Speculoos
Reposteras por Europa, destino: BÉLGICA
La gastronomía belga ha estado siempre muy influenciada por la cocina francesa, y últimamente también por otras cocinas internacionales.
Se dice de ellos que viven en una nación de "Gourmands", lo que quiere dar a entender que les gusta comer mucho y bien, disfrutando también de la bebida.
En ésta tierra se suelen hacer tres comidas al día: Desayuno, almuerzo y cena. Es común que sus platos varíen dependiendo de los productos regionales y los ingredientes típicos de la temporada.
Las sopas calientes son el plato por excelencia para abrir cualquier comida, están elaboradas en su mayoría con verduras cocidas en caldos de pollo o pescado, y acabadas con nata. Las patatas son el claro ejemplo de aprovechamiento del producto, ya que constituye muchos de los platos de ésta gastronomía. También los platos de carne de caza, jamón, o de pescado como las quisquillas del mar del norte, las angulas o los mejillones.
En cuanto a los postres, los gofres y sus distintas formas, los budíns, pudíns o flanes, los pasteles de arroz, y por encima de todas las cosas, el famoso chocolate belga.
Señores pasajeros... Aterrizamos en Bélgica y traigo a bordo la receta de las deliciosas galletas speculoos.
Los speculoos son una especie de galleta especiada que se da, sobre todo en la época navideña belga.
La principal característica de éstas galletas es que se sirven en los tradicionales mercados de Navidad de la ciudad, y tienen dibujados motivos que recuerden la historia navideña de Nicolás de Bari.
La masa de éstas galletas, pese a llevar una pequeña cantidad de levadura química, crece muy poco. Tiene una estructura agrietada al moldearla que tras cocinarla se vuelve compacta.
Es común que entre los ingredientes para hacer la masa haya una mezcla de especias tales como la pimienta blanca, el clavo, el cardamomo, el jengibre, el clavo, la nuez moscada y la canela que le dan a éstas galletas el toque distintivo.
Yo en ésta ocasión he hecho la receta base, sin ninguna especia, pero no lo descarto... La próxima vez que las haga, será sazonándolas.
Cuando me enteré del país de destino inmediatamente pregunté a mi amiga Isa, que el año pasado estuvo de erasmus en Gante, y además, ha encontrado un gran lazo de unión con esas tierras... Así que entre ella y su belga preferido, me dieron la idea de estas galletas.
Además, cosas del destino, hace poco más de un mes asistí a un curso de repostería en el Centro Saper escuela de pastelería, y su profesor, entre otras cosas nos dio la receta base para las galletas, así que no podía desaprovechar la ocasión de prepararlas en casa ya que allí no tuvimos oportunidad de probarlas.
¡Espero que os guste!
(50 Unidades)
INGREDIENTES:
- 100 g mantequilla
- 75 g azúcar moreno
- 200 g harina de trigo
- 10 ml de nata
- 5 g de impulsor (Levadura química)
PREPARACIÓN:
Disponemos la mantequilla en un bol. Dejamos unos minutos que atempere para que sea más fácil manejarla.
Pasados unos minutos en los que la mantequilla habrá cogido temperatura, moldeamos con las manos hasta dejarla en pomada.
Le echamos la nata, y el impulsor.
Agregamos la harina de trigo.
Y por último, añadimos el azúcar moreno.
El orden en el que se vayan añadiendo los ingredientes no va a influir para el resultado de la masa, así que se puede variar sin problemas.
Con las manos, mezclamos, trabajando la masa suavemente durante unos minutos hasta que esté todo completamente integrado.
Una vez que la masa tenga éste aspecto, estará lista.
Moldeamos hasta formar un cilindro, y la metemos en la nevera unos minutos, para que la mantequilla tenga una temperatura adecuada.
Debido al azúcar moreno, ésta masa es muy quebradiza y se hace muy difícil trabajar con ella, ya que se rompe fácilmente.
Para amasarla con el rodillo, yo aconsejo hacerlo entre dos papeles vegetales, para que la masa no se pegue.
La dejamos con un grosor de 5 mm aproximadamente.
Cortamos la masa con ayuda de los cortapastas que deseemos.
Los podemos decorar con distintos frutos secos, como en mi caso, croqante de almendra.
Metemos en el horno previamente calentado a 170ºC.
Los dejamos 15 minutos apróximandamente, vigilando que no se quemen.
Yo, en la cocción de las galletas en forma de osito, que eran un poco pequeñas, me descuidé dos minutos, y como véis se doraron más de la cuenta. No estaban quemadas aunque de la sensación de ello, es por el azúcar moreno.
Así quedaron las galletas cuadradas, a las que con un palillo de metal, le escribí sobre la masa.
Éste es el resultado final de las galletas.
Si te gusta ésta o cualquiera de mis recetas, y la preparas, sube una foto a las redes sociales para poder ver lo bien que te ha quedado.
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La gastronomía belga ha estado siempre muy influenciada por la cocina francesa, y últimamente también por otras cocinas internacionales.
Se dice de ellos que viven en una nación de "Gourmands", lo que quiere dar a entender que les gusta comer mucho y bien, disfrutando también de la bebida.
En ésta tierra se suelen hacer tres comidas al día: Desayuno, almuerzo y cena. Es común que sus platos varíen dependiendo de los productos regionales y los ingredientes típicos de la temporada.
Las sopas calientes son el plato por excelencia para abrir cualquier comida, están elaboradas en su mayoría con verduras cocidas en caldos de pollo o pescado, y acabadas con nata. Las patatas son el claro ejemplo de aprovechamiento del producto, ya que constituye muchos de los platos de ésta gastronomía. También los platos de carne de caza, jamón, o de pescado como las quisquillas del mar del norte, las angulas o los mejillones.
En cuanto a los postres, los gofres y sus distintas formas, los budíns, pudíns o flanes, los pasteles de arroz, y por encima de todas las cosas, el famoso chocolate belga.
Señores pasajeros... Aterrizamos en Bélgica y traigo a bordo la receta de las deliciosas galletas speculoos.
La principal característica de éstas galletas es que se sirven en los tradicionales mercados de Navidad de la ciudad, y tienen dibujados motivos que recuerden la historia navideña de Nicolás de Bari.
La masa de éstas galletas, pese a llevar una pequeña cantidad de levadura química, crece muy poco. Tiene una estructura agrietada al moldearla que tras cocinarla se vuelve compacta.
Es común que entre los ingredientes para hacer la masa haya una mezcla de especias tales como la pimienta blanca, el clavo, el cardamomo, el jengibre, el clavo, la nuez moscada y la canela que le dan a éstas galletas el toque distintivo.
Yo en ésta ocasión he hecho la receta base, sin ninguna especia, pero no lo descarto... La próxima vez que las haga, será sazonándolas.
Cuando me enteré del país de destino inmediatamente pregunté a mi amiga Isa, que el año pasado estuvo de erasmus en Gante, y además, ha encontrado un gran lazo de unión con esas tierras... Así que entre ella y su belga preferido, me dieron la idea de estas galletas.
Además, cosas del destino, hace poco más de un mes asistí a un curso de repostería en el Centro Saper escuela de pastelería, y su profesor, entre otras cosas nos dio la receta base para las galletas, así que no podía desaprovechar la ocasión de prepararlas en casa ya que allí no tuvimos oportunidad de probarlas.
¡Espero que os guste!
(50 Unidades)
INGREDIENTES:
- 100 g mantequilla
- 75 g azúcar moreno
- 200 g harina de trigo
- 10 ml de nata
- 5 g de impulsor (Levadura química)
PREPARACIÓN:
Disponemos la mantequilla en un bol. Dejamos unos minutos que atempere para que sea más fácil manejarla.
Pasados unos minutos en los que la mantequilla habrá cogido temperatura, moldeamos con las manos hasta dejarla en pomada.
Le echamos la nata, y el impulsor.
Agregamos la harina de trigo.
Y por último, añadimos el azúcar moreno.
El orden en el que se vayan añadiendo los ingredientes no va a influir para el resultado de la masa, así que se puede variar sin problemas.
Con las manos, mezclamos, trabajando la masa suavemente durante unos minutos hasta que esté todo completamente integrado.
Moldeamos hasta formar un cilindro, y la metemos en la nevera unos minutos, para que la mantequilla tenga una temperatura adecuada.
Debido al azúcar moreno, ésta masa es muy quebradiza y se hace muy difícil trabajar con ella, ya que se rompe fácilmente.
Para amasarla con el rodillo, yo aconsejo hacerlo entre dos papeles vegetales, para que la masa no se pegue.
La dejamos con un grosor de 5 mm aproximadamente.
Cortamos la masa con ayuda de los cortapastas que deseemos.
Los dejamos 15 minutos apróximandamente, vigilando que no se quemen.
Yo, en la cocción de las galletas en forma de osito, que eran un poco pequeñas, me descuidé dos minutos, y como véis se doraron más de la cuenta. No estaban quemadas aunque de la sensación de ello, es por el azúcar moreno.
Así quedaron las galletas cuadradas, a las que con un palillo de metal, le escribí sobre la masa.
Éste es el resultado final de las galletas.
Las llevé para una excursión micológica en Benavente, y triunfé. Estaban muy suaves y buenas.
¡Qué aproveche!
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