2 de febrero de 2018

Calamares en su tinta

No sé si a vosotros os pasa, pero yo soy muy de tener conservas por casa.
¿Qué se presenta una visita en casa de improvisto? Conservas.
¿Que te da pereza ponerte a cocinar a la hora de cenar? Conservas.

Atún, caballa, sardinas, gulas, mejillones... ¡Todo nos encanta! 

Aunque sí elijo yo me quedo con los berberechos y calamares en todas sus modalidades. Me dan igual en rodajas,  que en salsa americana, o en su tinta. Nunca le hago ascos.
Pero bien es cierto que a estos últimos les saco mucho más partido, por que me da más juego a la hora de mezclarlos con distintos platos: Con alubias, acompañando un arroz... 

Pero aunque la conserva sea un buen procesado, no deja de ser precisamente eso, un procesado. 
Así que como siempre, no hay manera más natural de comer que haciéndolos nosotros en casa. 
Con esta receta quedaran ideales, os lo aseguro. Los calamares en su punto justo de cocción, que resulten blanditos pero consistentes a la hora de comerlos, con una salsita bien ligada hecha únicamente de sus propios jugos... ¿Id preparando el pan!

¡Espero que os guste!






(2 pax)
INGREDIENTES:

- 500 g de calamares frescos
- 400 g de cebolla
- 3 Dientes de ajo
- 2 Sobres de tinta de calamar
- 2 Cayenas
- 75 ml de vino blanco
- AOVE
- Sal



PREPARACIÓN:

Conseguimos unos calamares frescos. En mi caso son un poco pequeños, pero no tiene importancia.
Los ponemos bajo el grifo y los limpiamos tal y como os expliqué en la receta de Chipirones en su tinta rellenos de arroz, retirándoles la piel exterior.
Separamos las cabezas a las que les retiraremos los ojos y las aletas.
Quitamos la espina interior y le damos la vuelta sobre nuestro propio dedo para limpiar cualquier cosa que pudieran tener en el interior.

Entonces, pasamos bajo el grifo y reservamos.

En una cazuela, disponemos un chorro de AOVE y añadimos los dientes de ajo triturados.

Una vez que los ajos se hayan dorado, incorporamos la cebolla cortada en mirepoix.

Rehogamos todo sobre unos 10 minutos, hasta que empiece a transparentar.

Mientras tanto, vamos cortando nuestros calamares en rodajas.

Una vez pasado el tiempo, los agregamos a la cazuela.

Con ayuda de una lengua de cocina, empezamos a revolver, para que los calamares se vayan sellando.

Agregamos el vino blanco.

Y dejamos que evapore el alcohol.

Sazonamos y agregamos las cayenas.

Incorporamos entonces la tinta de calamar.

Revolvemos.
Como véis, los calamares empiezan a soltar sus propios jugos.

 Tapamos la cazuela, y dejamos cocinar a fuego medio durante 20 minutos aproximadamente.

Pasado el tiempo, los calamares estarán en su punto y la salsita habrá espesado.

Servimos.
Podemos espolvorear perejil al gusto, y si se desea, retiramos las cayenas.

Éste es el resultado final de nuestros calamares en su tinta.

Ricos ricos, ideales para acompañar un arroz y solos, para salvar una cena.
¡Qué aproveche!



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