14 de noviembre de 2017

Tarta de pasta

O lo que viene a ser lo mismo, un pastel de macarrones.

No sé si a vosotros os pasará, pero desde luego a mí la comida me gana por la vista, y muchas veces un plato sencillo, como en este caso la pasta con carne picada, puede cambiar bruscamente y dar un giro de 360° cambiando la forma de presentación, haciendo que nos entre por los ojos y todas nuestras papilas gustativas se activen.

Puede parecer un poco complicada de hacer, de hecho la frase más sonada al verla es : "¡Menuda paciencia!", y nada más lejos de la realidad, con un poco de maña y manteniendo la base inclinada es requete fácil conseguir que los macarrones mantengan la compostura, jeje.

Os aseguro qué no os arrepentiréis al probarla, todo lo bueno de unos macarrones de toda la vida que sorprenderá con su presentación a todo el que se la pongáis delante.

¡Espero que os guste!






INGREDIENTES:

- 180 g de macarrón tipo rigatoni
- 250 g de salsa bolognesa casera
- 100 ml de salsa bechamel casera
- Queso rallado al gusto
- C/s de mantequilla



PREPARACIÓN:

En una cazuela con 2 litros de agua hirviendo, aproximadamente, cocemos nuestra pasta, agregándola cuando esté en plena ebullición. 
En éste caso utilizaremos rigatoni, que tienen la forma de tubo perfecta para esta preparación.
Cocemos durante el tiempo indicado en el paquete para que quede al dente.
Tras 8 minutos, sacamos del fuego y templamos los macarrones bajo el chorro de agua fría.

Escurrimos los macarrones, y llenamos la cazuela o el molde (en mi caso timbal) previamente engrasado con mantequilla donde vayamos a efectuar la tarta.
Un buen modo de llenarla sin que los macarrones se nos escurran es manteniéndolo ligeramente inclinado, para que los macarrones se apoyen bien unos sobre otros.

Hacemos una bolognesa y una salsa bechamel ligera como las que hicimos en la receta de Lasaña bolognesa casera.

Si queremos, napamos previamente los macarrones. 
Hacerlo así es muy interesante ya que en el calor del horno la salsa se colará por los agujeros de la pasta.
(Si hacemos la tarta individual en un timbal como yo, colocarla sobre la bandeja del horno con un papel sulfurizado).

Justo encima, agregamos la salsa bolognesa.

En el caso de la tarta grande, me ahorré el paso de la bechamel por sobre los macarrones, ya que la bolognesa quedó muy fina y ésta se colaría perfectamente por los agujeros de los macarrones.

Napamos con bechamel la bolognesa.
 

Y espolvoreamos el queso que más nos guste.
Cuando la hice para mí sola, agregue parmesano rallado.

Para la tarta grande utilicé mezcla de cuatro quesos, que además le aporta un color más llamativo al gratinado.
 

Metemos en el horno precalentado a 200ºC durante 10 minutos aproximadamente, hasta que adquiera un color dorado en la superficie.
Por ello los macarrones no deben estar excesivamente cocidos, ya que en el horno tendrán un segundo cocinado y podrían quedar demasiado pastosos.

Sacamos del horno.
En el caso de la tarta individual, despegamos con cuidado para que no se rompan, los macarrones de las paredes del timbal. Lo sacamos.

 De ésta manera se aprecia perfectamente la forma de los macarrones hacia arriba, quedando espectacular.
Éste es el resultado final de nuestra tarta de pasta individual.

 En el caso de la tarta de pasta grande, se vería tal que así.

La dividimos en porciones que retiraremos al plato.
¡Qué aproveche!



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