20 de noviembre de 2019

Runzas

Muchas veces nos ponemos trabas nosotros mismos, a mi me suele pasar en el ámbito de la repostería y las masas en mi cocina.
"No es para mi, no me va a quedar bien"... Lo pienso siempre que tengo los ingredientes listos para empezar a cocinar, y es por ello que cuando logro que finalmente algo me quede más o menos bien, lo celebro por todo lo alto.

Eso me ha pasado con esta receta, que para colmo, en un principio no me llamaba nada la atención.
Y me encanta equivocarme de una manera tan rotunda.

Es una receta de origen estadounidense, más en concreto de Nebraska, donde es normal consumirlo en los estadios mientras se juega un gran partido de fútbol americano, como las porciones de pizza o los perritos calientes.
Y entiendo bien el porqué, una masa muy fina y esponjosa, con un relleno muy variable pero en todas sus versiones exquisitos.

¡Espero que os guste!


Con esta receta participo en el reto:


Para la receta de este mes, Carol nos hace viajar unos cuantos miles de kilómetros hasta Nebraska.
Veamos las distintas versiones de una misma receta en Desafío en la cocina: Runzas.





(6 unidades)
INGREDIENTES:


Para la masa:
  • 280 g de harina
  • 15 g de azúcar
  • 4 g de levadura de panadería seca
  • 47 ml de leche
  • 30 ml de agua
  • 30 g de mantequilla
  • 1 Huevo

Para el relleno:
  • 400 g de carne picada mixta
  • 1/2 Cebolla
  • 400 g de repollo
  • C/s de queso cheddar rallado
  • AOVE
  • Sal y pimienta



PREPARACIÓN:

En el robot de cocina, disponemos los ingredientes secos: La mitad de la cantidad de la harina, el azúcar, la sal y la levadura.

Mientras tanto, en un vaso disponemos el agua, la leche y la mantequilla. Derretimos en el microondas a potencia media.

Agregamos esta mezcla a los ingredientes secos.

Mezclamos los ingredientes y una vez que estén integrados, agregamos el huevo y lo integramos en la masa.

Agregamos el resto de la harina,e integramos todos los ingredientes de nuevo, hasta formar una masa homogénea, lisa y elástica.

Boleamos y reservamos en un molde previamente engrasado, tapado con un paño durante 1 hora en un lugar cálido y sin corrientes.

Mientras tanto, haremos el relleno.
En una sartén con un chorro de AOVE, cocinamos a fuego medio la cebolla previamente cortada en mirepoix, hasta que transparente.

Entonces, agregamos la carne picada.

Revolvemos con ayuda de una lengua de cocina para separarla mientras se va cocinando, hasta que se dore.

Entonces, agregamos el repollo picado en juliana.

Salpimentamos al gusto, y dejamos que se cocine durante 10 minutos aproximadamente, hasta que el repollo esté tierno.
Entonces, reservamos del fuego y dejamos templar.

Pasado el tiempo, la masa estará tal que así.

Deshinchamos la masa y estirar con ayuda de un rodillo sobre la superficie enharinada.

Dividimos en 6 partes de igual peso.

Y estiramos cada uno de ellos, hasta darles un grosor de 3mm aproximadamente.

Rellenamos cada porción de masa estirada con una pequeña parte del relleno de la carne picada y el repollo.
Sobre éste, agregamos un poquito de queso.
Envolvemos el relleno con la masa, girándola sobre si misma y haciendo un pliegue en las juntas.

Reposamos de nuevo la masa rellena, en una bandeja de horno con papel sulfurizado, con los pliegues en su parte de abajo, hasta que aumente su volumen.

Horneamos a 180ºC durante 20 minutos aproximadamente.

Pasado el tiempo, así se verán nuestras masas.

Éste es el resultado final de nuestras runzas, con un ligero tono dorado y una masa bien subida estarán perfectamente hechas.

Con ayuda de un cuchillo de sierra, cortamos nuestros aperitivos.

Así se ven en su interior, con un relleno muy jugoso.

¡Qué aproveche!



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5 de noviembre de 2019

Ñoquis "ai funghi"

De padre médico rural, y madre periodista, nace en 1972 en Eslovenia Ana roš.
Con una infancia rica en experiencias puesto que sus padres con sus buenos puestos eran amantes del buen comer y del viajar, consiguió una buena posición en la selección yugoslava de esquí alpino, algo que enorgullecía a su padre y que acabó por dejar.
Estudió relaciones internacionales en Gorizia. Habla cinco idiomas.

Una de las noches en las que salió a cenar con sus padres, fueron a Hiša Franko, donde trabajaba como camarero Valter, el hijo de los dueños.
Hubo chispas y mientras viajaban visitando buenos restaurantes sus suegros decidieron retirarse.
Se casaron, ella finalizó sus estudios con una gran oferta de trabajo en Bruselas, que declinó apostando por la familia ayudando a su marido en el que ahora era su restaurante.
Al principio trabajaba de camarera y él, de sommelier, hasta que el cocinero se fué y Ana pasó a los fogones.
Con ayuda de su suegra y de una amiga consiguió cocinar bien en poco tiempo, aunque no era la cocina que acostumbraba y perdieron a la mayoría de los clientes, por lo que la economía era justa. En esta época nacieron sus dos hijos.
 Se inspiraba yendo a otros restaurantes, leyendo recetas, experimentando con los clientes.
Gracias a un chef comenzó a cocinar más con productos autóctonos, como la trucha marmorata, el queso Tolmin... Y comienza a fusionar ingredientes que a simple vista, no pegan entre sí, como las mollejas con el calamar.

En 2010 una revista italiana de cocina habla sobre ella apasionadamente y a partir de entonces, se coloca la cocina eslovaca en el mapa, dado que británicos, holandeses y franceses no paran de visitarla. Le hacen un documental en un afamado programa de cocina, y desde entonces los estadounidenses son su principal clientela.
 En el año 2017 fue nombrada la mejor cocinera femenina del mundo.

¡Espero que os guste!


Con esta receta participo en:

En éste reto se nos dice un chef conocido, ya sea internacional o nacional, y los participantes subimos una receta de él, o simplemente basada en él.
Ésta vez el encontrar la inspiración me ha resultado de lo más complicado. He indagado mucho en su cocina, en sus ponencias, en su reportaje, y aún así, lo veía difícil, y es que, como me pasó ya en el homenaje a Gipsy-chef, no me siento identificada con este tipo de cocina.
Pero finalmente lo he conseguido y por ello estoy más orgullosa si cabe de resultado.
Podéis ver las distintas recetas que hemos hecho en Cooking the chef: Ana roš.





INGREDIENTES:
  • 300 g de ñoquis de patata
  • 40 g de boletus deshidratados
  • 100 ml de agua
  • C/s de extracto de carne asada
  • C/s de agua
  • Hierbas aromáticas: Perejil
  • Sal




    PREPARACIÓN:


    En esta ocasión he decidido usar boletus deshidratados ya que es un producto muy interesante para poder trabajar con éstos famosos hongos en cualquier época del año sin necesidad de que sea su temporada.
    Escogemos las piezas que más nos gusten.

    Mientras, calentamos los 100 ml de agua en el microondas, hasta que llegue al punto de ebullición, entonces, vertemos sobre los hongos deshidratados, y dejamos reposar de manera que estos comiencen a hidratarse, durante 20 minutos.

    Mientras tanto, comenzaremos a hacer los ñoquis de patata.

    En una cazuela calentamos aproximadamente 1 litro de agua con un pellizco de sal.
    Una vez que comience a hervir, echamos los ñoquis.
    Al principio se irán al fondo, es importante moverlos para evitar que se peguen entre sí.

    Una vez que estén perfectamente hechos, saldrán flotando.

    Entonces, escurrimos el agua.

    Para entonces, nuestros boletus estarán hinchados e hidratados.

    En una cazuela disponemos el propio agua con los jugos de los boletus, y una cucharadita de extracto de carne asada, que se consigue al reducir los jugos de un asado de ternera.

    A fuego fuerte, dejamos que hierva hasta reducir casi por completo.

    De manera que tengamos una salsa fina, lisa y brillante.

    Disponemos los ñoquis en el plato de presentación junto con los boletus.
    Espolvoreamos perejil al gusto.

    Sobre esto, vertemos la salsa de setas con el jugo de carne que hemos reducido.

    Llevamos a la mesa inmediatamente.
    Éste es el resultado de nuestros ñoquis ai fungui o con setas.

    ¡Qué aproveche!



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    4 de noviembre de 2019

    Perrunillas extremeñas

    Lo que es una tradición española, es lo de tener en la despensa de casa un montón de pastas, galletas, bombones y golosinas dispuestas para cualquier visita que se nos pueda aparecer en casa por sorpresa.

    En la casa de mi abuela no faltan nunca este tipo de pastas, tan típicas de la hora del café.

    Éstas son una pasta de toda la vida, que se hacen en principalmente en los hornos de Extremadura con productos 100% naturales y de esta tierra, como son las almendras y la manteca, fomentando el aprovechamiento del cerdo ibérico de la Dehesa extremeña.
    Su origen es incierto, aunque se cree que es un dulce conventual, es una receta muy sencilla, económica y sabrosa.

    ¡Espero que os guste!


    Ésta es mi aportación para el día del dulce de:

    En el reto de la Cocina Typical Spanish, se nos dará un requisito ya sea un ingrediente, un plato o una forma de preparación que tenemos que hacer, y todos nos meteremos de lleno en la cocina, para obtener un plato #TypicalSpanish.
    En ésta ocasión y como cada año en éstas fechas, venimos con un montón de dulces Typical Spanish, y así rendimos homenaje a los orígenes de éste recopilatorio. Aunque ésta vez jugando de manera muy divertida con las letras del abecedario, y es que tendremos que cocinar una receta dulce típica de la comunidad que siga, por orden alfabético, a la nuestra. 
    Yo soy de León, Castilla y León. Mi siguiente comunidad autónoma empezaría por la E... ¡De Extremadura!
    Podéis ver todas las recetas en La cocina TS: #DíaDelDulceTypicalSpanish.





    INGREDIENTES:
    • 200 g de harina
    • 75 g de azúcar granillo
    • 50 g de harina de almendra extremeña
    • 100 g de manteca de cerdo ibérico de Extremadura
    • 45 ml de AOVE
    • 1 Huevo
    • 10 ml de zumo de limón
    • 1 cdita de canela molida
    • 5 g de bicarbonato
    • 20 ml de anís
    • C/s de almendras crudas extremeñas
    • C/s de azúcar granillo para espolvorear



    PREPARACIÓN:


    Tamizamos la harina en un bol amplio que nos permita trabajar después la masa con facilidad.

    Agregamos la canela molida y el azúcar.

    Separamos la yema y la clara del huevo.
    Incorporamos a los ingredientes la yema y el zumo de limón.
    Reservamos la clara.

    Junto con el bicarbonato y el anís.

    Trabajamos los ingredientes de manera que forme una masa desunida con textura de arena de playa.

    Incorporamos entonces el AOVE, la manteca de cerdo y la harina de almendra.

    Trabajamos la mezcla con las manos hasta formar una mezcla homogénea.

    Entonces formamos una bola, enfilmamos y reposamos en la nevera durante 30 minutos.

    Pasado el tiempo estiramos la masa en una superficie enharinada, y con un rodillo estiramos dejándo un grosor de 1 cm aproximadamente.
    Con un molde circular, damos forma a nuestras pastas.

    Disponemos las pastas sobre un tapete de horno de manera espaciada.

    Con un pincel de cocina, pintamos las pastas con la clara de huevo.

    Espolvoreamos azúcar granillo por encima.

    Y por último colocamos un par de almendras en cada pasta.

    Metemos en el horno precalentado a 180ºC de 15 a 20 minutos.

    Una vez pasado el tiempo, sacamos del horno.
    Dejamos que se enfríen sobre una rejilla.

    Pasamos las galletas a la bandeja de presentación.

    Éste es el resultado de nuestras perrunillas.

    Y así se ven en un primer plano.

    ¡Qué aproveche!



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    © Andreíta come de todo