Trampantojo
Rolls de jamón y queso
Flipad con la idea para la cena de este finde: Unos rollitos salados de jamón cocido y queso, con la estética de los cinnamon rolls para comer con las manos
Una reinterpretación de esa típica bollería escandinava con un relleno salado formando así un típico sandwich caliente, pero vestido con traje de gala.
Una reinterpretación de esa típica bollería escandinava con un relleno salado formando así un típico sandwich caliente, pero vestido con traje de gala.
La mezcla del jamón cocido y el queso emmental, con sus característicos agujeros y su sabor suave pero persistente, que se funde con elegancia en el interior, creando una textura sedosa; y el queso maasdam que hace el gratinado más elástico y aromático, elevando el conjunto; ofrecen un equilibrio entre salinidad y cremosidad con un punto ligeramente dulce muy, pero muy interesante.
Además este tipo de bollería enrollada tiene un efecto visual que hace que se coma con los ojos, con esas espirales doradas tan apetecibles que hacen que el relleno se distribuya de una manera más uniforme, garantizando que en cada bocado te lleves un poquito de todo.
Y hablando del relleno: Al ser una receta versátil, por supuesto en lo dulce, pero también en el formato salado admite una cantidad de variaciones infinitas, desde añadir hierbas aromáticas hasta incorporar verduras o salsas suaves. Pero sin duda hoy tenía que llevar bien de queso porque pocas cosas hay más placenteras como ver cómo el queso burbujea en el horno y pensar: “Esto no dura ni cinco minutos en la mesa” 

¡Espero que os guste!
INGREDIENTES:
Para la masa:
- 230 ml de leche semidesnatada
- 25 g de levadura fresca de panadero
- 1 Huevo L
- 200 g de harina común
- 220 g de harina de fuerza
- 10 g de azúcar
- 1 Cdita de sal
Para el relleno:
- 30 g de queso mozzarella rallado
- 200 g de jamón cocido
- 6 Lonchas de queso emmental
- AOVE
- Especias y hierbas aromáticas: C/s de ajo molido, perejil al gusto
PREPARACIÓN:
- En el robot de cocina disponemos todos los ingredientes de la masa excepto las harinas, y mezclamos para que la levadura se disuelva. Incorporamos las harinas y amasamos hasta formar una masa homogénea y pegajosa. Dejamos reposar 15 minutos.
- En una superficie enharinada, extendemos la masa dándole una forma rectángular, de 30x40 cm aproximadamente.
- Agregamos un chorro de AOVE por la masa, espolvoreamos el ajo y el perejil y la mozzarella rallada por toda la superficie. Entonces, cubrimos con las lonchas de jamón y queso emmental y enrollamos la masa sobre si misma desde la parte más ancha de la masa y sellamos el cierre pellizcando la masa para que quede perfectamente enrollada.
- Cortamos el rollo a la mitad, y estos en rodajas iguales, de unos 2,5 cm aproximadamente. Espolvoreamos los rollos con más queso maasdam rallado por encima.
- Disponemos en un molde engrasado y horneamos 25 minutos a 180ºC. Dejamos templar antes de desmoldar.
La versión salada de los cinnamon rolls. Éste es el resultado final de nuestros rolls de jamón y queso.
¡Qué aproveche!
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Ensalada griega de lentejas

Hay algo tan mediterráneo en convertir ingredientes sencillos en un plato que sabe a verano, a sobremesa larga y a “sírveme un poquito más” 😌🌿
Es algo muy, muy nuestro, como lo de optimizar el tiempo (sobretodo en verano) y preparar recetas deliciosas en 30 minutos o menos, y mientras la preparaba pensé que los griegos antiguos probablemente se reirían bastante de nuestro concepto de “comida rápida”. Ellos ya mezclaban legumbres, aceite de oliva, queso y verduras frescas hace miles de años, mucho antes de que existieran los meal prep o las recetas virales😂
Aquí las protagonistas son las lentejas, que tienen muy “mala fama” de plato de invierno y cuchara, pero son tan humildes y maravillosas que en ensalada cambian completamente de personalidad. Se vuelven frescas, ligeras y perfectas para absorber todos esos sabores potentes del estilo griego: El punto salino de las aceitunas Kalamata, la cremosidad del queso feta, el crujiente del pepino, el dulzor ácido de los tomates cherry y ese toque de cebolla morada que despierta cualquier bocado.
Lo mejor de esta receta es que parece elaborada, pero se hace en un momento. Con lentejas de bote queda lista en un plis plas, y si tienes olla a presión es todavía más rápido que ir al supermercado a por un bote de las precocinadas.
Escurres, cortas, mezclas y obtienes una de esas comidas que te solucionan el día, alimentan de verdad y además ¡Quedan tan bonitas que una acaba haciendo veinte fotos antes de comer!
¡Espero que os guste!
INGREDIENTES:
- 400 g de lentejas cocidas
- 1 Cebolla morada
- 10 Cherrys
- 1/2 Pepino
- C/s aceituna de kalamata
- C/s de queso feta
- Sal
- AOVE
- Zumo de 1 limón
- Especias y hierbas aromáticas: C/s de orégano
PREPARACIÓN:
- Cocemos las lentejas en olla express en abundante agua con una hoja de laurel, un ajo y sal.
- Escurrimos, dejamos enfríar y disponemos en una ensaladera.
- Cortamos el pepino y la cebolla en brunoise, el queso feta en dados y agregamos sobre las lentejas junto con los tomates cherrys partidos a la mitad y las aceitunas.
- Aliñamos con orégano, sal, zumo de limón y AOVE y servimos.
NOTAS:
- A la hora de servir lo acompañamos de salsa de yogur que le va fenomenal.
Todo el sabor a Grecia en una ensalada. Éste es el resultado final de nuestra ensalada griega de lentejas.
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Patatas revolconas

O también conocidas como patatas meneás, son uno de esos platos humildes que identifican una tierra entera. Son un plato salmantino, aunque también están muy ligadas a Ávila y a la zona norte de Extremadura, y nació en su origen para dar energía durante largas jornadas de campo a pastores y jornaleros con ingredientes sencillos, baratos y contundentes.
La base es pura sabiduría popular: Patata cocida, majada y “revolcada” con ajo y pimentón, en grasa de cerdo obtenida de los torreznos fritos, que es lo que le da ese sabor profundo e inconfundible al plato.
El nombre de “revolconas” y/o “meneás” viene por eso de mezclar con fuerza, casi sin miramientos, hasta que la patata se vuelve crema rústica pero con tropezones.
El nombre de “revolconas” y/o “meneás” viene por eso de mezclar con fuerza, casi sin miramientos, hasta que la patata se vuelve crema rústica pero con tropezones.
Y lo bonito de este plato es que, siendo tan sencillo, tiene algo especial: El aroma del pimentón perfuma la cocina como si fuera una fiesta, y los torreznos coronándolo todo son la recompensa a esas largas jornadas de trabajo.
Y precisamente por eso, y porque es comida de pueblo, de reunión, de mesa larga y conversación, encaja tan bien con la festividad de San Isidro Labrador. Tradición viva, de las que se comen🥔🔥
¡Espero que os guste!
INGREDIENTES:
- 2 Patatas grandes
- 100 g de panceta curada en tacos
- 2 Dientes de ajo
- C/s de agua
- Sal
- AOVE
- Especias y hierbas aromáticas: 1 Hoja de laurel, 1 Cda de pimentón
PREPARACIÓN:
- Pelamos y cortamos las patatas en trozos medianos, los ponemos a cocer en abundante agua con sal y una hoja de laurel.
- Mientras tanto hacemos los torreznos disponiendo los cachos de panceta por la parte de la piel boca a bajo, y cocinando a fuego muy suave durante 13 minutos aproximadamente, para que la grasa se derrita y la corteza quede crujiente. Pasado el tiempo cocinamos por todos los lados a la misma temperatura durante unos 4 minutos por cada lado, entonces cortamos los cachos en 4 partes, para hacer los tacos y le damos el último calentón en su propia grasa. Reservamos.
- En la propia grasa de la panceta, doramos los dientes de ajo en láminas, añadimos el pimentón, cocinamos un instante y añadimos un poco del agua de cocción de las patatas.
- Para este momento, las patatas estarán cocidas, las escurrimos del agua y en la misma cazuela, las meneamos hasta formar una especie de puré en el que aún se noten tropezones. Les añadimos el sofrito del pimentón hasta que se mezcle y las patatas adquieran el color.
- Las servimos en una cazuela de barro, y disponemos por encima los trozos de torrezno.
Plato popular castellano. Éste es el resultado final de nuestras patatas revolconas.
¡Qué aproveche!
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Ensaladilla con encurtidos
La ensaladilla rusa es, probablemente, uno de los platos que mejor definen la manera de entender la cocina en nuestro país. Una receta humilde, práctica y, al mismo tiempo, capaz de convertirse en un pequeño lujo si se le da el toque adecuado, como pasa con la ensaladilla de langostinos, por ejemplo.
Una de las tapas míticas de bar donde, acompañada de una cervecita, siempre todo sabe un poco mejor.
Con ese toque fresco y marinero que nosotros le damos, hay poco que mejorar, aunque siempre hay hueco para las versiones, y esta, tan "canalla"(en el mejor sentido 😏) es una de mis favoritas, porque no tiene complicación y apenas lleva tiempo.
La chispa se la dan las hortalizas encurtidas. Un detalle que lo cambia todo. No solo aportan textura, sino que introducen un golpe de acidez que equilibra con la cremosidad de la mayonesa y hace que cada cucharada sea más viva, más adictiva.
Además, en este caso cambiamos el atún clásico, por el sabor más profundo y elegante, de la melva, con un punto graso que se funde con la patata cocida como si la receta estuviera pensada para eso desde el principio.
Además, en este caso cambiamos el atún clásico, por el sabor más profundo y elegante, de la melva, con un punto graso que se funde con la patata cocida como si la receta estuviera pensada para eso desde el principio.
Por eso engancha tanto, porque es comida de siempre, pero con carácter. Y además se prepara en nada, porque los encurtidos los podemos encontrar tal cual en el supermercado, aunque por supuesto siempre puedes dedicarle más tiempo y hacerlos en casa.
Soy de las que pienso que si un plato te hace feliz con tan pocos ingredientes... Ahí hay magia. ✨
¡Espero que os guste!
INGREDIENTES:
- 1 Bote de picadillo de variantes encurtidos (pepinillo, zanahoria y coliflor)
- C/s de cebolletas encurtidas
- 200 g de melva en aceite
- 80 g de mayonesa
- 400 g de patata cocida
- Sal
PREPARACIÓN:
- Escurrimos el bote de variantes encurtidos, lo disponemos en la ensaladera junto con la mayonesa, las cebolletas picadas y la melva escurrida del aceite.
- Cocemos unas patatas, y cuando enfríen las rallamos y las disponemos en la ensaladera con el resto de ingredientes. Sazonamos y mezclamos. Servimos acompañado de biscotes.
NOTAS:
- Se puede cambiar la melva por una latita de anchoas troceadas, aunque en ese caso, recomiendo no salar con antelación la mezcla de las patatas.
Una ensaladilla con un toque canalla. Éste es el resultado final de nuestr
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Empanada de mejillones

La inspiración para hacer esta empanada la cogí en nuestra última visita a O Grove en Galicia, hace ya unos cuantos años. En esa zona, donde el mar manda y la tradición panadera convive con la cultura conservera y marisquera, las empanadas son casi un idioma propio y si tienes a bien hacer una visita, es imprescindible que pruebes alguna de ellas. Cada obrador presume de su vitrina rebosante, como si fuera un escaparate de la ría: Zamburiñas, xoubas (sardinas), berberechos... Y, por supuesto, mejillones.
Allí, el mejillón no es un ingrediente: Es patrimonio. De hecho es muy común eso de hacer alguna excursión por la ría, ver de cerca las bateas y darte un festín de mejillones a bordo. Un plan que por aquí queremos hacer en algún momento.
El caso es, que en una de esas en las que me quedé mirando algún escaparate, vi unas empanadas individuales con color (¡Y forma!) de mejillón, rellenas de mejillones, y dije... Esto tengo que probarlo en casa🖤🌊🥟
La idea de teñir la masa con tinta de calamar, aparte de estética, añade un matiz marino, elegante y ligeramente salino, que prepara el paladar antes incluso del primer bocado. El relleno de verduritas aporta frescura y la carne de mejillón esa textura y sabor a mar que con el toque picante se vuelve prácticamente adictivo😏🔥
¡Espero que os guste!
INGREDIENTES:
- 2 Dientes de ajo
- 2 Cebollas dulces
- 2 Pimientos verdes italianos
- 1Cda de pimentón picante
- 100 ml de tomate frito casero
- 50 ml de vino blanco
- 400 g de carne de mejillones congelados
- Masa de empanada gallega
- 1 Bolsa de tinta de calamar
PREPARACIÓN:
- Hacemos la masa de empanada gallega añadiendo además la bolsa de tinta calamar que le aportará el color negro característico.
- Aparte, en una sartén doramos la cebolla en mirepoix, junto con los ajos cortados en láminas.
- Agregamos los pimientos verdes en mirepoix, y cuando hayan dorado, incorporamos el pimentón, revolvemos y antes de que se queme añadimos el tomate frito casero y por último añadimos los mejillones y el vino blanco y cocinamos hasta que reduzca todo el relleno. Dejamos templar.
- Dividimos la masa en dos partes, una más grande que la otra. Extendemos la mayor y la disponemos en un molde, le ponemos el relleno dentro, extendemos la otra parte de la masa por encima, plegamos los bordes y hacemos una chimenea en el medio.
- Pintamos con clara de huevo y horneamos a 220ºC durante 40 minutos aproximadamente.
Sabor a Galicia. Éste es el resultado final de nuestra empanada de mejillones.
¡Qué aproveche!
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Leche merengada
Un pequeño tesoro de la tradición gastronómica española que, sin reinventarse con el tiempo, nos acompaña cada verano☀🌊
Su origen está cuando sobre el siglo XVII, el azúcar y algunas especias comenzaron a popularizarse en la cocina europea, por lo que se enriqueció la leche con la ligereza del merengue, y además de aromatizó con canela y limón, creando una bebida (o casi postre) sorprendentemente sofisticada y fresca.
Y es que la mezcla entre la cremosidad y el dulzor de la leche con la textura del merengue y el toque cítrico que aporta frescor, la convierte en un trago de lo más fascinante.
Ha sido uno de los grandes clásicos de los veranos, especialmente en forma de granizado o helado, cuando el calor aprieta y el cuerpo pide algo refrescante pero reconfortante a la vez. De hecho, pese a las modas pasajeras, prácticamente todas las heladerías aquí siguen ofreciendo este como uno de sus sabores estrella⭐
Denominada como "el postre de los indecisos"... Porque no sabes si te estás tomando una bebida o comiendo un dulce 😆 ¡Quizás es una mezcla de las dos!
Una forma cotidiana de sentirte bien con esa mezcla de contrastes suaves pero taaaan agradables en la boca.
¡Espero que os guste!
Con esta receta participo en:
En mi reto #InternationalDay celebramos todos los días internacionales gastronómicos que se conmemoran a lo largo del año, cocinando una vez al mes con fecha aleatoria, con el ingrediente o el plato al que vamos a rendir homenaje en su día mundial. Hoy celebramos con muchas ganas de brindar el #BebidasInternationalDayINGREDIENTES:
- 80 g de azúcar
- 6 Tiras de piel de limón
- 100 ml de leche evaporada
- 40 g de leche en polvo semidesnatada
- 35 g de clara de huevo pasteurizada
- 350 g de cubitos de hielo
- C/s de canela molida
PREPARACIÓN:
- Ponemos en el robot de cocina las pieles de limón y el azúcar y trituramos hasta pulverizar.
- Añadimos la leche evaporada, la leche en polvo, la clara de huevo y mezclamos.
- Incorporamos los hielos y trituramos hasta obtener nuestra bebida.
- Servimos en un vaso con canela molida al gusto.
¡Qué aproveche!
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Dumplings de alubia canela IGP de la Bañeza con corazón líquido umami
Reinterpretar un producto tan arraigado en la tradición leonesa como la alubia ha sido, ante todo, un ejercicio de respeto y curiosidad.
He trabajado con la alubia canela IGP de La Bañeza, un ingrediente aparentemente humilde, con un carácter terroso y profundo que resulta un tanto delicada tanto en textura como en sabor, pero con una capacidad de transformarse que la convierten en el lienzo perfecto para la creatividad.
La inspiración nace de la fusión entre la memoria de los guisos tradicionales y la delicadeza técnica y estética de la cocina asiática, donde el gesto, la forma y la textura adquieren un protagonismo esencial. A partir de ahí, llevó a cabo la idea de llevar la alubia a un formato inesperado: Un dumpling 🥟 que encierra en su interior una crema de alubias untuosa y llena de matices, enriquecida con setas y toques umami.
Un clásico reinventado con esencia asiática.
Un plato que habla de evolución. De cómo un ingrediente tradicional puede viajar, dialogar con otras culturas y regresar convertido en algo distinto, pero reconocible.
Porque reinventar no es romper con el origen, sino mirarlo desde otra perspectiva ✨
Uno de los mayores retos ha sido encontrar el equilibrio entre ligereza y profundidad. Mantener la identidad de la alubia sin que pierda presencia, pero al mismo tiempo integrarla en una experiencia nueva y sorprendente.
Y creo que lo he logrado.
He trabajado con la alubia canela IGP de La Bañeza, un ingrediente aparentemente humilde, con un carácter terroso y profundo que resulta un tanto delicada tanto en textura como en sabor, pero con una capacidad de transformarse que la convierten en el lienzo perfecto para la creatividad.
La inspiración nace de la fusión entre la memoria de los guisos tradicionales y la delicadeza técnica y estética de la cocina asiática, donde el gesto, la forma y la textura adquieren un protagonismo esencial. A partir de ahí, llevó a cabo la idea de llevar la alubia a un formato inesperado: Un dumpling 🥟 que encierra en su interior una crema de alubias untuosa y llena de matices, enriquecida con setas y toques umami.
Un clásico reinventado con esencia asiática.
Un plato que habla de evolución. De cómo un ingrediente tradicional puede viajar, dialogar con otras culturas y regresar convertido en algo distinto, pero reconocible.
Porque reinventar no es romper con el origen, sino mirarlo desde otra perspectiva ✨
Uno de los mayores retos ha sido encontrar el equilibrio entre ligereza y profundidad. Mantener la identidad de la alubia sin que pierda presencia, pero al mismo tiempo integrarla en una experiencia nueva y sorprendente.
Y creo que lo he logrado.
¡Espero que os guste!
INGREDIENTES:
- 250 g alubia canela cocida
- 200 ml de caldo de verduras casero
- 10 g de pasta miso
- 15 ml de salsa de soja
- 120 g setas black fungus y trompetilla de la muerte deshidratadas
- 60 g cebolla
- 12 Obleas para dumplings
- AOVE
- C/s de agua
- C/s de aceite de chili
- Especias y hierbas aromáticas: 1 Cdita de ajo en polvo, C/s de jengibre molido, Cebollino al gusto, C/s de sésamo blanco y negro
PREPARACIÓN:
- Cocemos las alubias hasta que estén tiernas. Reservamos con un poquito de su caldo de cocción.
- Ponemos las setas deshidratadas a remojo en agua
- Calentamos el caldo de verduras casero, añadimos el miso, la salsa de soja, diluimos en una pequeña parte de él la gelatina y la incorporamos en la mezcla. Disponemos en un plato y refrigeramos hasta que esté completamente frío y gelificado.
- En una sartén con AOVE doramos la cebolla en brunoise. Añadimos las setas previamente escurridas y troceadas, añadimos el ajo en polvo y el jengibre y cocinamos hasta que reduzca.
- Disponemos esta mezcla en el robot de cocina junto con las alubias y su caldo y trituramos hasta obtener una pasta cremosa que será nuestro relleno.
- Cortamos el caldo gelificado en porciones pequeñas y hacemos bolitas de 20 g aproximadamente de nuestro relleno.
- Disponemos dentro de cada una de nuestras obleas un par de cubitos de gel y la bola de relleno, cerramos los dumplings en forma de saquito y repetir la operación hasta acabar con la masa de dumplings.
- En una sartén con un chorro de AOVE, doramos la base de nuestros dumplings durante 1 minuto aproximadamente. Añadimos un chorro de agua, tapamos y cocinamos al vapor durante 4 minutos más.
- Despegamos con cuidado de la sartén y emplatamos. Servimos con un chorro de aceite de chile, cebollino y sésamo por encima.
De la tradición a Asia en un bocado. Éste es el resultado final de nuestros dumplings de alubia canela IGP de la Bañeza con corazón líquido umami.
¡Qué aproveche!
Si te gusta esta o cualquiera de mis recetas y la preparas, sube una foto mencionándome en cualquiera de mis redes sociales o bajo el hashtag #AndreítaComeDeTodo para así poder ver lo bien que te ha quedado.😊
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