Blinis rusos
Reposteras por Europa, destino: RUSIA
La cocina rusa se caracteriza por una riqueza innumerable de platos, debido a la multicultura que le precede por la longitud de sus terrenos. Ésta se ha ido conformando a lo largo de muchos siglos enriqueciéndose con los platos de otras naciones.
Los platos y la cocina de Rusia se diferencian significativamente según la región del país. En la cocina del sur del país es notable la cocina turca, griega y caucásica, en los métodos y características. Mientras que en la cocina siberiana son las tradiciones de los pueblos indígenas y de Mongolia las que se perciben.
Desde fuera se la conoce por el vodka, el caviar y sus pasteles, pero lo cierto es que es muchísimo más variada que todo esto, sorprendiendo a los extranjeros con una gran variedad de platos y abundantes sabores. Lo que no cambia es la visión de lo contundente. Debido a las condiciones meteorológicas aquí los platos deben ser fuertes y llenos de nutrientes para tener energía para todo el día.
La base de la alimentación de la zona han sido siempre los cereales, las hortalizas y verduras, que era común cocinar enteras y sin mezclar unas con otras. Seguro, que en ninguna cocina del mundo hay tal variedad de sopas como aquí. También hay mucha tradición por los platos de pescado, en especial con los de río. En cuanto a la carne, es común usar tanto la de los animales domésticos como la de los animales silvestres.
¡Espero que os guste!
Los platos y la cocina de Rusia se diferencian significativamente según la región del país. En la cocina del sur del país es notable la cocina turca, griega y caucásica, en los métodos y características. Mientras que en la cocina siberiana son las tradiciones de los pueblos indígenas y de Mongolia las que se perciben.
Desde fuera se la conoce por el vodka, el caviar y sus pasteles, pero lo cierto es que es muchísimo más variada que todo esto, sorprendiendo a los extranjeros con una gran variedad de platos y abundantes sabores. Lo que no cambia es la visión de lo contundente. Debido a las condiciones meteorológicas aquí los platos deben ser fuertes y llenos de nutrientes para tener energía para todo el día.
La base de la alimentación de la zona han sido siempre los cereales, las hortalizas y verduras, que era común cocinar enteras y sin mezclar unas con otras. Seguro, que en ninguna cocina del mundo hay tal variedad de sopas como aquí. También hay mucha tradición por los platos de pescado, en especial con los de río. En cuanto a la carne, es común usar tanto la de los animales domésticos como la de los animales silvestres.
¡Espero que os guste!
Los blinis son una receta entre crêpe y tortita fina de la cocina rusa, y al igual que éstas se sirven como base para distintos platos, ya sean dulces o salados, ya que la masa es una mezcla con las mismas cantidades de azúcar que de sal.
Ésta se puede hacer frita o cocida al horno, con o sin relleno alguno, aunque es usual rellenarlo en el caso de las saladas, de crême fraiche, pescados ahumados y de sus huevas, especialmente de caviar rojo. En el caso de rellenarlo de forma dulce, la fruta fresca, helado, yogurth o chocolate es lo más típico.
Los blinis son un alimento que se hace desde la época precristiana y están asociadas con la adoración pagana al sol debido a su forma circular y su color dorado. Es por ello que son uno de los platos principales de la fiesta de Maslenitsa (Fiesta del fin del invierno, o lo que aquí sería carnaval) y de Kupala (Celebración de la llegada del solsticio de verano, o San Juan por estos lares).
No dejéis de probarlo por que son una exquisitez.
(12 Unidades)Ésta se puede hacer frita o cocida al horno, con o sin relleno alguno, aunque es usual rellenarlo en el caso de las saladas, de crême fraiche, pescados ahumados y de sus huevas, especialmente de caviar rojo. En el caso de rellenarlo de forma dulce, la fruta fresca, helado, yogurth o chocolate es lo más típico.
Los blinis son un alimento que se hace desde la época precristiana y están asociadas con la adoración pagana al sol debido a su forma circular y su color dorado. Es por ello que son uno de los platos principales de la fiesta de Maslenitsa (Fiesta del fin del invierno, o lo que aquí sería carnaval) y de Kupala (Celebración de la llegada del solsticio de verano, o San Juan por estos lares).
No dejéis de probarlo por que son una exquisitez.
INGREDIENTES:
Para la buttermilk:
- 1 Yogurth natural
- 1 Medida del propio yogurth de leche
- 25 ml de zumo de limón
Para la masa:
- 2 Medidas del yogurth de harina
- 1/2 Medida de agua
- 2 Huevos
- 1/2 Cdita de bicarbonato
- 1 Cdita de azúcar granillo
- 1 Cdita de sal
Para el relleno:
- C/s de mantequilla
- Chocolate para fundir
- Bolitas de toffe
- C/s de fruta fresca, en mi caso fresas
PREPARACIÓN:
Para la buttermilk:
O suero de mantequilla, que es el que se obtiene cuando la nata se pasa de batido y se convierte en mantequilla.
No es demasiado usual tener éste ingrediente en la despensa, así que viene bien saber como hacer un sustitutivo de éste.
Antes de proceder a hacerlo, hay que saber bien que tipo de buttermilk se nos pide; en el caso de que sea el que es muy líquido, y tradicionalmente se conoce por mazada, se mezclaran 250 ml de leche con 25 ml de zumo de limón. En el caso de que el que se nos pida sea el que parece un yogurth para beber, que es el que se suele comercializar, se hará de la siguiente manera:
Disponemos el yogur en un bol, y agregamos la misma cantidad de yogur que de leche.
Mezclamos y añadimos 25 ml de zumo de limón natural, o lo que es lo mismo la cucharilla pequeña de los cubetes medidores.
Mezclamos y dejamos reposar durante 10 minutos.
Pasado éste tiempo, vemos como la mezcla ha cambiado su aspecto, pareciendo una leche cortada, y que si se prueba, está muy muy ácido.
Con estas cantidades saldrá para 3 medidas y media, aproximadamente.
Para la masa:
En el bol mezclador del robot de cocina, disponemos los huevos, con cuidado de que no caiga ningún trocito de cáscara.
Agregamos la harina.
Echamos la sal, el azúcar y el bicarbonato de sodio, que hará que los blinis queden muy aireados.
Agregamos una medida de yogur de nuestra buttermilk casera.
A velocidad media, dejamos que la masa se mezcle hasta que no tenga ningún grumo.
Una vez la masa esté bien fina, agregamos el agua.
Echamos el resto de la buttermilk.
Mezclamos hasta que la masa esté homogénea y dejamos reposar durante una media hora. Se tienen que ver pequeñas burbujas en la superficie de la masa.
Entonces empezaremos a hacer las blinis.
En una sartén antiadherente, echamos un pedacito de mantequilla y dejamos que a fuego lento se vaya derritiendo.
Una vez esté derretido, con ayuda de un papel de cocina, esparcimos la grasa por toda la superficie.
Con un cucharón cogemos parte de la masa.
De esta manera, nos aseguraremos siempre de echar la misma cantidad.
Cuando la sartén humeé, agregamos la masa en el centro de la sartén y bamboleamos para que la masa llegue a toda la superficie de ésta por igual.
Dejamos que se haga durante aproximadamente un minuto o minuto y medio por cada lado.
Cuando los bordes se empiecen a dorar, levantamos y le damos la vuelta.
Mi secreto para hacerlas es, con hacerlo a mano, con unos guantes de latex desechables, y a poder ser en dos sartenes para que el proceso sea muuuuucho más rápido. (En una se echa la masa se dora, y al dar la vuelta se pasa a la otra sartén caliente, mientras volvemos a echar masa en la primera).
Le damos la vuelta y dejamos que se haga por este lado también.
Una vez esté hecha, la dejamos en un plato mientras hacemos las demás.
Como os decía, los blinis quedan muy aireados, llenos de pequeños agujeros que se forman por el uso del bicarbonato de sodio.
En cuanto vayan saliendo, apilamos los blinis unos encima de otros.
Éste es el resultado final de nuestros blinis.
Para el relleno, en Rusia es común hacerlo con crema fresca, crema agria, mermelada... Pero ésto como siempre, al gusto. Como podéis ver son muy parecidas a las crêpes, asi que se puede rellenar con helado, fruta fresca, o chocolate derretido, como he hecho yo.
En una cazuela con un poco de mantequilla, echamos el chocolate.
Dejamos que se derrita a fuego suave para que el cacao no se queme y adquiera ese sabor agrio.
Entonces esparcimos un poquito sobre una blini.
Echamos algún suplemento como pueden ser frutos secos, bolas de cereales, o como en mi caso pequeños trocitos crujientes de toffe.
También podemos cortar fruta fresca como melón, sandía, melocotones... al gusto.
En mi caso fresas, que también van muy bien con el chocolate jajaja
Y en cuanto a la presentación, podemos hacer rollitos, o saquitos. De cualquier modo llamará la atención.
¡Qué aproveche!
Si te gusta esta o cualquiera de mis recetas y la preparas, sube una foto mencionándome en cualquiera de mis redes sociales o bajo el hastagh #AndreítaComeDeTodo para así poder ver lo bien que te ha quedado😊









