20 de enero de 2019

Whoopies de plátano

No os imagináis la sorpresa que me he llevado al preparar ésta receta.
Sinceramente, no daba un duro por ellos, y ¡Qué equivocada estaba!

Éste dulce originario de América, tradicionalmente de la comunidad Amish de Pensilvania, quienes preparaban éstos dulces con sobras de masa de otros pasteles y los colocaban en fiambreras para los agricultores, que al verlos exclamaban alegres: ¡¡¡Whoopie!!!, hoy día es un dulce que se vende por todo Estados Unidos.

Por su forma, parecida a los macarons, es considerado tanto galleta como pastel y es una auténtica delicia.
Los tradicionales solían estar preparados con masa de chocolate o calabaza con una crema dulce o un glaseado intercalado entre ellos. Yo he preparado una receta que encontré en pinterest Whoopies de plátano con chocolate y que he modificado a mi gusto quedando sensacionales.

¡Espero que os guste!


Mi receta para el reto:

Éste mes no he podido hacer otra cosa más que dar las gracias a las bosses del reto por ésta labor que hacen. Por que en el fondo de eso se trata éste juego, de superarse. Yo no tenía nada clara ésta receta y sin embargo he acabado encantada de la vida, y zampandome 3 antes de la foto.
Si queréis echarle un ojo al resto de propuestas de mis compañeras, podéis hacerlo en: Desafío en la cocina: Whoopies.





(10 Uds)
INGREDIENTES:
  • 100 g de harina
  • 1 Plátano maduro
  • 50 g de azúcar
  • 1/4 de sobre de levadura química
  • 1 Yema de huevo
  • 60 ml de leche
  • C/s de esencia de vainilla
  • 35 ml de aceite de girasol
  • 60 g chocolate blanco
  • 10 g de mantequilla
  • 45 g de azúcar glass
  • 90 g de queso crema


PREPARACIÓN:

Dividimos la leche en dos partes.
Una de ellas la ponemos en un cazo con la esencia de vainilla y llevamos al fuego hasta que vaya a hervir, entonces, apartar y reservar.


La otra parte la ponemos en un plato con el plátano.
Con ayuda de un tenedor, machacamos.

Hasta crear una pasta ligera y grumosa.

 En un bol aparte, ponemos la harina, el azúcar, la levadura y la yema de huevo.

Mezclamos con ayuda de unas varillas de cocina.
Agregamos el aceite y continuamos mezclando.

Añadimos la leche infusionada.

Y por último el plátano machacado.
Mezclamos muy bien hasta formar una masa rala y lisa.

Vertemos en una manga pastelera con boquilla lisa del nº10.

En una bandeja de horno con papel sulfurizado hacemos pequeños circulos con la masa, tirándola en vertical desde arriba para que quede lo más redonda posible, y los hacemos lo más separados unos de otros posible ya que en el horno la masa crece y podrían pegarse entre ellos.

Metemos en horno precalentado a 180ºC durante 7 minutos.

Mientras tanto vamos haciendo el relleno.
Disponemos el chocolate blanco con la mantequilla en un bol.
Bajamos la potencia del microondas y derretimos en varias pasadas de 15 segundos cada una, removiendo entre cada una de ellas con una lengua de cocina.

 En un bol aparte, ponemos el queso crema con el azúcar glass.

 Trabajamos con ayuda de unas varillas hasta que el azúcar glass esté completamente disuelto.

Entonces agregamos el chocolate derretido y continuamos trabajando hasta obtener una crema unida.

Pasado el tiempo, sacamos los whoopies del horno.

Y pasamos a una rejilla para que enfríen tanto por arriba como por abajo.
Aquí veis la esponjosidad de la masa.
Repetimos el proceso hasta acabar con la masa.

Vertemos el relleno en una manga pastelera sin boquilla y refrigeramos durante 30 minutos.

Pasado el tiempo, los bizcochitos ya estarán fríos y nuestro relleno habrá cogido cuerpo.
Emparejamos cada bizcocho con uno de igual tamaño.
Tiramos de igual manera que la masa, el relleno sobre la base, formando una capa gruesa que no llegue a los extremos del bizcocho de abajo.

Disponemos la pareja del bizcocho sobre el relleno.

Y, sin presionar con mucha fuerza, apretamos dando pequeños giros para que el relleno vaya llegando a los bordes.

 Hacemos el mismo proceso con el resto de los bizcochos.
 Éste es el resultado final de nuestros whoopies.

Y así es como se ven al mordisquearlos, algo que es inevitable.

Están buenísimos, ¡Qué aproveche!




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18 de enero de 2019

Galletas ajedrez

Éstas son ni más ni menos que una de las galletas más bonitas y vistosas que haya hecho nunca.
Típicas de Alemania donde por Navidad sobre todo, se hace este tipo de masa (alemana) y otras muchas más para hacer unas cantidades enormes de galletas navideñas.

Son más fáciles de lo que parecen, advierto.
Aunque claro está, hace falta ponerle un poquito de esmero y ser bastante respetuoso con los tiempos, ya que si no seguimos los pasos de montaje, refrigeración y horneado, puede que no nos queden las galletas tal y como teníamos planeado.

Yo estoy muy contenta con el resultado... A la vista está que podrían mejorarse, pero en el gusto que es lo importante eran deliciosas. Que se lo digan a Toñi del blog ¿Qué se cuece en mi cocina? que fué las que las recibió como regalo invisible en el juego "Galleta viajera" que organizan cada año las bosses en Desafío en la cocina.
Éste es el tercer año que participo y cada vez lo espero con más ganas. Primero fueron las Galletas de vainilla con relieve, tan especiales para mi, el año pasado las Galletas dominó y éste año las ajedrez.
Me da que pensar... Soy algo adicta a los juegos de mesa.
¡A ver que es lo que preparo el año que viene!

¡Espero que os guste!






(40 Uds)
INGREDIENTES:
  • 290 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 150 g de azúcar
  • 1 Cdita de extracto de vainilla
  • 420 g de harina
  • 30 g de cacao en polvo
  • 1 Clara de huevo




PREPARACIÓN:

Yo he hecho la receta de dos veces porque le cogí el gusto, así que dividí los ingredientes en dos partes iguales, pero no es necesario.
Para hacer las galletas alemanas, en el bol del robot amasador, ponemos la mantequilla con el azúcar.

Tapamos y batimos a velocidad alta hasta que blanquee.

Agregamos la vainilla.

Paramos y agregamos la harina y la sal.

Activamos de nuevo el robot y mezclamos a velocidad media-alta gradualmente.

Hasta obtener una mezcla de textura semejante a la arena de la playa.
Ahora es el momento de trabajar la masa con las manos para que tenga la textura indicada.

Dividimos esta mezcla en dos partes iguales.
A una de ellas le agregamos el cacao, para hacer la masa oscura.

Trabajamos con las manos amasando hasta formar dos bolas de masa fina que no se pegue a las manos.

 Una vez homogéneo, colocamos la primera masa sobre la mitad de un papel sulfurizado, cubrimos con la otra mitad.

Con ayuda de un rodillo aplastamos y damos forma rectangular.
Refrigeramos durante 30 minutos.
Repetimos esta misma operación con la otra masa.

Damos un grosor a las masas de 1 cm.
Colocamos una sobre otra colocando intercaladas las de chocolate y la normal, pintándolas con la clara de huevo para que se peguen bien.
Cortamos dándole forma rectangular.

De ahí, cortamos sacando 4 tiras alargadas.

Y colocamos cada una de estas tiras, sobre la tira anterior, rotándola para que no encajen los colores.

De esta manera obtendremos ese estampado típico del tablero de ajedrez.
Refrigeramos durante 30 minutos.

Comenzamos a cortar con el cuchillo muy bien afilado sin hacer efecto sierra, las galletas a las que les daremos 1/2 cm de grosor.

 Repetimos la operación hasta acabar con la masa.
Con los recortes que obtuvimos, podemos hacer distintas galletas también, esas están hechas haciendo un rollo con la masa normal y disponiéndolo sobre la masa de chocolate estirada; se amasa y se corta en rodajas para formar las galletas.

 Metemos en el horno precalentado a 190ºC durante 12 minutos.

Sin que apenas hayan dorado, las sacamos del horno y dejamos enfríar en una rejilla.

Como os dije, yo repetí la receta con la mitad de los ingredientes y agregándole más cacao para que la diferencia entre las masas fuera más notable.
Con una hice de la misma manera que el anterior, la forma de tablero grande dándole a cada cuadrado 1,5 cm de grosor.

Con los recortes estirados colocados y unidos uno sobre otro hice una espiral, para cortarla en rodajas y hacer unas galletas muy vistosas.

 De nuevo, las disponemos en una bandeja de horno con papel sulfurizado.

Y horneamos durante 12 minutos, sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Yo, mandé únicamente las de la forma de tablero de ajedrez, las hechas con los recortes quedaron en mi casa y nos las zampamos ricamente.

Así se veían las del tablero 4x4.

Y de ésta manera las del tablero 2x2.

Son unas galletas riquísimas y ni que decir tiene que quedan súper llamativas.

Éste es el resultado final de nuestras galletas ajedrez.

Para que mi amiga invisible las recibiera en perfecto estado, las separé por los dos tipos y las embolsé.

Y acompañadas de un zumo, cereales de chocolate, cacao y leche, se fueron hasta Santa Pola para sorprender con un desayuno a domicilio a mi amiga invisible.
¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo

Diseñado por: Patricia Becerra -Las Cosas de mi Cocina-