2 de marzo de 2018

Gofres belgas

Mi dulce favorito por excelencia.

Ya sé, ya sé que todo lo que hago me gusta, jaja y cuando os digo algo así pierdo credibilidad, pero de verdad, éste es mi dulce favorito de todos los tiempos, y si no me creéis podéis preguntar a mis hermanos, y a mis primas. 
Los descubrimos como muchas otras tantas cosas de vacaciones, y es que era tradición ir en tropel con los coches cargados hasta el techo en busca del mar mediterráneo cada Septiembre. Pasábamos las mañanas disfrutando de la playa, a la tarde, siesta, sandwich con crema de cacao que sólo tomábamos en ésta época de vacaciones y que sabían a teta, y horas y horas en la piscina.
Nuestros padres buscaban apartamentos con piscinas únicamente por mi hermana y por mi, que no salíamos del agua.
Y llegaba la noche, y después de cenar, vuelta por el paseo marítimo y a buscar un chiringuito para comer bananas split, granizados, copas de helados, todo era válido.
Pero yo, una vez probé los gofres no busqué nunca nada más, lo tenían todo: Esa masa caliente recién cocinada suavecita por dentro y con esa textura crujiente a la vez, semejante a un barquillo pero más grueso, siempre con chocolate y nata. Uffffffff sólo con la descripción y estoy babeando.

Me encantan y como dar con un buen gofre puede ser un tema peliagudo (Por que no se si a vosotros os pasa, pero de vacaciones, al lado del mar, con buena compañía... Todo sabe mejor, y cuando llegas a tu ciudad, no es ni parecido) decidí hacerlos yo.

Tras un montón de pruebas y al dar con el truco he conseguido éstos gofres belgas tipo Lieja que tienen el gusto y textura perfecto.
Y dirás, ¿Cúal es el kit de la cuestión? Pues sin duda, el azúcar perlado. Si quieres que tus gofres parezcan recién conseguidos en un puesto al lado de la estatua Manneken Pis, has dado con la receta ideal.
Ya me contarás.

¡Espero que os guste!






(12 Uds)
INGREDIENTES:

- 750 g de harina
- 30 g de levadura de panadero (en polvo)
- 270 ml de leche 
- 250 g de mantequilla
- 2 Huevos
- 1 Pizca de sal
- 1 Cda de esencia de vainilla
- 250 g de azúcar perlado
- Crema de cacao
- Nata montada



PREPARACIÓN:

En el bol del robot de cocina disponemos la harina junto con la levadura de panadero granulada.

Aparte, en un cazo, templamos la leche, sin que llegue a hervir, simplemente que coja algo de temperatura.

Agregamos también la mantequilla y dejamos que se funda junto con la leche.

Por último, cuando la mantequilla haya derretido, agregamos la esencia de vainilla y retiramos del fuego.

Disponemos los huevos en un bol aparte. Los batimos hasta espumar.

 Agregamos poco a poco, a hilo fino la mezcla de la leche con la mantequilla y la vainilla.

Mezclamos para que los sabores se envuelvan.

Con el robot en marche con el aplique de amasar, echamos en un hilo fino la mezcla anterior.

Amasamos hasta formar una masa compacta.

 Una vez que los ingredientes se hayan mezclado, la masa debe verse así, elástica y fina.

Formamos una bola y dejamos reposar durante al menos una hora tapado con un paño de cocina húmedo en un sitio cálido y sin corrientes.

Pasado el tiempo, así se ve la masa. Prácticamente ha doblado su volumen.

Agregamos entonces el azúcar perlado.
Si queréis y os es más cómodo, podéis machacar un poco las perlas de azúcar. Yo en éste caso las he dejado enteras.

Volvemos a meter al robot con el gancho de amasar.

De manera que desgasificamos la masa e introducimos en ella las perlas de azúcar.

Entonces hacemos porciones de 90 g aproximadamente, formando pequeñas bolas.

Las ponemos en el medio de la placa de la gofrera que ya estará a temperatura.
Les damos ésta forma para que no queden unos gofres cuadrados, si no desiguales, que los hace mucho más llamativos.

Cerramos la gofrera y cocinamos durante 3 o 4 minutos aproximadamente, según como nos gusten de dorados.

Como se puede observar el azúcar perlado ha conseguido caramelizarse en las zonas directas al calor.

Disponemos nuestros gofres en un plato y rápidamente, para que conserven el calor, echamos una cda de crema de cacao sobre la masa.

Además agregamos nata.

 Éste es el resultado final de nuestros auténticos gofres belgas... mmmmmmmm

Yo no concibo los gofres de otra manera, pero podéis hacerlos con mermelada, con sirope de arce, o de fresa, con frutilla por encima...

Y con el mismo calor la nata se va fundiendo...
¡Qué aproveche!



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