5 de diciembre de 2018

Callos a la madrileña

Pepe Rodríguez nació y se crió en Illescas, en el entorno del restaurante "El bohío", fundado años antes de la Guerra Civil por su abuela Valentina. Más tarde pasaron sus padres a hacerse cargo del restaurante, y una vez que él acabó el instituto, empezó  atrabajar como camarero.
Cuando su madre no pudo seguir haciendose cargo de la cocina, Pepe y su hermano Diego (actual jefe de sala) empezaron a turnarse el mando de los fogones, y allí, con 22 años, fué donde Pepe descubrió su vocación como cocinero.

Durante los ocho primeros años en las cocinas, aprovechaba sus vacaciones para trabajar en otras cocinas, donde conoció a los cocineros españoles y franceses más populares de los años 80 y sobre todo al cargo de Martin Berasategui, al que el considera su mentor.

El Bohío fué galardonado en 1999 con su primera estrella Michelín y la conserva año tras año desde entonces, al igual que los 3 soles de la guía Repsol desde el año 2014.
En el año 2010 fué galardonado con el premio Nacional de Gastronomía, mientras fundó junto a su hermano Diego, y dos compañeros más  el restaurante La casa de Carmen (Olías del Rey, Toledo), que en el año 2013 consiguió una estrella Michelín.

Tiene una popularidad extra debido a su papel como juez en el programa Masterchef.

¡Espero que os guste!


Una aportación más para:

En éste reto se nos dice un chef conocido, ya sea internacional o nacional, y los participantes subimos una receta de él, o simplemente basada en él.
Veamos las recetas de éste chef que han elaborado el resto de los participantes en Cooking the chef: Pepe Rodríguez.





(2 pax)
INGREDIENTES:

- 1/2 Kg de callos de vacuno
- 1 Chorizo fresco
- 1 Morcilla asturiana
- 1/2 Cebolla
- 2 Hojas de laurel
- 2 Cayenas
- 1 Cda de pimentón agridulce
- C/s de agua
- Sal
- AOVE



PREPARACIÓN:

Conseguimos los callos y los cortamos en cuadrados de 3x3cm aproximadamente.
Es común encontrar este tipo de callos cortados en cachitos más pequeños, pero a mi no me gustan.
La receta original lleva también una manita de cerdo, que le aportará gelatina natural al caldo de los callos. Yo no se la he agregado, pero si a ti te apetece, tras cortarla en cuatro trozos, la agregamos a los callos.

Disponemos los callos en el fondo de la olla a presión.
Agregamos la mitad de la cebolla, el chorizo y la morcilla.

Incorporamos también el laurel y la sal al gusto.

Echamos agua hasta que apenas llegue a cubrirlos. Hay que recordar que en la olla a presión el caldo no suele evaporarse así que es mejor no abusar.
Ponemos al fuego al máximo, y una vez comience a hervir, tapamos la olla a presión. Una vez empiece a salir vapor, bajamos a media potencia el fuego y dejamos cocer durante 30 minutos.

Mientras tanto, picamos el resto de la cebolla bien fino.

En una sartén con un poquito de AOVE, pochamos la cebolla.

Una vez hayan pasado los 30 minutos de cocción, apartamos del fuego y esperamos a que la olla pueda abrirse. Así es como se ven.

 Cuando la cebolla tenga un ligero color dorado, retiramos del fuego y agregamos las cayenas y el pimentón. Mezclamos.

Vertemos la cebolla sobre los callos.
Mezclamos y de nuevo esperamos a que la preparación rompa a hervir, tapamos la olla y cocemos todo durante 50 minutos más. 

Una vez pasado el tiempo, retiramos del fuego, esperamos a que se pueda abrir la olla.
Éste es el aspecto al finalizar la cocción.

Retiramos las hojas del laurel, y sacamos la morcilla y el chorizo a una cazuela de barro, que es el modo de presentación común de éste plato.
Cortamos ambos en rodajas.

Vertemos los callos en la cazuela, mezclamos dándole vaivenes.
Dejamos que enfríen por completo, reposamos un día en la nevera.

Al día siguiente calentamos gradualmente para que nuestra cazuela no se resquebraje.

Éste es el resultado final de nuestros callos a la madrileña.

Sólo queda de un buen trozo de pan para disfrutar.

¡Qué aproveche!



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25 de noviembre de 2018

Galletas de queso

Siempre que hablamos de hacer galletas pensamos en las hechas de vainilla, de chocolate o de distintos frutos secos, rellenas o no,  pero siempre dulces para comer en desayunos y meriendas.

Y no siempre tienen porqué ser así. Las galletas saladas también son una gran opción.
De hecho, como os decía en la receta de los Snackers, éste tipo de galletas aparte de ser un gran tentempié, son brutales como acompañamiento.

Hacer galletas en casa siempre es una gran motivación, quedan muy resultonas en un tiempo mínimo de preparación, cualquiera puede hacerlas.

Éstas en especial son incríblemente buenas, el sabor del queso queda súper intenso, crujientes y sabrosas.
Y puedes como siempre, adaptarlas a tus gustos, darle ese toque que tanto te gusta con especias, escamas de sal, sésamo, pipas... Un sinfín de posibilidades.

¡Espero que os guste!


Mi receta para un nuevo:

El Reto #Asaltablogs es una divertida manera de conocer blogs ajenos, y tras urgar  por todas sus recetas, cocinar una de ellas dándole nuestra propia versión.
Después de unas cuantas vueltas al recetario de Blanca del blog Menjar a ca la Blanca me animé a preparar estos "saladitos" a los que me he vuelto adicta: Galletas de queso.





(15 Uds)
INGREDIENTES:

- 70 g de harina de trigo
- 43 g de mantequilla
- 60 g de queso gruyère
- C/s de orégano
- 1/2 Cdita de pimentón dulce
- C/s de sal



PREPARACIÓN:

En un cazo al fuego bajo, derretimos la mantequilla, dándole vueltas para evitar que humee.

Agregamos el queso que hayamos escogido cortado en trocitos muy finos, que ayudará a que se derritan más fácil y rápidamente.
Escogemos un queso que sea muy sencillo de derretir, como puede ser la mozzarella, queso cheddar, gorgonzola o el queso gruyère que es el que yo he utilizado.

Mientras el queso comienza a fundirse, en un plato agregamos el resto de los ingredientes que vamos a necesitar: La harina, el pimentón, la sal, y el orégano.

Con ayuda de unas varillas de cocina, removemos hasta que el queso esté completamente fundido e integrado con la mantequilla.

Incorporamos el contenido del plato de golpe.
Apartamos del fuego y comenzamos a mezclar.

Hasta que sea homogéneo.

Formamos una bola, enfilmamos y dejamos reposar en la nevera durante 15 minutos.

Pasado el tiempo, estiramos la masa hasta darle un grosor adecuado, de unos 5 mm aproximadamente.
Con ayuda de un cortapastas, damos la forma deseada a las galletas.

Disponemos en una fuente de horno con papel de cocina, colocadas de manera ordenada.

Con ayuda de un sello, pinchamos la superficie de las galletas.

De esta manera se forma un dibujo que queda más vistoso en la superficie de las galletas, pero este paso se puede obviar.

Metemos al horno precalentado a 180ºC.

Pasados de 8 a 10 minutos, nuestras galletas estarán listas.
Dejamos enfríar sobre una rejilla.

Servimos.
Yo en éste caso las he utilizado a modo de dips para disfrutar de un Hummus casero.

Éste es el resultado de nuestras galletas de queso.

¡Qué aproveche!



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22 de noviembre de 2018

Spaguetti con brócoli

Hacía mucho ya que no traía una receta de pasta.
A nosotros nos encanta la pasta, y aunque ahora prescindimos mucho de ella, normalmente un día a la semana nos damos el gusto.

Yo he crecido comiendo tallarines al estilo de mi abuelita, es decir: los macarrones con chorizo de toda la vida. Y por muchas más recetas que pruebe, son mis favoritos entre todos.
Pero claro, no puedo hacerlos de manera asidua, así que entre tanto, mezclo nuevos sabores con otros ingredientes.

Y hoy le ha tocado el turno al brócoli.
Éste alimento crea tanta controversia... Y no sé a vosotros pero a mi me cuesta muchísimo. 
Lo hago poco pero cuando lo hago tiene que ser en un plato en el que se le camufle mucho el sabor, como la Panaché de verduras, con ese regusto avinagrado.
Aunque creo que he encontrado el modo perfecto de hacerlo y que realmente me guste. Una pasta súper sencilla en la que se mezcla el sabor del brócoli con el del queso gratinado.
Probarla y me contáis.

¡Espero que os guste!


Una receta más para:

En el reto Color y sabor de temporada Pilar Monge es la encargada de seleccionar una fruta y una verdura de temporada, que es la qué está en su época de recolección y es su mejor época de consumo ya que se aprovechan al 100% sus cualidades organolépticas. Además es cuando más fáciles son de encontrar los productos, y salen más económicos.
Entonces, todos los participantes elegimos entre una de ellas, y hacemos una nueva receta dulce o salada.
Éste mes se nos dio a elegir entre calabaza o brócoli.





(2 pax)
INGREDIENTES:

- 2 Dientes de ajo
- 2 Cayenas
- 200 g de brócoli
- 160 g de spaguettis
- C/s de queso rallado
- 1 Pastilla de caldo de verduras
- Agua
- AOVE
- Sal



PREPARACIÓN:

Preparamos el agua junto con la pastilla de caldo de verduras, ponemos al fuego y esperamos a que rompa a hervir.

En una sartén, preparamos el salteado.
Cubrimos el fondo con AOVE, agregamos los ajos pelados y machacados.

Agregamos también las cayenas abiertas.

Aparte, vamos rallando el brócoli en los agujeros para queso del rallador.
Una parte fundamental para los que como yo, no toleramos mucho esta hortaliza, es que quede lo más fino posible, de esta manera estaremos comiéndolo sin apenas darnos cuenta y en cachitos tan minúsculos que no percibiremos su sabor entre todos los demás.

A fuego medio, dejamos que el ajo vaya tostándose.

Entonces, agregamos el brócoli.

Una vez que el agua esté hirviendo, agregamos los spaguettis.

 Seguimos cocinando el brócoli hasta que esté tierno.

Una vez que los spaguettis estén al dente, los escurrimos para retirar el agua.

Agregamos directamente en la sartén donde está el brócoli.

Mezclamos y vertemos en una fuente apta para horno.

Añadimos un puñado de queso rallado sobre los spaguettis.

Metemos en el horno con función grill durante 5 minutos.

Sacamos y servimos inmediatamente.

Éste es el resultado final.

Una manera deliciosa de comer ésta verdura.
¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo

Diseñado por: Patricia Becerra -Las Cosas de mi Cocina-