17 de marzo de 2016

Limonada leonesa

Durante la Semana Santa en mi ciudad, es costumbre además de ver las procesiones con sus bellísimos pasos, ir de bar en bar a matar judíos.
No os lo toméis al pie de la letra ésto, jaja. Así es como expresamos nosotros el hecho de beber limonada de vino.
De origen incierto, parece ser que esta expresión proviene de la "venganza" que se tomaban los cristianos por la muerte de Cristo, en la que se asimilaba que por cada vaso de limonada que se tomaba, simbolizaba la muerte de un judío. Aunque por supuesto, hay razonamientos para todos los gustos.
Aunque los establecimientos hosteleros de la ciudad desde un par de semanas antes de la Semana Santa, y también en días posteriores, hasta finalizar con la que tenían provista para la clientela; el periodo oficial en el que desde los orígenes se tomaba la limonada, empezaba en Viernes Santo, y terminaba el Domingo de Resurrección.
Hasta hace algunos años, cada bar o restaurante tenía su propia receta, pero de unos años para aquí es ilegal y hay que comprarla a los distintos distribuidores de bebidas, que tienen una receta similar unos a otros.
Os aseguro que en León lo de ir a matar judíos es un auténtico ritual. Las calles del barrio Húmedo se llenan de gente dispuesta a disfrutar de éstas fechas, sobre todo la noche de jueves Santo, en la procesión de Genarín, patrón de los borrachos.
Como veis muchas costumbres hay en la grandísima Semana Santa leonesa, declarada de interés turístico internacional, que si tenéis oportunidad no os las podéis perder.
¡Espero que os guste!






(+/- 4 litros)
INGREDIENTES:

- 2 Litros de vino tinto
- 1 kg de naranjas
- 1/2 kg de limones
- 300 g de azúcar
- 120 g de higos secos
- 120 g de uvas pasas
- 1 Palo de canela



PREPARACIÓN:

Antes que nada, conseguimos las cáscaras de uno de los limones, y de tres de las naranjas, intentando que no lleven nada de la parte blanca para que no remargue.
En un caldero amplio, extraemos el zumo de las naranjas.

Sobre éste, agregamos el zumo de los limones.

Añadimos las cáscaras de las frutas, cortadas en pequeños trozos.

Añadimos las uvas pasas.

Incorporamos el palo de canela.
Ésta preparación puede adquirir todo tipo de frutas para su aderezo. Higos o ciruelas secas, cáscaras de todo tipo de cítricos, manzanas o peras en gajitos...

Incorporamos el azúcar.

Agregamos el vino, en un chorro fino para que no salpique al chocar contra las cáscaras y las frutas.

Ésta es la proporción de zumo y vino.

Mezclamos poquito a poco, para que se disuelva el azúcar.

Si es posible, tapamos el caldero, dejando un trocito libre, para que corra el aire y la preparación no fermente.
Llevamos la limonada a un lugar fresco y seco, dónde no le de la luz directa (Yo lo bajo al trastero de mi piso) y dejamos que macere durante 1 semana, revolviendolo poco a poco cada dos días.

Pasado el tiempo, el aspecto de la limonada es éste.

Con ayuda de un embudo, colamos la preparación a unas botellas de plástico.

Las cáscaras, la fruta y la pulpa de los zumos quedarán en el colador.

Así es como quedan las frutas tras la maceración.

Metemos en el frigorífico, y ya tenemos la limonada lista para consumir.
Hay quién, le agrega un par de cubitos de hielo para tomarlo, y es que ésta bebida hay que tomarla muy fría. A mi no me gusta ya que se "agúa". 
Éste es el resultado final de nuestra limonada.

Listos para matar judíos.
¡Qué aproveche!

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