.

Disponemos en la mesa...

... Y vemos el poco tiempo que duran.¡Son deliciosas!

Así de crujientes se ven por la base.

Y aquí se puede llegar a observar lo tiernas que están en el interior.

Ideales para desayunos o meriendas, acompañadas de un vaso de leche.
¡Qué aproveche!



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27 de junio de 2019

Flanes de queso

Uno de los postres más aclamados.
En cualquier buen menú de restaurante, acaban su lista de postres con una variedad de flan, ya sea de café, de huevo, o el de queso, mi variedad favorita.

Y aunque no suelo hacerlos mucho en casa, hoy me he animado para traeros la receta de los flanes de requesón individuales más cremosos, suaves y riquísimos.

Con éste tipo de queso, el sabor es delicioso. Pero por supuesto siempre podéis adaptarlo a vuestro gusto, haciéndolo con otro tipo de queso fresco o incluso con el queso crema, con el que también estará buenísimo, aunque la textura no será tan interesante... Encontrar los "granitos" del queso batido sin triturar es una agradable sorpresa.
Además como cualquier buen flan que se precie, lo acompañaremos con un buen chorretón de caramelo líquido casero, y ya en el plato, con un punto de nata montada, que siempre apetece.


¡Espero que os guste!







(2 pax)
INGREDIENTES:

  • 200 ml de leche entera
  • 100 ml de nata líquida
  • 60 g de requesón
  • 2 Huevos
  • 60 g de azúcar
  • Ralladura de limón
  • C/s de esencia de vainilla
  • 60 g de azúcar
  • 1 Cda de agua
  • Gotas de zumo de limón



PREPARACIÓN:

Primeramente vamos a hacer el caramelo líquido.
En un cazo ponemos el azúcar, el zumo de limón y el agua. 

Dejamos que se derrita a fuego bajo sin tocarlo ni moverlo para que el azúcar no se empapice.


Dejamos que coja un color ámbar, retiramos rápidamente ya que una vez fuera del fuego seguirá tostandose un tiempo,

Vertemos nuestro caramelo en los moldes desechables.

Ponemos a calentar la leche junto con la nata.

Agregamos el azúcar y dejamos que ésta se disuelva.

Añadimos la piel del limón junto con la esencia de vainilla.

Una vez que rompa a hervir, apartamos del fuego y dejamos que temple.

Entonces, en el vaso batidor, disponemos los huevos con el queso.

Le damos unos cuantos toques de manera que se mezcle bien pero sin triturar del todo el requesón, ya que conservar su textura es bastante interesante.

Cuando la leche se haya templado la agregamos a la mezcla de los huevos y el queso, colándola para retirar fácilmente la ralladura de limón.
Mezclamos.

Vertemos la mezcla en las flaneras llenándolas hasta el borde.

Disponemos las flaneras dentro de una fuente en la que hemos añadido agua caliente hasta que llegue a la mitad de los moldes.

Metemos en el horno precalentado a 180ºC durante 1 hora.
Hay quién cincuenta minutos los cuece con papel de aluminio, de manera que la corteza que se crea es mínima. A mi me gusta más que se note, así que los meto sin el directamente.

Pasado el tiempo, comprobamos con un palillo que estén bien cuajados en su interior.

Dejamos enfríar a temperatura ambiente, mientras los flanes se van desinchando.
Cubrimos con papel film cada flanera, refrigeramos durante 8 horas como mínimo antes de consumirlos.

Pasado el tiempo, con un cuchillo de filo plano, despegamos los bordes de la flanera.

Disponemos boca abajo en el plato de presentación y hacemos un pequeño corte en el molde de manera que se libere aire en el interior y sea más sencilla la caída.
Si aún así no cae, podemos dar calor con ayuda de un soplete de cocina, por todos los laterales de la flanera.

Desmoldamos.

Y servimos, acompañado de nata, de una confitura...
O sólo, para apreciar bien el sabor del caramelo y el queso.

Éste es el resultado final de nuestros flanes de queso.

¿Preparados para hincarle el diente?

¡Buenísimos!
Y esta es la textura que tienen en su interior.
¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo