18 de enero de 2016

Dorada a la sal

No conozco una forma más sencilla y rápida de cocinar las doradas. 
Y ¿Por qué no decirlo? Tampoco conozco una forma en la que queden mejor. Tan sabrosas, tan jugosas...
Las hacíamos en la escuela de cocina para la comida de familia tras dar el servicio, debido al poco trabajo que llevaba hacerlas. Y os aseguro que tras todo el trabajo y agobio que supone llevar a cabo un servicio, cuando llegábamos a la mesa, casi no dejábamos ni las espinas.
Acompañadas de mayonesa o jugo de limón, no necesitan absolutamente nada más.
Espero que probéis a hacerlas ya que además de no llevar más que un par de ingredientes para su elaboración, no tardaréis más de 5 minutos en prepararlo y 20 en cocinarlo.
¡Espero que os gusten!






(2 pax)
INGREDIENTES:

- 2 Doradas
- 1 kg de sal gruesa
- 1 Limón



PREPARACIÓN:

Limpiamos las doradas,  eviscerándolas pero dejándoles las escamas, ya que éstas hacen de barrera en la cocción impidiendo que la sal llegue a la piel y haciendo que sea más fácil quitar la piel al estar cocinadas.

En una fuente apta para horno donde vayamos a cocinarlas, cubrimos la base con una capa de sal de apróximadamente 1 cm de grosor.

Colocamos en la fuente las doradas.

Empezamos a echar la sal sobre ellas.

Hasta cubrirlas por completo.

Con cuidado, buscamos el ojo de la dorada y hacemos una hendidura en la sal con nuestros dedos hasta encontrarlo.

Lo dejamos libre de sal.

Metemos la fuente en el horno precalentado a 190ºC con el ojo que hemos desalado cara el cristal del horno.

 Horneamos durante 15 minutos aproximadamente, dependiendo del peso del pescado. (Para un kg de pescado son 20 minutos, así que de ahí vamos calculando).
O simplemente, cuando veamos que el ojo ha cambiado de color, por que ha sido cocinado, será que el pescado está en su punto.

Sacamos del horno.

Con ayuda de dos tenedores, vamos golpeando suavemente hasta romper la costra de sal intentándo no causar ningún daño a la dorada.
Éste es el resultado final de nuestras doradas a la sal.


Una vez la hayamos desalado, la traspasamos a un plato.

Comenzamos a retirar la piel de la dorada.

Así de jugosa se ve por dentro, en su punto de cocción y de sal. Buenísima.
¡Qué aproveche!

2 comentarios:

  1. Me encanta la dorada a la sal, yo tal vez la preparo así por que es la forma más sencilla, y hoy he aprendido algunos trucos de tu receta que llevare a la práctica la próxima vez que la cocine. Besos!

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    Respuestas
    1. Pues no sabes lo que me alegra haberte servido de ayuda.
      Yo como más la preparo es en papillote, que también es muy sencillita (Está la receta en el blog, fué la primera que puebliqué).
      Un besazo

      Eliminar

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